Crítica: El hijo de Saúl


Géza Röhrig en El hijo de Saúl

El hijo de Saúl‘ es una magistral película que introduce al espectador en lo más profundo del horror. El filme, dirigido por el húngaro László Nemes no narra la historia del Holocusto en Auschwitz, sino que se limita a contar la historia de un hombre atrapado en un campo de concentración. Un drama histórico que no se caracteriza por presentar múltiples puntos de vista, ya que solo se nos revela lo que le ocurre al protagonista a su alrededor. Un acierto, ya que genera un espacio fílmico de reducidas dimensiones más cercano a la percepción humana.

La película se limita a seguir los pasos de Saúl, que pertenece a un Sonderkommando, unidades de trabajo durante la Alemania nazi que trabajaban en las cámaras de gas y en los crematorios de los campos de concentración. Técnicamente es una experiencia cinematográfica diferente a lo visto hasta ahora, ya que las limitaciones en el espacio y el tiempo, con encuadres muy cerrados y puntos de vista subjetivos terminan por atrapar al espectador. De esta manera somos testigos de dos días en la vida de un hombre que se ve obligado a perder su humanidad y que encuentra la supervivencia moral en el rescate de un cadáver.

Por tanto, podemos considerar que el gran acierto de ‘El hijo de Saúl’ es su cuidada estrategia visual. Desde una fotografía con poca profundidad de campo a la presencia constante de elementos fuera de plano para limitar la información. Extraordinario el trabajo de sonido, con esa particular atmósfera sonora característica de estas fábricas infernales como órdenes a gritos, chillidos y todos los idiomas entremezclados: el alemán de los SS, las diferentes lenguas habladas por los prisioneros ―entre ellas, el yiddish― y las lenguas de víctimas venidas de toda Europa. Increible la interpretación de Géza Röhrig en su papel de Saúl, teniendo en cuenta que no es actor, sino un escritor y poeta húngaro que vive en Nueva York.

El hijo de Saúl dirigida por László Nemes
Rodaje de «El hijo de Saúl» dirigida por László Nemes. Fuente: Avalon

En una historia tan oscura como la aquí narrada, se palpa un gran sentimiento de esperanza. A través de la pérdida total de la integridad, de los valores y de la religión, un hombre comienza a escuchar una débil voz en su interior, que le empuja a realizar una hazaña aparentemente vana e inútil, para terminar encontrando moralidad y un afán de supervivencia en su interior.

‘El hijo de Saúl’, en palabras de su director, está inspirada en la película rusa ‘Idi i smotri‘ (Masacre: ven y mira) realizada en 1985 por Elem Klimov, que relata a través de los ojos de un niño la matanza en las aldeas bielorrusas durante la segunda guerra mundial. Sin duda se aleja diametralmente del cine que hemos visto sobre el Holocausto como ‘La lista de Schindler‘. Aquí  estamos ante una forma diferente de ver un acontecimiento histórico, muy dependiente de la técnica, pero para sentir igual el horror en primera persona. Quizás gane el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, méritos no le faltan, aunque preferimos ‘Mustang‘.

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1 Comment

  1. Aunque la historia es dura, tengo ganas de verla. Gracias Macguffin007!!!

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