thriller

Crítica: Borgman

Jan Bijvoen en "Borgman". Fuente: Surtsey Films

Jan Bijvoen en “Borgman”. Fuente: Surtsey Films

‘Borgman’, película ganadora del Festival de Sitges 2013 y dirigida por el holandés Alex van Warmerdam, es una propuesta cinematográfica que proyecta, con total fantasía y realismo a la vez, los miedos más profundos que arraigan en nuestra sociedad. Con una estética inquietante, al servicio de un personaje siniestro, es capaz de introducirnos en la intimidad del hogar y ser testigos de la destrucción del seno familiar desde dentro.

Resulta interesante ver como cada miembro de la familia interpreta al “extraño” de una manera diferente. Los niños lo ven como un mago, la madre lo percibe como una persona a la que cuidar y ocultar, mientras que para el cabeza de familia resulta invisible. La extraña presencia de este ser desaliñado en una acomodada familia burguesa que habita en una casa al estilo Bauhaus genera un hábil contrapunto que produce cierta desazón en el espectador.

Escena de "Borgman". Fuente: Surtsey Films

Escena de “Borgman”. Fuente: Surtsey Films

¿Borgman es real o se trata de un ser imaginario? Warmerdam nos mantiene en suspense y juega con el espectador en todo momento. Lo cierto es que este siniestro personaje no escatima en recursos para dinamitar el idilio familiar. Igual Borgman es solo la sombra que acecha a una sociedad aparentemente sana, pero podrida en sus raíces. Quizás todo es un reflejo de una grieta íntima en la que se asienta la familia, donde todo se va descomponiendo y destruyendo porque los lazos que se creían sólidos eran más débiles de lo que se pensaba.

Aunque la ambición de la película se encoja por momentos, resulta visible la habilidad de narrar la incertidumbre de la propia existencia y de la vida misma. Y todo al ritmo de un gratificante humor negro que deja al desnudo de manera estremecedora todas nuestras fobias y miedos. Película dura, que llega a abrumar por momentos, pero una propuesta inteligente que merece la pena darle una oportunidad.

Crítica: Omar

Leem Lubani  y Adam Bakri en "Omar"

Leem Lubani y Adam Bakri en “Omar”. Fuente: Golem

La vida real siempre ofrece el material más vibrante para contar historias en el cine. ‘Omar’, del director de origen palestino Hany Abu-Assad (‘Paradise Now’), es un vivo ejemplo de ello. La película es un trágico reflejo de la Palestina ocupada tal como es hoy, donde saltar el muro forma parte de la vida cotidiana y se hace por muy diversas razones: trabajo, familia, supervivencia, y desde luego, por amor, como le ocurrre a nuestro protagonista Omar cuando quiere reunirse con su amor secreto, Nadja.

‘Omar’ se rodó con un equipo cien por cien palestino y los cuatro personajes jóvenes son interpretados por actores sin experiencia. El debut en el cine de Adam Bakri, que da vida al joven panadero Omar, no ha podido ser más brillante. Su mirada rebosa de sensualidad y sus primeros planos llenan de magnetismo la pantalla. Un auténtico descubrimiento ver como su interpretación ha conseguido llegar a la esencia de un personaje tan complejo como Omar, que está atrapado entre el amor y su compromiso con la causa palestina.

Adam Bakri en "Omar". Fuente: Golem

Adam Bakri en “Omar”. Fuente: Golem

Hany Abu-Assad logra desenmarañar las complejidades de la emoción humana con un thriller impecable de gran tensión dramática, que gira en torno a la confianza, su importancia en las relaciones humanas y su volatilidad. Esta historia de amor y lucha fue reconocida con el premio del jurado en “Una cierta mirada” del Festival de Cannes 2013 y nominada al Oscar a “Mejor película de habla no inglesa” este año. Un largometraje más que convincente con un sublime estacato final que nos hará reflexionar sobre lo trágico de la vida. Imprescindible.   

Crítica: Las dos caras de enero

Viggo Mortensen y kirsten Dunst en "Las dos caras de enero"

Viggo Mortensen y Kirsten Dunst en “Las dos caras de enero”

Si quieren ver este verano un buen thriller en la gran pantalla, su película es ‘Las dos caras de enero’. La cinta del director iraní Hossein Amini está basada en la novela de Patricia Higsmith y cuenta con la fantástica actuación de Viggo Mortensen que consigue darle a su papel la combinación perfecta de glamour, estilo, vileza y bajeza que su papel requiere. Oscar Isaac no lo hace nada mal, no en vano ya no podríamos imaginar ese papel interpretado por otro actor. Su personaje le cae como un guante. Sin embargo, Kirsten Dunst no pasa de una correcta interpretación.

Pese a que las referencias del director eran escasas, únicamente sus premiados trabajos como guionista en ‘Las alas de la paloma’ (1997) o ‘Drive’ (2011), solo el grato recuerdo de otras grandes películas basadas en novelas de Patricia Highsmith como ‘Extraños en un tren’ de Hitchcock o el ‘Talento de Mr. Ripley’ de Minghella fue el impulso necesario para descubrir esta película. Pese a ser su primer trabajo como director, Amini ha conseguido reflejar correctamente la literatura de Highsmith.

Escena de "Las dos caras de enero"

Escena de “Las dos caras de enero”

Al principio la película podría ser percibida como lenta, pero poco a poco te va atrapando en una trama que destapa las miserias de los personajes mientras avanzamos hacia el inevitable desenlace dramático. La recreación de la Grecia de los años 60 es simplemente maravillosa. Sin duda alguna, la ambientación ayuda a que la película tenga una fotografía excelente. Mención aparte merece el, como siempre, sobresaliente trabajo del compositor Alberto Iglesias. Los paisajes del país helénico son el mejor acompañamiento para la música de piano creada por el exitoso compositor donostiarra.

En definitiva, “Las dos caras de enero” es muy recomendable porque combina un buen guión basado en una fantástica obra literaria. Además, está aderezada con una buena interpretación al ritmo de una gran música y una inspiradora fotografía.

Crítica: El desconocido del lago

El desconocido del lago

Escena de “El desconocido del lago”

El cine nos depara cada cierto tiempo una de esas películas que te sacude el alma de manera brusca. Este es el caso de ‘El desconocido del lago’, cuyo guión y dirección demuestran la valentía del cineasta galo Alain Guiraudie, justamente premiado en el Festival de Cannes del 2013 con el premio “Una cierta mirada” al mejor director. Sin duda, el gran acierto del filme es el idílico escenario del lago en un verano indeterminado en el tiempo. La opresión de ese espacio natural y abierto del bosque bañado por unas cristalinas aguas azul turquesa ejerce un papel fundamental en la acción de los protagonistas y también nos predispone a sumergirnos en la trama.

‘El desconocido del lago’ no solo es un magistral ejemplo de contención del suspense, sino una película que explora sin miedos en lo más hondo de nosotros mismos. A tal fin, se vale de una embriagante fotografía y un sonido expresivo fuera de lo común. El resultado no puede resultar más satisfactorio. Los personajes poseen una dimensión psicológica que va más allá de los convencionalismos en este tipo de historias. Triunfa el amor, pero también la muerte, y, sobre todo, el deseo por encima de cualquier resquicio de culpabilidad. La obra de Guiraudie está impregnada de un magnetismo visual tal, que la mera repetición de lasa acciones no roza en ningún momento la monotonía.

Pierre Deladonchamps (izqda.) en "El desconocido del lago"

Pierre Deladonchamps (izqda.) en “El desconocido del lago”

Pensar que estamos ante un “thriller erótico” demostraría una miopía cercana a la ceguera. De ningún modo una catalogación de ese tipo haría justicia a la complejidad de una historia franca, absolutamente sin inhibición y despojada de tabú alguno.  Es inevitable encontrar reminiscencias a clásicos del suspense como ‘Un lugar en el sol’ (1951) e incluso a la propia literatura francesa con autores como  Maupassant. Estamos ante un ‘Cruising’ naturista, muy diferente al que Friedkin retrató en los años ochenta. El miedo, el amor, el deseo y la incredulidad gravitan libres de cualquier coacción. Un ejercicio cinematográfico absolutamente apasionante y absorbente que solo evocarlo devuelve nuevamente nuestra fe en el cine.

Mejores películas de 1974: cine de muerte y desolación

1974

Muerte y desolación fue la constante en las películas de 1974. Los que no fueron asesinados serían víctimas de terribles castástrofes, aunque algunos prefirieron tomarse las cosas más tranquilamente. En 1974 nacía uno de los mejores actores del panorama actual, Leonardo DiCaprio. A la vez, fallecía el mítico director de cine italiano Vittorio de Sica a los 73 años. También nos decía adios a los 91 años el productor más famoso de Hollywood, Samuel Goldwyn. ‘El Golpe’ ganaba el Óscar a mejor película y en el Festival de Cannes ganaba la Palma de Oro una película argelina. Liza Minelli y Jack Haley Jr. se daban el sí quiero. Pero adentrémosnos en este fabuloso año cinematográficamente hablando.

Francis Ford Coppola era por aquel entonces el rey de la Paramount y multiplicó su presencia allá donde pudo. El primer proyecto de 1974 fue una gran superproducción, la adaptación de la novela de F. Scott Fitzgerald ‘El gran gatsby’. Coppola escribió el guión en tan solo tres semanas y puso en marcha inmediatamente otra película, de presupuesto limitado, titulado ‘La conversación’, premonitorio largometraje que trataba sobre el espionaje político. El escándalo Watergate estallaría en breve. El tercero de sus títulos fue la afortunada continuación de la saga de los Corleone, titulada ‘El Padrino, 2ª parte’. La película abordaba los orígenes de Vito Corleone, encarnado en esta ocasión por Robert de Niro, con Al Pacino tomando el relevo de Marlon Brando al frente de la familia siciliana.

El triunfo de "El Padrino" dio lugar a una magnífica secuela: "El Padrino, 2ª Parte", basándose de nuevo en la novela de Mario Puzo.

El triunfo de “El Padrino” dio lugar a una magnífica secuela: “El Padrino, 2ª Parte”, basándose de nuevo en la novela de Mario Puzo.

Roman Ponlanski hizo investigar a Jack Nicholson los bajos fondos de la ciudad de Los Ángeles en los años 30 en ‘Chinatown’, con Faye Dunaway asumiendo un personaje de femme fatale de los que no se veían desde las películas de los años 40.

Sam Peckinpah, que tres años antes había estrenado ‘Perros de paja’, fue mucho más atroz en ‘¡Quiero la cabeza de Alfredo García!’, con Warren Oates interpretando a un patético matón que recorre cientos de kilómetros con una cabeza metida en un saco para entregársela a su jefe. Ahora bien, ninguno de todos los asesinatos cometidos en las anteriores películas podía compararse a la orgía de violencia y sangre de ‘La matanza de Texas’, con un psicópata que hacía parecer santo al Norman Bates de ‘Psicosis’ y con una familia del todo especial. La película se convertiría en el gran clásico del cine gore.

Steve McQueen, Robert Wagner, Faye Dunaway, William Holden, Jennifer Jones, Fred Astaire, Paul Newman, Richard Chamberlain, Robert Vaughn y O.J. Simpson se disponen a entrar en "El coloso en llamas".

Steve McQueen, Robert Wagner, Faye Dunaway, William Holden, Jennifer Jones, Fred Astaire, Paul Newman, Richard Chamberlain, Robert Vaughn y O.J. Simpson se disponen a entrar en “El coloso en llamas”.

Albert Finney se acicaló cuidadosamente para encarnar al cursi Hércules Poirot en ‘Asesinato en el Orient Express’ investigando el homicidio de un hombre a bordo de un tren que incluía como pasajeros y principales sospechosos a un amplio elenco de estrellas. Aquellos famosos que no encontraron algún compartimento vacante reservaron plaza en las suites de un lujoso hotel que se convertiría en el fatídico ‘El coloso en llamas’. Si los que no se chamuscaron optaron por tomar el avión para regresar a sus casas toparon con una secuela titulada ‘Aeropuerto 1975′. Dos de sus supervivientes, Charlton Heaston y George Kennedy, llegaron sanos y salvos a Los Ángeles, donde les aguardaba un trepidante Terremoto.

Como ven, parecía que las películas de 1974 competían por el número de muertes y asesinatos cometidos en ellos.