thriller

John le Carré y el cine

Le Carre y el cine

Llega a nuestras pantallas otra adaptación al cine de una novela del famoso escritor John le Carré, quién en realidad no es francés como su apellido sugiere, sino británico y cuyo verdadero nombre es David John Moore Cornwell. El autor, que ya cuenta con 82 años, es un gran especialista en relatos de suspense y espionaje, probablemente debido a su experiencia como parte del cuerpo diplomático británico.

Como decíamos, esta no es la primera vez que una novela del británico Le Carré llega a las carteleras de cine. Se trata de la novena ocasión en que esto sucede, y coloca al autor en la selecta lista de escritores más adaptados al cine junto a Stephen king, John Grisham o Patricia Highsmith, entre otros. Las adaptaciones al cine comenzaron en 1965 con ‘El espía que surgió del frío’. Justo un año después se llevaba al cine ‘Llamada para el muerto’, dirigida por Sidney Lumet. En 1969 se estrenaba ‘El espejo de los espías’ con un joven Anthony Hopkins.

Tuvieron que pasar 15 años, en concreto hasta 1984, para poder ver una nueva  adaptación de Le Carré a la pantalla grande. En esta ocasión, la protagonizaba Diane Keaton y se llamó ‘La chica del tambor’. Pocos años después, en 1990, vimos a Sean Connery y Michelle Pfeiffer protagonizando ‘La casa Rusia’. Esta lista continúa en 2001 con ‘El sastre de Panamá,’ para dar paso a las que, quizás, pueden considerarse las adaptaciones hasta el momento más exitosas: ‘El jardinero fiel’ (2005) con Ralph Fiennes como protagonista y ‘El topo’ estrenada en 2011 con Gary Oldman.

Ahora le ha tocado el turno a la novela publicada en 2008 bajo el nombre ‘El hombre más buscado’, título respetado para la versión cinematográfica de la historia. Protagonizada por un magnífico Philip Seymour Hoffman interpretando a un traumatizado, vil, pero brillante espía alemán. Se trata de una película basada en una trama de espionaje relacionada con el trauma y los prejuicios que dejaron los atentados del 11-S en el mundo occidental, y de cómo varias organizaciones de inteligencia tratan de crear un mundo más seguro en una suerte de negociaciones, intrigas y traiciones entre ellas.

Sin duda, aconsejamos ver la película, sobre todo a los amantes del género de espionaje. El largometraje durante los primeros veinte minutos es demasiado lento, pero poco después despierta el interes del espectador de buena manera. Es un film de calidad firmado por un elenco de actores realmente interesante. Conmueve ver en otra excelente actuación a Philip Seymor Hoffman poco tiempo antes de su fallecimiento. ¡Que gran pérdida para el cine! Se fue demasiado pronto y ya se le empieza a echar de menos.

Crítica: El Niño

Luís Tosar y Eduard Fernández en "El Niño". Fuente: Fox

Luís Tosar y Eduard Fernández en “El Niño”. Fuente: Fox

El director Daniel Monzón, pasados ya casi cinco años del estreno de ‘Celda 211′, vuelve a dar en la diana del éxito con ‘El Niño’. Firmando de nuevo el guión junto a Jorge Guerricaechevarría consigue crear una película con una trama robusta y creíble, que junto a una acción trepidante, que nada tiene que envidiar a los mejores films de acción americanos, consigue mantener expectante al espectador en su butaca deseando saber que suerte correrán los protagonistas en las siguientes escenas.

‘El Niño’ va un poco más allá a lo que estamos acostumbrados en cintas de este género. Hay algo más que la típica banda de narcotraficantes, pareja de policías vehementes y un traidor o un error que permite a los cuerpos de la ley acabar con el delito y encerrar a los malos. En este film vemos una historia original que cuenta con elementos inesperados.

Las escenas de acción están increíblemente logradas, con sentido, realistas y sobre todo excitantes. Nos referimos sobretodo a los planos donde la lanchas motoras y los helicópteros se baten en duelo a velocidades endiabladas y con quiebros y giros imposibles en un supuesto Estrecho de Gibraltar. Un trabajo de montaje sobresaliente, donde la música del tres veces ganador del Goya, Roque Baños, ayuda al logro.

Jesus Castro en "El Niño". Fuente: Fox

Jesus Castro en “El Niño”. Fuente: Fox

Luis Tosar vuelve a estar como nos tiene acostumbrados: simplemente espectacular. Nos encanta el magnífico reparto que ha conseguido Monzón para esta película. Porque contar con Tosar, Eduard Fernández y Sergi López genera unas grandes expectativas que, por otro lado, afortunadamente se ven cumplidas.

Sin embargo, Jesús Castro, “el niño”, simplemente está correcto y evidencia su inexperiencia. Meriem Bachir, Saed Chatiby y el propio Castro podrían dar muchas satisfacciones en el futuro una vez cojan tablas. Experiencia que ya se evidencia en los jóvenes Bárbara Lenni y Jesús Carroza.

Sin duda alguna recomendamos esta película para aquellos que les gusta el cine de acción y el thriller policíaco bien dirigido y nada presuntuoso. Cine comercial formalmente impecable que hará las delicias del espectador.

Frenesí, una película imprescindible en el cine de Hitchcock

El  último jueves de mayo del 72, cuando los primeros calores primaverales se adueñaban de Londres, se producía en la capital británica el estreno mundial de ‘Frenesí’, la penúltima película de la filmografía de Alfred Hitchcock. La premiere se celebró bajo rigurosa invitación, y fue seguida por una cena en la River Room del Hotel Savoy, donde el maestro del suspense ejerció de anfitrión de la velada. ‘Frenesí’ supuso el regreso a Inglaterra de un expatriado cinematográfico, que a sus 72 años se enfrentaba al rodaje de su película número 52.

‘Frenesí’ está a la altura de sus grandes producciones. En el filme se deja ver la actitud de Hitchcock, el Londres de Hitchcock, el Covent Garden de Hitchcock y el tono de Hitchcock. Es la historia de un hombre que es impotente y que en consecuencia (según el mundo hitchcockiano) se libera a través del asesinato. Para el papel de psicópata, Hitchcock eligió a Barry Foster, tras haberle visto en la película ‘The Twisted Nerve’ (1968), un drama psicológico convertido ya en película de culto. Jon Finch, que recientemente había interpretado el ‘Macbeth’ (1971) de Polanski, fue elegido para el menos simpático y más irascible hombre inocente de toda la filmografía de Hitchcock.

Frenzy

Durante el rodaje se puso enferma Alma Reville, la mujer de Hitchcock, quién tuvo que abandonar Londres para regresar a California de manera inmediata. Esto produjo en su marido un estado de nervios que le dejo lento y agotado en pleno rodaje de la película. En esos días, su afición a la bebida era una inquietante realidad. Por lo visto, esperaba ansiosamente la llegada de la pausa del té, pero no para tomar té, sino copitas de vodka. Pero a pesar de todo, Hitchcock estuvo a la altura de las circunstancias.

‘Frenesí’, injustamente relegada por público y crítica de las mejores películas de la filmografía del director británico, retoma hoy con una fuerza increíble. En mi último visionado de la película descubro que no solo estamos ante una de las mejores películas de Alfred Hitccock, sino que está a la altura de ‘Rebeca’, ‘Encadenados’, ‘Psicosis’ o ‘La ventana indiscreta’, y por suspuesto por encima de la sobrevalorada ‘Vértigo’.

Hay tres escenas memorables en ‘Frenesí’ que ponen los pelos de punta. El asesinato-violación, con Foster como el asesino y Barbara Leigh-Hunt como su víctima; el retroceso de la cámara desde la puerta del apartamento del psicópata mientras este entra con su siguiente víctima, Anna Massey; y la búsqueda por parte del villano de un alfiler de corbata que puede incriminarle dentro de un camión de verduras, en concreto en un saco de papas que contiene  el cadáver.

Cameo de Hitchcock en "Frenesí". Fuente: Universal

Cameo de Hitchcock en “Frenesí”. Fuente: Universal

El acto de asesinar en las películas de Hitchcock siempre estuvo estilizado por el montaje y la fotografía, que daban a la escena una sensación de algo violentamente terrible, pero sin prestar atención en los detalles. El tendero del Covent Garden atraído y repelido a la vez por las mujeres, lleno de deseo y lleno de odio hacia ese deseo, comete en este filme el asesinato definitivo de Hitchcock.

‘Frenesí’ está magníficamente estructurado, firmemente interpretado, rítmicamente montado y absolutamente desprovisto de todo sentimiento humano positivo. Estilísticamente encontramos la idiosincrasia de la filmografía de Hitchcock, e incluso su mejor “humor negro”, pero también su largometraje más personal y atrevido. Sirva esta entrada en mi blog como un merecido tributo a una película que merece estar entre las mejores del cineasta británico y del género del suspense.

Crítica: Borgman

Jan Bijvoen en "Borgman". Fuente: Surtsey Films

Jan Bijvoen en “Borgman”. Fuente: Surtsey Films

‘Borgman’, película ganadora del Festival de Sitges 2013 y dirigida por el holandés Alex van Warmerdam, es una propuesta cinematográfica que proyecta, con total fantasía y realismo a la vez, los miedos más profundos que arraigan en nuestra sociedad. Con una estética inquietante, al servicio de un personaje siniestro, es capaz de introducirnos en la intimidad del hogar y ser testigos de la destrucción del seno familiar desde dentro.

Resulta interesante ver como cada miembro de la familia interpreta al “extraño” de una manera diferente. Los niños lo ven como un mago, la madre lo percibe como una persona a la que cuidar y ocultar, mientras que para el cabeza de familia resulta invisible. La extraña presencia de este ser desaliñado en una acomodada familia burguesa que habita en una casa al estilo Bauhaus genera un hábil contrapunto que produce cierta desazón en el espectador.

Escena de "Borgman". Fuente: Surtsey Films

Escena de “Borgman”. Fuente: Surtsey Films

¿Borgman es real o se trata de un ser imaginario? Warmerdam nos mantiene en suspense y juega con el espectador en todo momento. Lo cierto es que este siniestro personaje no escatima en recursos para dinamitar el idilio familiar. Igual Borgman es solo la sombra que acecha a una sociedad aparentemente sana, pero podrida en sus raíces. Quizás todo es un reflejo de una grieta íntima en la que se asienta la familia, donde todo se va descomponiendo y destruyendo porque los lazos que se creían sólidos eran más débiles de lo que se pensaba.

Aunque la ambición de la película se encoja por momentos, resulta visible la habilidad de narrar la incertidumbre de la propia existencia y de la vida misma. Y todo al ritmo de un gratificante humor negro que deja al desnudo de manera estremecedora todas nuestras fobias y miedos. Película dura, que llega a abrumar por momentos, pero una propuesta inteligente que merece la pena darle una oportunidad.

Crítica: Omar

Leem Lubani  y Adam Bakri en "Omar"

Leem Lubani y Adam Bakri en “Omar”. Fuente: Golem

La vida real siempre ofrece el material más vibrante para contar historias en el cine. ‘Omar’, del director de origen palestino Hany Abu-Assad (‘Paradise Now’), es un vivo ejemplo de ello. La película es un trágico reflejo de la Palestina ocupada tal como es hoy, donde saltar el muro forma parte de la vida cotidiana y se hace por muy diversas razones: trabajo, familia, supervivencia, y desde luego, por amor, como le ocurrre a nuestro protagonista Omar cuando quiere reunirse con su amor secreto, Nadja.

‘Omar’ se rodó con un equipo cien por cien palestino y los cuatro personajes jóvenes son interpretados por actores sin experiencia. El debut en el cine de Adam Bakri, que da vida al joven panadero Omar, no ha podido ser más brillante. Su mirada rebosa de sensualidad y sus primeros planos llenan de magnetismo la pantalla. Un auténtico descubrimiento ver como su interpretación ha conseguido llegar a la esencia de un personaje tan complejo como Omar, que está atrapado entre el amor y su compromiso con la causa palestina.

Adam Bakri en "Omar". Fuente: Golem

Adam Bakri en “Omar”. Fuente: Golem

Hany Abu-Assad logra desenmarañar las complejidades de la emoción humana con un thriller impecable de gran tensión dramática, que gira en torno a la confianza, su importancia en las relaciones humanas y su volatilidad. Esta historia de amor y lucha fue reconocida con el premio del jurado en “Una cierta mirada” del Festival de Cannes 2013 y nominada al Oscar a “Mejor película de habla no inglesa” este año. Un largometraje más que convincente con un sublime estacato final que nos hará reflexionar sobre lo trágico de la vida. Imprescindible.