thriller

Crítica: Nightcrawler

Jake Gyllenhaal en Nightcrawler

Jake Gyllenhaal en “Nightcrawler”. Fuente: Filmax

‘Nightcrawler’ es el debut cinematográfico como director del guionista estadounidense Dan Gilroy, que con 55 años nos ha deparado una ópera prima memorable, de esas que delatan un gran talento y una forma diferente de hacer cine. El título de la película nos desvela la historia, ya que hace referencia a los merodeadores nocturnos, la versión televisiva de los paparazzi de las revistas, que con videocámaras aparecen rápidamente en escenas del crimen, accidentes de tráfico e incendios para captar imágenes que luego venderán a las televisiones.

Con una atmósfera muy peculiar y con situaciones fuera de lo común, parece evocarnos a ese “cine nocturno” que Scorsese retrató en ‘Taxi Driver’ e incluso de algún modo en ‘Jo, qué noche’. Eso sí, aquí no estamos en Nueva York sino en Los Angeles. Y es precisamente esa cara más noctámbula y menos amable la que queda de manifiesto a través de personajes solitarios, outsiders que apenas tienen contacto con los demás. Gente de pocos escrúpulos que poco pueden perder en una sociedad que les rechaza y que un buen día deciden pasar a la acción.

El impecable resultado de ‘Nightcrawler’ se debe a la fortaleza de su guión, y en concreto a Lou, su personaje principal, interpretado de manera intensa por un Jake Gyllenhaal en estado de gracia. El actor de ‘Zodiac’ llegó a perder 12 kg para transmitir ese aspecto demacrado y famélico que encaja con el perfil de un joven al límite desesperado por triunfar. Su personaje vive su particular sueño americano, pero a costa de los demás, lo que le lleva a cruzar de manera inquietante la línea roja en varios momentos.  Al final todo deriva hacia un mundo marcado por la amoralidad y que proyecta en el espectador una imagen enferma de la sociedad que vivimos.

Escena de Nightcrawler de Dan Gilroy

Escena de “Nightcrawler” de Dan Gilroy. Fuente: Filmax

El filme vuelve a poner encima de la mesa el eterno debate sobre los límites de la libertad de información. De nuevo el periodismo en el cine para recordarnos de manera retorcida que tendemos a mirar la violencia y que fomentamos este tipo de imágenes. Además, resulta desolador pensar que en el fondo el personaje de ‘Nightcrawler’ viene a encarnar al nuevo héroe de la sociedad contemporánea, ese que deámbula por consejos de administración de muchas empresas y que es capaz de dejar en la calle a sus empleados para luego comprarse un yate de 120 metros o un Porsche Cayenne. Porque Lou proyecta lo más abyecto y oscuro de nosostros mismos con una habilidad maquiavélica.

¿Una película de culto? Creo que por ahora aún es pronto para pensar en eso, lo que no quita para decir que el trabajo de Dan Gilroy nos ha permitido salir de la sala de cine con esa inmensa satisfacción que únicamente dejan las películas que tratan al espectador con la inteligencia que se merece.

Crítica: ’71

Jack O'Connell en '71

Jack O’Connell en el thriller británico ’71. Fuente: Vértigo Films

El conflicto de Irlanda del Norte se afronta de nuevo en el cine gracias a ’71, un thriller dirigido por el debutante Yann Demange, que con esta película da el salto de la televisión al cine. El director de origen francés, pero criado en Londres, se ha esforzado por retomar con acierto los primeros años de los disturbios entre católicos y protestantes. En su intento por diseccionar la realidad de aquel momento elige contarnos, con un trasfondo de traiciones y espionaje, como un soldado británico tiene que hacer lo imposible por sobrevivir en territorio enemigo, sin saber nunca quién es realmente amigo o enemigo.

La película captura una época turbulenta de la historia británica, marcada por la discordia y la inquietud, a través de los ojos de Gary Hook, interpretado por un prometedor Jack O’Connell.  Demange confía ciegamente en que el espectador experimente la acción en la misma medida que el personaje. Este logro a la hora de identificarnos con el protagonista hace que la película tenga unas dosis de suspense realmente apetecibles para cualquier espectador. Memorables son algunas escenas con cámara al  hombro en mitad de ese escenario bélico que representaban las calles de Belfast.

Escena de '71 de Yann Demange

Escena de ’71 dirigida por Yann Demange. Fuente: Vértigo Films

Otro de los aciertos del filme es el protagonismo que tiene el sonido. Resulta crucial esa increíble capacidad que poseen los acordes de la banda sonora para transmitir ese ambiente opresivo que se respiraba en las calles de la capital norirlandesa a principios de los años setenta. El resultado no puede ser más inquietante. Además, la trama tiene el tono adecuado de los thrillers marcados por frenéticas persecuciones, pero sin olvidarse en ningún momento de la problemática social que reinaba en aquel momento.

 ’71 plantea el conflicto humano por encima del político y nos invita a que reflexionemos, con la respiración entrecortada, sobre nuestra propia naturaleza. Después del ritmo tan trepidante que tiene la película hay tiempo para darnos cuenta de la amarga visión que de nosotros mismos nos quiere transmitir Yann Demange en su primer largometraje. Deja muy bien sabor de boca esta producción británica. No nos cabe duda que formará parte del mejor cine reciente sobre el conflicto de Irlanda del Norte.

Crítica: The Imitation Game

Benedict Cumberbatch en The Imitation Game

Benedict Cumberbatch en “The Imitation Game”. Fuente: Tripictures

El director noruego Morten Tyldum (‘Headhunters’) dirige con total maestría ‘The Imitation Game’, basada en el libro Alan Turing: The Enigma del escritor británico Andrew Hodges, pionero del movimiento de liberación gay de los años 70. Se trata de un retrato dramatizado de la vida y obra de uno de los héroes más extraordinarios y desconocidos de Gran Bretaña, el matemático Alan Turing, al que se le conoce por haber descifrado el código de la inquebrantable máquina Enigma de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Impulsado por los hermanos Weinstein, ‘padrinos’ de gran parte del cine independiente estadounidense de las últimas dos décadas, ‘The Imitation Game’ es un ejercicio cinematográfico intenso e inolvidable sobre un genio que ayudó a salvar miles de vidas, pero que paradójicamente sufrió una cruel condena por ser homosexual, lo que le llevaría al suicidio con tan solo 41 años.

Turing y Cumberbatch

Alan Turing y el actor Benedict Cumberbatch

Se trata de una de esas películas centradas en los personajes que cautiva por la densidad de su relato y por su significado histórico. Resulta brillante como de un biopic aparentemente convencional puede surgir un extraordinario thriller. El guión destila humor y ligereza en las ocasiones que se necesita realmente. Respecto al modo en que se rodó la película hay una sensación de maestría artística. La historia está estructurada en tres tiempos fílmicos presentados en orden inverso cronológicamente hablando: los últimos años de la vida de Turing (1912-1954), la Segunda Guerra Mundial y la adolescencia del científico en un internado en los años 20.

Uno de los mejores aciertos del filme fue elegir al actor inglés Benedict Cumberbatch para dar vida a una personalidad única y asimétrica como la de Turing. Conocido por sus trabajos en ‘El quinto poder’, ‘Star Treck: en la oscuridad’ y la serie televisiva ‘Sherlock’, Cumberbatch consigue aquí el mejor papel de su vida y su talento brilla sobremanera. Resulta asombroso como logra recrear el mundo del matemático y hacernos partícipe de su propio razonamiento y excentricidad. Benedict tiene esa mezcla de sensibilidad y fuerza que le permite llegar a la vida interna del personaje. Por eso consigue retratar a un genio y resultar creíble. Junto a él un elenco de actores del cine británico, como Keira Knightley, Matthew Goode y Mark Strong, que ayuda a realzar la brillantez de la interpretación en su conjunto.

escena de The imitation game

Escena de “The Imitation Game” dirigida por Morten Tyldum. Fuente: Tripictures

Al magnífico trabajo actoral hay que sumarle un extraordinario montaje, que permite que la película avance con el ritmo y fluidez adecuado. La dirección artística intensifica el momento histórico e imprime a la historia el caracter convulso de la época. También la fotografía es muy respetuosa con la atmósfera de la historia. Su manera de iluminar es hermosa, elegante y pronunciada.

‘The Imitation Game’ (Descifrando Enigma) está llamada a formar parte del mejor cine de los últimos tiempos y atraerá todos los premios cinematográficos por su particular magnetismo. Un tributo al hecho de ser diferente y a lo fundamental que es tener en la sociedad a gente que piensa diferente sin seguir la norma. Alan Turing se enfrentó a una gran injusticia, pero nunca comprometió sus ideales. Y el mundo es mejor por su valentía. La tragedia de su vida no solo es que acabara tan pronto, sino que fuera perseguido en una época de intolerancia por su sexualidad.

A veces la película que nadie imagina capaz de nada es la que hace cosas que nadie imagina“. Esto es ‘The Imitation Game’, cine que apasiona y que dignifica el séptimo arte como espectáculo de masas.

Spectre, título de la nueva película de James Bond

Interpretes de Spectre

Sam Mendes con los intérpretes de “Spectre” en la presentación del rodaje de la nueva saga de James Bond

En un evento organizado en los estudios Pinewood en Londres, el cual hemos retransmitido en directo vía streaming para nuestros lectores, se ha anunciado la próxima entrega de la saga James Bond, la vigesimocuarta, que llevará como título SPECTRE y cuyo estreno está previsto para noviembre del 2015.

Junto a Daniel Craig estarán Naomi Harris (Monypenny), Ralph Fiennes (M), Andrew Scott (Denbigh), Dave Bautista (Mr Hinx), Monica Belucci (Lucia Sciarra), Christopher Waltz (Oberhauser), Rory Kinnear (Tanner), Léa Seydoux (Madeleine Swann).

James Bond es la franquicia más antigua y una de las más exitosas de todos los tiempos, con 23 entregas en su haber. La última, ‘Skyfall’, fue un fenómeno mundial de taquilla. En su estreno ocupó el primer lugar de las taquillas de 70 países y recaudó más de 1.100 millones de dólares en todo el mundo. Además, batió un récord en Reino Unido al convertirse en la primera película en recaudar más de 100 millones de libras.

Spectre nueva pelicula de James Bond

El plató 007 de Albert R. Broccoli, donde se ha celebrado el evento de presentación del rodaje de #Bond24, es famoso en el mundo entero. El plató se construyó en los estudios Pinewood en 1976 para el filme ‘La espía que me amó’. Tras emprender una ardua búsqueda en Europa, los productores de Bond fueron incapaces de encontrar un plató lo suficientemente amplio como para albergar los tres submarinos que requería la secuencia y finalmente optaron por construir un plató específicamente para la película. El plató 007 sigue siendo a día de hoy, uno de los más grandes del mundo.

¿Volveremos a ver en ‘Spectre’ esas maravillosas escenas a las que nos tienen acostumbrados en cada película del agente 007?

Crítica: El capital humano

El capital humano

Fabrizio Bentivoglio y Fabrizio Gifuni en “El capital humano”, dirigida por Paolo Virzì

Con ‘El capital humano’ Paolo Virzi ha conseguido penetrar en la degradación social que genera la codicia y la inmoralidad de una clase pudiente y especulativa sumisa al dinero. El guión nace a partir de la novela del escritor estadounidense Stephen Amidon. A pesar de estar ambientada originalmente en Connecticut, es tan universal el retrato que hace de la condición humana que lo hace extrapolable a cualquier lugar. En su adaptación a Italia, Paolo Virzi elige a la rica región de Lombardía para ambientar los deseos de ambición y la degradación cultural derivada de la especulación financiera de estos últimos años.

Todo surge a partir del atropello de un ciclista en la víspera de Navidad por un lujoso todoterreno. Este desgraciado accidente cambiará el destino de dos familias: la del millonario y especulador de las finanzas, Giovanni Bernaschi y la de Dino Ossola, un ambicioso agente inmobiliario al borde de la quiebra. A partir de aquí el filme se divide en tres capítulos, además de una apertura y un epílogo. Y sin duda, uno de los aciertos de su adaptación cinematográfica, es que todas las historias forman parte de un todo que se estructura según los puntos de vista de cada personaje.

escena de El capital humano

Guglielmo Pinelli y Matilde Gioli en “El capital humano”

El director italiano dirige a un grupo de actores excepcionales y hace con cada uno de ellos un trabajo fuera de lo común. Hay un trabajo actoral más que convincente, donde brilla sobremanera Valeria Bruni Tedeschi, la cual hace un esfuerzo por sacar el máximo partido a un personaje al límite. La interpretación de los tres jóvenes es igualmente destacable, sobretodo la de Matilde Gioli, que debuta como actriz y que se convierte en un auténtico descubrimiento. El suyo es un rostro atrayente para cualquier director de cine.

Este drama familiar convertido en un fascinante thriller pone al descubierto la confusión moral reinante. Resulta inquietante ver como se les niega otro futuro a los tres jóvenes protagonistas. Carecen de la posibilidad de imaginar su propia vida más allá de  lo que imaginaron sus padres para ellos. Solo pagan las elecciones de estos y se convierten en víctimas de la situación. Una auténtica lección de cine que se vale de las emociones para crear una atmósfera al más puro estilo film noir. Un rompecabezas hábilmente construido que deja al descubierto una visión del mundo que el cine siempre ha hecho visible de un modo u otro. Aquí es un deleite, no solo por lo entretenida que resulta verla, sino porque resulta brutal la manera con la que agita nuestra conciencia.

Aunque ‘El capital humano’ no participó en la carrera para ganar el Oscar de habla no inglesa, donde Italia tiene mucha experiencia, no en vano han ganado ya 14 estatuillas en esta categoría, la película ganó siete premios David di Donatello (incluida mejor película) y el Premio del Público del Festival de Cine Europeo de Sevilla. La película merece todos estos reconocimientos y mucho más. ¡Buona fortuna!


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Crítica: Perdida

Ben Affleck y Rosamund Pike en Perdida

Ben Affleck y Rosamund Pike en “Perdida”. Fuente: Fox

Por fin hemos podido disfrutar de ‘Perdida’,  la última obra de David Fincher. Y digo disfrutar porque es realmente el sentimiento que experimentas sentado en la butaca viendo esta película con una trama imprevisible, retorcida e inquietante. La película está basada en el bestseller “Gone girl” de la escritora estadounidense Gillian Fynn, que además ha escrito el guión de la película. Quién mejor que ella para adaptar al celuloide su compleja creación literaria, llena de ingenio y suspense y, a priori, nada fácil de adaptar al cine. El resultado ha sido sobresaliente, aunque al final de la cinta se pueda llegar a evidenciar las dificultades de llevar al cine una novela con tanto giro y recoveco.

David Fincher vuelve a gustarnos mucho tras sus dos últimas películas, ‘Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres’ y ‘La red social’, que fueron, a nuestro parecer, mediocres en comparación con ‘El curioso caso de Benjamin Button’, ‘Zodiac’, ‘El club de la lucha’ o ‘Seven’, convertida ya en película de culto. Pese a que en su filmografía haya algún pequeño tropiezo, ésta le ha valido para tener una legión de incondicionales por todo el mundo que se hacen llamar los “Fincherianos”. Un lujazo para cualquier director, además de una responsabilidad.

El filme aborda muchos temas a la vez. Por ejemplo, cuando los reveses del día a día pueden llegar a afectar a una pareja condenada a la felicidad; los secretos y mentiras que muchos matrimonios son torpemente incapaces de evitar en su cotidianidad; cómo el egoísmo de unos padres pueden llegar a determinar trágicamente la personalidad de un hijo o cómo la opinión pública es alimentada por medios de comunicación despiadados sin criterio. Sobre todo, la película ahonda en cómo un ser humano inteligente e ingenioso puede ejercer una intencionada maldad de manera tan brillante, llegando al paroxismo de una persona maquiavélica.

Perdida de David Fincher

Escena de “Perdida” de David Fincher. Fuente: Fox

Mención aparte merece la británica Rosamund Pike, protagonista en la película como esposa de Ben Affleck. Increíble actuación de la, hasta ahora poco conocida actriz, que con un difícil papel entre las manos ha sabido darle cuerpo a esta psicópata, sin que parezca ridícula y dotándola de una credibilidad que deja a relucir su talento. Pese a haber trabajado mucho en películas inglesas y haber realizado alguna incursión en el cine más comercial norteamericano, sus trabajos habían pasado inadvertidos para la crítica cinematográfica. Sin duda, esta interpretación producirá un cambio de tendencia en su carrera.

‘Perdida’ es una película claustrofóbica y perfectamente ejecutada, que sabe encontrar en sus frías imágenes y en la música en perfecta sintonía con lo que la historia cuenta, los mejores elementos para convertir el filme en otro éxito más de un genio del cine como es David Fincher.

Crítica: La isla mínima

La isla minima

Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez en “La isla mínima”. Fuente: Warner Bros

Alberto Rodríguez con ‘La isla mínima’ regresa a la Andalucía, no de los años 90 como hizo en ‘Grupo 7′, sino a la de los comienzos de la democracia. Y su objetivo no es otro que recrear la asfixiante atmósfera de su nuevo thriller, ambientado en las marismas del sur de España. En comparación con su anterior trabajo se nota la depuración de su estilo, no solo técnicamente, sino a nivel narrativo. Estamos ante un brillante guionista que ha sabido plasmar en imágenes la esencia de un género tan estereotipado.

Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez son en la película Pedro y Juan respectivamente. Dos policías con mala reputación, por motivos muy diferentes, a los que se les pide que investiguen la desaparición de dos menores en un pueblo de Andalucía. Los dos personajes son antagónicos. Mientras Pedro está atrapado por su tormentoso pasado, y rezuma ese aroma de los que ya han hecho demasiado y están de vuelta, vemos a Juan prisionero por sus convicciones e ideales que solo piensa en su futuro personal.

La interpretación de Javier Gutiérrez es inolvidable y le ha valido su Concha de Plata a mejor actor en la 62ª edición del Festival de cine de San Sebastián. Su sufrimiento es tan creíble que estalla en la pantalla con una inquietante mezcla de sensibilidad y dureza. Magistral su interpretación, de esas que son muy difíciles de olvidar.

Nerea Barros en La isla minima

Nerea Barros en “La isla mínima”. Fuente: Warner Bros

‘La isla mínima’ es un thriller con reminiscencias al cine negro de la vieja escuela. Un obra con un pulso narrativo muy particular que te involucra desde el primer momento con su envolvente fotografía. Una historia cruda que logra trazar una tensión muy densa y donde cada escena tiene su sentido. Sin lugar a dudas, Alberto Rodríguez está llamado a encabezar la difícil tarea de dignificar el thriller dentro del cine español. Talento no le falta.

Crítica: Magical Girl

Bárbara Lennie en "Magical Girl". Fuente: Avalon

Bárbara Lennie en “Magical Girl”. Fuente: Avalon

Carlos Vermut  consigue con ‘Magical girl’  tratar al espectador con la inteligencia que se merece. Se trata de la segunda película del director de cine madrileño. Su ópera prima, ‘Diamond flash’, fue costeada por él mismo de manera independiente y ninguna distribuidora confió en su talento, por lo que se tuvo que estrenar directamente online en Filmin. Y aunque pocas veces ocurra, llegó a ser la película más vista en el portal de cine online durante dos semanas.

La estética narrativa de ‘Magical girl’ es demoledora. Estamos frente a un guión sin fisuras que construye unos personajes, alejados de los lugares comunes y de los estereotipos, con una complejidad exenta de cualquier prejuicio moral. Vermut demuestra su talento visual al jugar con el espectador y no mostrarle lo evidente. Maneja el fuera de campo, o sea, todo ese espacio invisible que rodea a lo visible, y donde continua la vida de los personajes. Y precisamente silencia las secuencias para que nuestro interés crezca. Rehuye de lo evidente con maestría y va esculpiendo la historia a medida que avanza. Sin prisas y con el tempo apropiado.

José Sacristán en "Magical Girl". Fuente: Avalon

José Sacristán en “Magical Girl”. Fuente: Avalon

Resulta fascinante ver como el simple hecho de que un padre quiera comprar a su hija un caro y exclusivo vestido de una magical girl pueda llegar a convertirse en uno de los mejores trhillers de los últimos tiempos. Además, la película cuenta con una dosis de extrañeza que cala hondo y con un fascinante humor negro lleno de guiños al espectador. Y fundamental resulta la ejecución impecable de un José Sacristán, curtido por años de experiencia, que nos vuelve a dar una auténtica lección actoral. Brillante una vez más en un papel tan complicado y lleno de aristas, pero que sabe resolver con la maestría de los grandes. Tanto Bárbara Lennie y Luis Bermejo se presentan como una auténtica revelación a los que no podemos dejar de seguir la pista.

‘Magical girl’ solo viene a constatar un nuevo cine español que surge de las energías más jóvenes, inquietas y renovadoras de nuestro paisaje cinematográfico. Es un tipo de cine que desafía todas las etiquetas y todos los géneros. Carlos Vermut es sin duda un cineasta que alumbra una luz de esperanza y de futuro a otra forma de contar historias.

John le Carré y el cine

Le Carre y el cine

Llega a nuestras pantallas otra adaptación al cine de una novela del famoso escritor John le Carré, quién en realidad no es francés como su apellido sugiere, sino británico y cuyo verdadero nombre es David John Moore Cornwell. El autor, que ya cuenta con 82 años, es un gran especialista en relatos de suspense y espionaje, probablemente debido a su experiencia como parte del cuerpo diplomático británico.

Como decíamos, esta no es la primera vez que una novela del británico Le Carré llega a las carteleras de cine. Se trata de la novena ocasión en que esto sucede, y coloca al autor en la selecta lista de escritores más adaptados al cine junto a Stephen king, John Grisham o Patricia Highsmith, entre otros. Las adaptaciones al cine comenzaron en 1965 con ‘El espía que surgió del frío’. Justo un año después se llevaba al cine ‘Llamada para el muerto’, dirigida por Sidney Lumet. En 1969 se estrenaba ‘El espejo de los espías’ con un joven Anthony Hopkins.

Tuvieron que pasar 15 años, en concreto hasta 1984, para poder ver una nueva  adaptación de Le Carré a la pantalla grande. En esta ocasión, la protagonizaba Diane Keaton y se llamó ‘La chica del tambor’. Pocos años después, en 1990, vimos a Sean Connery y Michelle Pfeiffer protagonizando ‘La casa Rusia’. Esta lista continúa en 2001 con ‘El sastre de Panamá,’ para dar paso a las que, quizás, pueden considerarse las adaptaciones hasta el momento más exitosas: ‘El jardinero fiel’ (2005) con Ralph Fiennes como protagonista y ‘El topo’ estrenada en 2011 con Gary Oldman.

Ahora le ha tocado el turno a la novela publicada en 2008 bajo el nombre ‘El hombre más buscado’, título respetado para la versión cinematográfica de la historia. Protagonizada por un magnífico Philip Seymour Hoffman interpretando a un traumatizado, vil, pero brillante espía alemán. Se trata de una película basada en una trama de espionaje relacionada con el trauma y los prejuicios que dejaron los atentados del 11-S en el mundo occidental, y de cómo varias organizaciones de inteligencia tratan de crear un mundo más seguro en una suerte de negociaciones, intrigas y traiciones entre ellas.

Sin duda, aconsejamos ver la película, sobre todo a los amantes del género de espionaje. El largometraje durante los primeros veinte minutos es demasiado lento, pero poco después despierta el interes del espectador de buena manera. Es un film de calidad firmado por un elenco de actores realmente interesante. Conmueve ver en otra excelente actuación a Philip Seymor Hoffman poco tiempo antes de su fallecimiento. ¡Que gran pérdida para el cine! Se fue demasiado pronto y ya se le empieza a echar de menos.

Crítica: El Niño

Luís Tosar y Eduard Fernández en "El Niño". Fuente: Fox

Luís Tosar y Eduard Fernández en “El Niño”. Fuente: Fox

El director Daniel Monzón, pasados ya casi cinco años del estreno de ‘Celda 211′, vuelve a dar en la diana del éxito con ‘El Niño’. Firmando de nuevo el guión junto a Jorge Guerricaechevarría consigue crear una película con una trama robusta y creíble, que junto a una acción trepidante, que nada tiene que envidiar a los mejores films de acción americanos, consigue mantener expectante al espectador en su butaca deseando saber que suerte correrán los protagonistas en las siguientes escenas.

‘El Niño’ va un poco más allá a lo que estamos acostumbrados en cintas de este género. Hay algo más que la típica banda de narcotraficantes, pareja de policías vehementes y un traidor o un error que permite a los cuerpos de la ley acabar con el delito y encerrar a los malos. En este film vemos una historia original que cuenta con elementos inesperados.

Las escenas de acción están increíblemente logradas, con sentido, realistas y sobre todo excitantes. Nos referimos sobretodo a los planos donde la lanchas motoras y los helicópteros se baten en duelo a velocidades endiabladas y con quiebros y giros imposibles en un supuesto Estrecho de Gibraltar. Un trabajo de montaje sobresaliente, donde la música del tres veces ganador del Goya, Roque Baños, ayuda al logro.

Jesus Castro en "El Niño". Fuente: Fox

Jesus Castro en “El Niño”. Fuente: Fox

Luis Tosar vuelve a estar como nos tiene acostumbrados: simplemente espectacular. Nos encanta el magnífico reparto que ha conseguido Monzón para esta película. Porque contar con Tosar, Eduard Fernández y Sergi López genera unas grandes expectativas que, por otro lado, afortunadamente se ven cumplidas.

Sin embargo, Jesús Castro, “el niño”, simplemente está correcto y evidencia su inexperiencia. Meriem Bachir, Saed Chatiby y el propio Castro podrían dar muchas satisfacciones en el futuro una vez cojan tablas. Experiencia que ya se evidencia en los jóvenes Bárbara Lenni y Jesús Carroza.

Sin duda alguna recomendamos esta película para aquellos que les gusta el cine de acción y el thriller policíaco bien dirigido y nada presuntuoso. Cine comercial formalmente impecable que hará las delicias del espectador.