thriller

Crítica: La isla mínima

La isla minima

Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez en “La isla mínima”. Fuente: Warner Bros

Alberto Rodríguez con ‘La isla mínima’ regresa a la Andalucía, no de los años 90 como hizo en ‘Grupo 7′, sino a la de los comienzos de la democracia. Y su objetivo no es otro que recrear la asfixiante atmósfera de su nuevo thriller, ambientado en las marismas del sur de España. En comparación con su anterior trabajo se nota la depuración de su estilo, no solo técnicamente, sino a nivel narrativo. Estamos ante un brillante guionista que ha sabido plasmar en imágenes la esencia de un género tan estereotipado.

Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez son en la película Pedro y Juan respectivamente. Dos policías con mala reputación, por motivos muy diferentes, a los que se les pide que investiguen la desaparición de dos menores en un pueblo de Andalucía. Los dos personajes son antagónicos. Mientras Pedro está atrapado por su tormentoso pasado, y rezuma ese aroma de los que ya han hecho demasiado y están de vuelta, vemos a Juan prisionero por sus convicciones e ideales que solo piensa en su futuro personal.

La interpretación de Javier Gutiérrez es inolvidable y le ha valido su Concha de Plata a mejor actor en la 62ª edición del Festival de cine de San Sebastián. Su sufrimiento es tan creíble que estalla en la pantalla con una inquietante mezcla de sensibilidad y dureza. Magistral su interpretación, de esas que son muy difíciles de olvidar.

Nerea Barros en La isla minima

Nerea Barros en “La isla mínima”. Fuente: Warner Bros

‘La isla mínima’ es un thriller con reminiscencias al cine negro de la vieja escuela. Un obra con un pulso narrativo muy particular que te involucra desde el primer momento con su envolvente fotografía. Una historia cruda que logra trazar una tensión muy densa y donde cada escena tiene su sentido. Sin lugar a dudas, Alberto Rodríguez está llamado a encabezar la difícil tarea de dignificar el thriller dentro del cine español. Talento no le falta.

Crítica: Magical Girl

Bárbara Lennie en "Magical Girl". Fuente: Avalon

Bárbara Lennie en “Magical Girl”. Fuente: Avalon

Carlos Vermut  consigue con ‘Magical girl’  tratar al espectador con la inteligencia que se merece. Se trata de la segunda película del director de cine madrileño. Su ópera prima, ‘Diamond flash’, fue costeada por él mismo de manera independiente y ninguna distribuidora confió en su talento, por lo que se tuvo que estrenar directamente online en Filmin. Y aunque pocas veces ocurra, llegó a ser la película más vista en el portal de cine online durante dos semanas.

La estética narrativa de ‘Magical girl’ es demoledora. Estamos frente a un guión sin fisuras que construye unos personajes, alejados de los lugares comunes y de los estereotipos, con una complejidad exenta de cualquier prejuicio moral. Vermut demuestra su talento visual al jugar con el espectador y no mostrarle lo evidente. Maneja el fuera de campo, o sea, todo ese espacio invisible que rodea a lo visible, y donde continua la vida de los personajes. Y precisamente silencia las secuencias para que nuestro interés crezca. Rehuye de lo evidente con maestría y va esculpiendo la historia a medida que avanza. Sin prisas y con el tempo apropiado.

José Sacristán en "Magical Girl". Fuente: Avalon

José Sacristán en “Magical Girl”. Fuente: Avalon

Resulta fascinante ver como el simple hecho de que un padre quiera comprar a su hija un caro y exclusivo vestido de una magical girl pueda llegar a convertirse en uno de los mejores trhillers de los últimos tiempos. Además, la película cuenta con una dosis de extrañeza que cala hondo y con un fascinante humor negro lleno de guiños al espectador. Y fundamental resulta la ejecución impecable de un José Sacristán, curtido por años de experiencia, que nos vuelve a dar una auténtica lección actoral. Brillante una vez más en un papel tan complicado y lleno de aristas, pero que sabe resolver con la maestría de los grandes. Tanto Bárbara Lennie y Luis Bermejo se presentan como una auténtica revelación a los que no podemos dejar de seguir la pista.

‘Magical girl’ solo viene a constatar un nuevo cine español que surge de las energías más jóvenes, inquietas y renovadoras de nuestro paisaje cinematográfico. Es un tipo de cine que desafía todas las etiquetas y todos los géneros. Carlos Vermut es sin duda un cineasta que alumbra una luz de esperanza y de futuro a otra forma de contar historias.

John le Carré y el cine

Le Carre y el cine

Llega a nuestras pantallas otra adaptación al cine de una novela del famoso escritor John le Carré, quién en realidad no es francés como su apellido sugiere, sino británico y cuyo verdadero nombre es David John Moore Cornwell. El autor, que ya cuenta con 82 años, es un gran especialista en relatos de suspense y espionaje, probablemente debido a su experiencia como parte del cuerpo diplomático británico.

Como decíamos, esta no es la primera vez que una novela del británico Le Carré llega a las carteleras de cine. Se trata de la novena ocasión en que esto sucede, y coloca al autor en la selecta lista de escritores más adaptados al cine junto a Stephen king, John Grisham o Patricia Highsmith, entre otros. Las adaptaciones al cine comenzaron en 1965 con ‘El espía que surgió del frío’. Justo un año después se llevaba al cine ‘Llamada para el muerto’, dirigida por Sidney Lumet. En 1969 se estrenaba ‘El espejo de los espías’ con un joven Anthony Hopkins.

Tuvieron que pasar 15 años, en concreto hasta 1984, para poder ver una nueva  adaptación de Le Carré a la pantalla grande. En esta ocasión, la protagonizaba Diane Keaton y se llamó ‘La chica del tambor’. Pocos años después, en 1990, vimos a Sean Connery y Michelle Pfeiffer protagonizando ‘La casa Rusia’. Esta lista continúa en 2001 con ‘El sastre de Panamá,’ para dar paso a las que, quizás, pueden considerarse las adaptaciones hasta el momento más exitosas: ‘El jardinero fiel’ (2005) con Ralph Fiennes como protagonista y ‘El topo’ estrenada en 2011 con Gary Oldman.

Ahora le ha tocado el turno a la novela publicada en 2008 bajo el nombre ‘El hombre más buscado’, título respetado para la versión cinematográfica de la historia. Protagonizada por un magnífico Philip Seymour Hoffman interpretando a un traumatizado, vil, pero brillante espía alemán. Se trata de una película basada en una trama de espionaje relacionada con el trauma y los prejuicios que dejaron los atentados del 11-S en el mundo occidental, y de cómo varias organizaciones de inteligencia tratan de crear un mundo más seguro en una suerte de negociaciones, intrigas y traiciones entre ellas.

Sin duda, aconsejamos ver la película, sobre todo a los amantes del género de espionaje. El largometraje durante los primeros veinte minutos es demasiado lento, pero poco después despierta el interes del espectador de buena manera. Es un film de calidad firmado por un elenco de actores realmente interesante. Conmueve ver en otra excelente actuación a Philip Seymor Hoffman poco tiempo antes de su fallecimiento. ¡Que gran pérdida para el cine! Se fue demasiado pronto y ya se le empieza a echar de menos.

Crítica: El Niño

Luís Tosar y Eduard Fernández en "El Niño". Fuente: Fox

Luís Tosar y Eduard Fernández en “El Niño”. Fuente: Fox

El director Daniel Monzón, pasados ya casi cinco años del estreno de ‘Celda 211′, vuelve a dar en la diana del éxito con ‘El Niño’. Firmando de nuevo el guión junto a Jorge Guerricaechevarría consigue crear una película con una trama robusta y creíble, que junto a una acción trepidante, que nada tiene que envidiar a los mejores films de acción americanos, consigue mantener expectante al espectador en su butaca deseando saber que suerte correrán los protagonistas en las siguientes escenas.

‘El Niño’ va un poco más allá a lo que estamos acostumbrados en cintas de este género. Hay algo más que la típica banda de narcotraficantes, pareja de policías vehementes y un traidor o un error que permite a los cuerpos de la ley acabar con el delito y encerrar a los malos. En este film vemos una historia original que cuenta con elementos inesperados.

Las escenas de acción están increíblemente logradas, con sentido, realistas y sobre todo excitantes. Nos referimos sobretodo a los planos donde la lanchas motoras y los helicópteros se baten en duelo a velocidades endiabladas y con quiebros y giros imposibles en un supuesto Estrecho de Gibraltar. Un trabajo de montaje sobresaliente, donde la música del tres veces ganador del Goya, Roque Baños, ayuda al logro.

Jesus Castro en "El Niño". Fuente: Fox

Jesus Castro en “El Niño”. Fuente: Fox

Luis Tosar vuelve a estar como nos tiene acostumbrados: simplemente espectacular. Nos encanta el magnífico reparto que ha conseguido Monzón para esta película. Porque contar con Tosar, Eduard Fernández y Sergi López genera unas grandes expectativas que, por otro lado, afortunadamente se ven cumplidas.

Sin embargo, Jesús Castro, “el niño”, simplemente está correcto y evidencia su inexperiencia. Meriem Bachir, Saed Chatiby y el propio Castro podrían dar muchas satisfacciones en el futuro una vez cojan tablas. Experiencia que ya se evidencia en los jóvenes Bárbara Lenni y Jesús Carroza.

Sin duda alguna recomendamos esta película para aquellos que les gusta el cine de acción y el thriller policíaco bien dirigido y nada presuntuoso. Cine comercial formalmente impecable que hará las delicias del espectador.

Frenesí, una película imprescindible en el cine de Hitchcock

El  último jueves de mayo del 72, cuando los primeros calores primaverales se adueñaban de Londres, se producía en la capital británica el estreno mundial de ‘Frenesí’, la penúltima película de la filmografía de Alfred Hitchcock. La premiere se celebró bajo rigurosa invitación, y fue seguida por una cena en la River Room del Hotel Savoy, donde el maestro del suspense ejerció de anfitrión de la velada. ‘Frenesí’ supuso el regreso a Inglaterra de un expatriado cinematográfico, que a sus 72 años se enfrentaba al rodaje de su película número 52.

‘Frenesí’ está a la altura de sus grandes producciones. En el filme se deja ver la actitud de Hitchcock, el Londres de Hitchcock, el Covent Garden de Hitchcock y el tono de Hitchcock. Es la historia de un hombre que es impotente y que en consecuencia (según el mundo hitchcockiano) se libera a través del asesinato. Para el papel de psicópata, Hitchcock eligió a Barry Foster, tras haberle visto en la película ‘The Twisted Nerve’ (1968), un drama psicológico convertido ya en película de culto. Jon Finch, que recientemente había interpretado el ‘Macbeth’ (1971) de Polanski, fue elegido para el menos simpático y más irascible hombre inocente de toda la filmografía de Hitchcock.

Frenzy

Durante el rodaje se puso enferma Alma Reville, la mujer de Hitchcock, quién tuvo que abandonar Londres para regresar a California de manera inmediata. Esto produjo en su marido un estado de nervios que le dejo lento y agotado en pleno rodaje de la película. En esos días, su afición a la bebida era una inquietante realidad. Por lo visto, esperaba ansiosamente la llegada de la pausa del té, pero no para tomar té, sino copitas de vodka. Pero a pesar de todo, Hitchcock estuvo a la altura de las circunstancias.

‘Frenesí’, injustamente relegada por público y crítica de las mejores películas de la filmografía del director británico, retoma hoy con una fuerza increíble. En mi último visionado de la película descubro que no solo estamos ante una de las mejores películas de Alfred Hitccock, sino que está a la altura de ‘Rebeca’, ‘Encadenados’, ‘Psicosis’ o ‘La ventana indiscreta’, y por suspuesto por encima de la sobrevalorada ‘Vértigo’.

Hay tres escenas memorables en ‘Frenesí’ que ponen los pelos de punta. El asesinato-violación, con Foster como el asesino y Barbara Leigh-Hunt como su víctima; el retroceso de la cámara desde la puerta del apartamento del psicópata mientras este entra con su siguiente víctima, Anna Massey; y la búsqueda por parte del villano de un alfiler de corbata que puede incriminarle dentro de un camión de verduras, en concreto en un saco de papas que contiene  el cadáver.

Cameo de Hitchcock en "Frenesí". Fuente: Universal

Cameo de Hitchcock en “Frenesí”. Fuente: Universal

El acto de asesinar en las películas de Hitchcock siempre estuvo estilizado por el montaje y la fotografía, que daban a la escena una sensación de algo violentamente terrible, pero sin prestar atención en los detalles. El tendero del Covent Garden atraído y repelido a la vez por las mujeres, lleno de deseo y lleno de odio hacia ese deseo, comete en este filme el asesinato definitivo de Hitchcock.

‘Frenesí’ está magníficamente estructurado, firmemente interpretado, rítmicamente montado y absolutamente desprovisto de todo sentimiento humano positivo. Estilísticamente encontramos la idiosincrasia de la filmografía de Hitchcock, e incluso su mejor “humor negro”, pero también su largometraje más personal y atrevido. Sirva esta entrada en mi blog como un merecido tributo a una película que merece estar entre las mejores del cineasta británico y del género del suspense.