Crítica: The Pelayos


Luis Homar con Daniel Brühl en The Pelayos

The Pelayos’ es el relato de una ingenuidad, de un sueño real y vivido por la familia española García-Pelayo.  Eduard Cortés (‘La vida de nadie’) recupera una historia tan apasionante como cinematográfica. No se trata de robar un casino, tampoco de estafar, se trata de observar los defectos de fabricación de la ruleta y analizar la tendencia a que unos números salgan más que los otros. Se trata de ganar legalmente. Esta es la premisa que hace avanzar la historia, pero que es inconsistente a la misma vez.

El argumento básico no está lo suficientemente bien explicado como para saber cómo investigó las imperfecciones, cuáles eran realmente y  qué obstáculos tuvo que superar para diseñar su método. Cuando se apagaron las luces y empezaron los títulos de crédito tardé muy poco en decidir que no me había gustado el enfoque de la película. Hubiera funcionado mejor desarrollando la historia anterior, la de la investigación del  ‘método’ en sí. El director hubiera podido jugar con más elementos dramáticos que con los que contó al final. Una vez sabemos cómo consiguen ganar el dinero, las escenas se repiten una y otra vez  hasta la saciedad.

The Pelayos
Escena de «The Pelayos»

El fallo de base es de guión, lo que no desluce el trabajo de Daniel Brühl, Lluis Homar y Eduard Fernández, sobre todo éste último, borda su papel de gerente del casino. En ‘The Pelayos‘, tanto el diseño de vestuario como la  propia banda sonora destacan sobremanera llegando a un punto de estridencia tal que retumba ante nuestra vista y oído. ¿Quién es el verdadero protagonista de la historia de los García-Pelayo? Sin lugar a dudas la ruleta. Sin embargo la película opta por el camino más corto, el de presentarnos el éxito fácil en mitad de desventuras familiares y amorosas, con conflictos predecibles, y diluyendo sin más y de manera irrelevante una gran historia.

Más que en un intento de hacer una ‘Ocean’s eleven’ a la española, ha sido un intento de llevar al cine la historia de Gonzalo García Pelayo. No esperamos secuelas, sino que llegue la adaptación cinematográfica  definitiva.  Aunque la película no llegará a los cines hasta el viernes, gracias a un pase para blogueros por cortesía de Sensacine y Sony Pictures ya pueden leer mi crítica.

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