Termina A Roma con amor y no puedo negar que esperaba más de lo que he recibido. ¿Ha llegado ya el momento para Woody Allen de hacer las maletas y regresar a Manhattan? Su periplo europeo, con escala en Nueva York con ‘Si la cosa funciona’, comenzó en el año 2005 en Londres con ‘Match Point’, y desde entonces ha estado a la altura de lo que se esperaba de él, con un momento culmen en ‘Medianoche en París’.

Aunque el filme nos brinda momentos ingeniosos muy en la línea del  director también le sobran escenas y diálogos un tanto tediosos. Recurre a multitud de  situaciones inverosímiles sin recrear suficientemente un escenario surrealista que las soporte. La monotonía de muchos planos en las localizaciones donde se desarrolla la trama solo es superada por la banda sonora. No ha sabido cuidar este aspecto y su escenario común, Roma, cae en las redes del tópico y del estereotipo más cursi.

Se trata de una comedia divida en cuatro historias independientes, pero a la que realmente le sobra la mitad de ellas. Si hubiera desarrollado con más profundidad únicamente las historias del propio Woody Allen y de Roberto Benigni uniendo sus tramas por algún elemento en común hubiera conseguido una película más sólida. Creo que ahí radica fundamentalmente el fallo del guión porque no ha logrado equilibrar el peso dramático de cada una de las historias.

Penelope Cruz en A Roma con amor

Penélope Cruz en «A Roma con amor» de Woody Allen

‘A Roma con amor’ es un filme disperso, donde fluye la genialidad a la vez que el tedio más absoluto. Las apariciones de Alec Baldwin son un buen ejemplo de ello. El papel que interpreta Penélope Cruz estoy convencido que no lo hubiera aceptado de habérselo ofrecido otro director, pero Pe es muy agradecida y aporta esa cara bonita que hace más ligera, si cabe,  la comedia.

Echo en falta los temas recurrentes del universo woodylliano, a la vez que una reflexión más profunda sobre los efectos de la fama. Allen pretende adaptar la comedia italiana a su mundo de personajes burgueses en clave no neorrealista, sino surrealista, pero no consigue la brillantez en los diálogos y mucho menos la crítica social. Apunto de cumplir 77 años solo le pedimos: ‘A New York con amor’, pero, por favor, si puede ser lo antes posible mejor.