Lo que destaca de ‘La vida es un largo río tranquilo‘ es la manera ingeniosa que su director Étienne Chatiliez tiene para entrelazar y dar un ritmo lógico a las tres historias. Las desavenencias de un doctor con su amante enfermera permite reconducir las otras dos historias hacia un punto de encuentro. Así, una rabieta de la amante, hace que le llegue a su mente aires de venganza, que paga en el cambio de identidad de dos recién nacidos.

De este modo, las vidas contrapuestas de dos seres humanos, criados y educados de distinta forma por el «destino», se entremezclarán. Cada uno de los intérpretes caracteriza soberbiamente a los personajes, al cuál más variopinto, que aparecen en el filme. Y la historia del doctor, superficial y explícitamente realizada para unir las tramas, es sensacional, y demuestra que las escenas insignificantes aportan al conjunto un gran sentido. La gratificante risa, presente a lo largo de toda la película, se la ganan por parte del espectador.

La vida es un largo río tranquilo de Étienne Chatiliez

La vida es un largo río tranquilo» dirigida por Étienne Chatiliez»

Gracias a un guión ágil e inteligente a la vez, se concibe una película así. Cine francés al más puro estilo, que  plantea en clave de comedia un drama intenso. Una historia cercana a nosotros y que podría situarse muy próxima al neorrealismo. Porque a pesar del título irónico que encubre a ‘La vida es un largo río tranquilo’, las vidas de sus personajes se asemejan más a ríos caudalosos y turbulentos que a aguas en calma.

Una película para descubrir, que en su día ganó cuatro premios Cesar, incluido el de mejor guión original. De verdad, si tienen oportunidad de rescatarla no se arrepentirán.