Sight & Sound, la prestigiosa publicación del BFI (British film Institute), publicó en 2012  su prestigioso ránking de las mejores películas de la historia. Para la votación se tuvo en cuenta la opinión de 846 críticos, programadores, distribuidores y académicos. Pues bien, la elegida como mejor película de todos los tiempos, con 191 votos, fue ‘Vértigo’ (1958) de Alfred Hitchcock.

La primera vez que ‘Vértigo’ apareció en esta lista fue en 1982, en el puesto séptimo, y desde entonces no ha dejado de escalar esta película, cuyo prestigio ha ido creciendo con los años y cuya influencia se aprecia en la obra de numerosos directores. Pero no es oro todo lo que reluce. Hemos vuelto a ver la película más valorada del maestro del suspense y se abren cinco interrogantes que seguimos sin entender.

1. El personaje secundario Midge Wood, la exnovia de Scottie

Difícil entender el papel que desempeña en la historia Midge Wood, la amiga y exnovia del policía Scottie interpretada por Barbara Bel Gedde. Su personaje no aporta nada a la trama. Se nos quiere presentar como una mujer no correspondida que sufre amor platónico, pero no llega a tener la fuerza de una mujer tracionada y celosa que realmente suponga un impedimento al amor de James Stewart por Kim Novak. Un secundario desaprovechado.

Barbara Bel Geddes

2. El móvil del crimen

¿Por qué quiere Gavin Elster matar a su esposa? En la película no queda suficientemente claro cuál es el móvil del crimen. ¿Decide desahacerse de ella por dinero o para escaparse con su amante? Muy avanzada la historia descubrimos que utilizó a Judy Barton, su amante, que fue cómplice en un cuidadosamente elaborado plan para matar a la auténtica esposa (Madeleine Elster) arrojándola desde una torre. Resulta poco creíble que habiéndole ayudado en tan macabra tarea sea abandonada por él en el último momento.

Tom Helmore y James Stewart

3. El flechazo de amor entre Scottie y «Madeleine Elster»

Cómo es posible que Madeleine Elster (Kim Novak) se enamore con tanta facilidad de Scottie (James Stewart). Y más teniendo en cuenta que ella forma parte de un plan urdido por su amante. Cuando es rescatada por Scottie en la bahía de San Francisco se siente atraída repentinamente por el policía. Ni el mismo Hitchcock creo que estuviera convencido de este enamoramiento tan precoz. Pero sin esta atracción no hay película. Además, si la relación con su amante no atravesaba por un buen momento es incomprensible que hiciera el encargo de engañar a Scottie.

Kim Novak y James Stewart

4. Suspense retardado

Queremos disfrutar de la intriga hitchcockniana desde el principio, pero tenemos que esperar hasta media hora antes del final para descubrir la realidad. A partir de ese momento sabemos más que Scottie a raíz de un flashback, que revela que la mujer es la misma que aparentó ser la esposa del compañero de colegio. Stewart fue contratado únicamente para que sirviera de testigo en un aparente caso de suicidio que enmascaraba un asesinato. Más de hora y media para descubrir la sorpresa es mucho tiempo.

escena del crimen en Vertigo

5. La caída final de Judy Barton del campanario no resulta creíble

Scottie descubre la verdad de la falsa identidad de Judy Barton, pero está enamorado de ella y se besan. De repente se oyen pasos en la escalera de la torre y ella desaparece fuera de campo cayendo al vacío, y eso que no estaba al borde al abismo. ¿Suicidio o accidente, o la mata Scottie de manera accidental en un atroz ataque de celos? Un final un tanto forzado que por otro lado resulta de los más crueles que se recuerdan por un James Stewart al borde de una eterna pérdida y locura.

Kim Novak antes de morir en Vertigo

Y para terminar, ¿A qué les recuerda el Hotel McKittrick, sus escaleras interiores en plano picado, el primer plano de James Stewart conduciendo y la doble identidad de Kim Novak? Sin duda evocan al Motel Bates, a Marion conduciendo en un estado de confusión y al juego de personalidades de Norman. No olvidemos que dos años después vería la luz la gran obra maestra de Alfred Hitchcock: ‘Psicosis’

La banda musical de Bernard Herrmann y los títulos de crédito de Saul Bass  sostienen el espíritu onírico de ‘Vértigo’. Una película que retrata un paisaje emocional sobrecogedor, en una fantasmal y desesperada persecución de un ideal vacío. Una especie de romanticismo gótico en medio de sirenas de barcos en la niebla de la bahía de San Francisco, susurros y conversaciones ahogadas en lugares públicos y el hueco resonar de pasos en el sendero de un cementerio.

El público y la crítica de hace 61 años no comprendieron uno de los filmes más arriesgados del cineasta británico. La distancia temporal ha permitido empatizar con ‘Vértigo‘, pero de ahí a ser la mejor película de todos los tiempos dista un abismo. ¿Cuestión de modas?