Crítica: El desconocido del lago


El desconocido del lago

El cine nos depara cada cierto tiempo una de esas películas que te sacude el alma de manera brusca. Este es el caso de ‘El desconocido del lago‘, cuyo guión y dirección demuestran la valentía del cineasta galo Alain Guiraudie, justamente premiado en el Festival de Cannes del 2013 con el premio «Una cierta mirada» al mejor director. Sin duda, el gran acierto del filme es el idílico escenario del lago en un verano indeterminado en el tiempo. La opresión de ese espacio natural y abierto del bosque bañado por unas cristalinas aguas azul turquesa ejerce un papel fundamental en la acción de los protagonistas y también nos predispone a sumergirnos en la trama.

‘El desconocido del lago’ no solo es un magistral ejemplo de contención del suspense, sino una película que explora sin miedos en lo más hondo de nosotros mismos. A tal fin, se vale de una embriagante fotografía y un sonido expresivo fuera de lo común. El resultado no puede resultar más satisfactorio. Los personajes poseen una dimensión psicológica que va más allá de los convencionalismos en este tipo de historias. Triunfa el amor, pero también la muerte, y, sobre todo, el deseo por encima de cualquier resquicio de culpabilidad. La obra de Guiraudie está impregnada de un magnetismo visual tal, que la mera repetición de lasa acciones no roza en ningún momento la monotonía.

Pierre Deladonchamps (izqda.) en "El desconocido del lago"
Pierre Deladonchamps (izqda.) en «El desconocido del lago»

Pensar que estamos ante un «thriller erótico» demostraría una miopía cercana a la ceguera. De ningún modo una catalogación de ese tipo haría justicia a la complejidad de una historia franca, absolutamente sin inhibición y despojada de tabú alguno.  Es inevitable encontrar reminiscencias a clásicos del suspense como ‘Un lugar en el sol’ (1951) e incluso a la propia literatura francesa con autores como  Maupassant.

Estamos ante un ‘Cruising’ naturista, muy diferente al que Friedkin retrató en los años ochenta. El miedo, el amor, el deseo y la incredulidad gravitan libres de cualquier coacción. Un ejercicio cinematográfico absolutamente apasionante y absorbente que solo evocarlo devuelve nuevamente nuestra fe en el cine.

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2 Comentarios

  1. 15 junio, 2014
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    La verdad es que me gustó hasta cierta medida. La localización es fantástica, con planos que saben aprovecharlo, pero es que el suspense, con folleteo más un final abrupto me dejó un poco recelosa. No sé si me gustó lo que ví o me pareció una telenovela extraña. Te invito a mi blog y te sigo, muy buenas tus críticas.

  2. 25 junio, 2014
    Responder

    Una película muy interesante. Es una pena que quede a menudo relegada como ‘la de la playa nudista de gais’. Muy buen comentario 🙂 Un saludo.

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