Crítica: Filth


James McAvoy en Filth

Jon S. Baird dirige y guioniza ‘Filth’, la adaptación cinematográfica de la novela de Irvine Welsh editada en España como «Escoria», en la que el autor escocés nos cuenta de nuevo una historia de excesos donde las drogas, el sexo y la violencia marcan la cotidianidad de un detective de policía que quiere escalar a lo más alto por la vía rápida y sin ningún tipo de escrúpulo.

El problema radica en que Jon S. Baird se ha atrevido con  una novela de Welsh y, por tanto,  la comparación con  ‘Trainspotting’ , aparte de ser inevitable es de obligado cumplimiento solo por una única razón: Baird no tiene el talento de Danny Boyle. Por eso ‘Filth’ se queda en un intento de captar visualmente la esencia de la novela.  Solo la presencia de James McAvoy y un elenco de maravillosos secundarios salva la película. Sin ellos todo hubiera sido de otra manera y me temo que incluso peor.

Escena de Filth
Escena de «Filth». Fuente: Surtsey Films

La película tiene un punto de vista irremediablemente extremo, también en cuanto a la realización, en el que se suceden el drama realista con pinceladas de fantasía histriónica. La historia avanza con fluidez pero la acumulación de un lenguaje precoz, cargado de constantes alusiones sexuales y escatológicas llega a chirriar. Y también las melodías pop de la época, al más puro estilo video musical. Es todo muy extraño, pero también puede llegar a ser muy divertido si se puede soportar la malevolencia de Robertson.

Una película excesivamente alargada y demasiado autoconsciente de su arsenal humorístico, más pendiente de hiperbolizar que de iluminar lo verdaderamente oscuro de la sociedad y de nosotros mismos. Aunque claro está que la película se mueve hacia donde va la novela y ante eso poco se puede hacer si estamos ante un guionista incapaz de reaccionar. Igual se tenían que haber eliminado personajes, crear nuevos incidentes o acontecimientos o quizás alterar toda la estructura de la novela porque no se puede adaptar literalmente una obra literaria y conseguir que funcione.

Por cierto, en 2016 se planea llevar al cine la segunda parte de ‘Trainspotting’ con los mismos actores. ¿Se imaginan a Ewan McGregor reinterpretándose como heroinómano? Bueno, nunca se sabe…

Artículo anterior Crítica: El Juez
Próximo artículo Directores de cine y la publicidad (1ª parte)

Sin comentarios

Déjanos tu opinión...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *