No ha podido ser más brillante el debút cinematográfico del director de origen camboyano Hong Khaou. Con ‘Lilting’ teje con delicadeza una historia de amor marcada por los prejuicios y la incomunicación intercultural. Podríamos estar ante una radiografía casi etnográfica que describe como el comportamiento de una madre impide a un hijo ser plenamente feliz. Y es precisamente bajo la atenta mirada de la madre como conocemos más de la historia y asistimos a una sucesión de hechos cotidianos que van a marcar el destino de los personajes. La cámara se limita a capturar estos momentos desde la distancia, sin entrometerse en la acción y con un naturalismo no contaminado por una excesiva caracterización.

Una de las limitaciones de la película viene dada precisamente por la barrera lingüística que el director interpone entre los personajes. Esto propicia que abunden las escenas donde la madre china es traducida de manera simultánea por otro personaje incorporado para la ocasión, lo que ralentiza la acción por momentos, pero que también nos regala sumas dosis de humor.

Pei-Pei Cheng y Andrew Leung en Lilting

Pei-Pei Cheng y Andrew Leung en “Lilting”

Su desarrollo es original y Khaou nos va dosificando la información para que la tensión dramática se alargue hasta un final, quizás demasiado abrupto y precipitado. Además, sabe conectarnos con el mundo interior de los personajes a través de un sonido hueco que nos impregna de las emociones de sus almas. Una especie de elogio del pesimismo que lleva hasta las últimas consecuencias los efectos de la incomunicación y la negación de la diferencia.

Porque la cinta también nos habla de la no aceptación de la homosexualidad por prejuicios culturales y como esta ceguera puede atraer tanta infelicidad. En este sentido, no hay escena que describa mejor el ánimo del filme que las de amor entre Richard y Kai, una entrañable pareja que vive su relación marcada por la incomprensión de la madre de Kai. Ayuda mucho, evidentemente, las interpretaciones más que correctas del actor británico Ben Whishaw (‘El perfume’) junto con su novio en la ficción, Andrew Leung.

Estamos ante una ópera prima que difumina de manera inteligente la visión que tenemos de las relaciones humanas y dibuja una fatalidad paradójicamente estimulante.
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