El director argentino Marco Berger es conocido por sus películas de temática gay. En ‘Hawaii’ nos encontramos ante su tercer largometraje en solitario tras sus películas ‘Plan B’ y ‘Ausente’, todas ellas encuadradas de algún modo en el universo homosexual. Con ‘Ausente‘ ganó el premio Teddy en la Berlinale del 2011, un premio que se otorga desde 1987 para películas de temática gay, lésbica o transgénero y que se entrega justo la noche anterior a que conozcamos la película ganadora del Oso de Oro.

Pero ‘Hawaii‘ es algo más que una película gay, de hecho la homosexualidad flota subrepticiamente a lo largo de la cinta de manera que no monopoliza la trama por completo. La película habla también de cómo la familia marca para bien o para mal, cómo el azar te voltea la vida en un segundo o de cómo la solidaridad surge de manera espontánea en forma de pequeños detalles de nuestro día a día.

Escena de la película Hawaii de Marco Berger

Martin (Mateo Chiarino) y Eugenio (Manuel Vignau) en “Hawaii”

Estamos hasta un ejercicio sublime del director. Por un lado ha conseguido que la atracción y tensión se respire en todo el desarrollo de la cinta de una manera delicada y sutil, que rezume en cada gesto de los protagonistas y también que despierte en el espectador la impaciencia por un desenlace. Sin duda la interpretación de Manuel Vignau y Mateo Chiarino ayudan a la consistencia del filme porque han sabido interpretar notablemente las miradas y los silencios.

Otro acierto reside en que pese a su ritmo lento, diálogo escueto y conclusión tardía, la película consigue atrapar la atención del espectador. Pequeños detalles a lo largo del desarrollo de la historia despiertan nuestra atención y también nos confunden, nos distraen, crean misterio o nos ayudan a adivinar que sucederá en la próxima escena. También merece la pena apuntar que la tranquilidad del emplazamiento donde transcurre la película ayuda enormemente a crear la mejor atmósfera posible. La quietud, el sosiego y el ruido de la naturaleza llegan a convertirse en un personaje más del filme.

Merece la pena ver esta película dulce y conmovedora como ejemplo del buen cine que se realiza al otro lado del charco superando todo tipo de inconvenientes. Un ejemplo de estos obstáculos es que la cinta se financiara a través de crowdfunding, un mérito más de la película.