Al director francés Philippe de Chauveron se le ocurrió la fantástica idea de la película ‘Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?’ el día que cayeron en sus manos las estadísticas de diferentes estudios que afirman que uno de cada cinco matrimonios que se celebran en Francia son entre personas de orígenes y confesiones distintas. Alimentó la idea su propia experiencia familiar, ya que el director galo forma parte de la típica familia francesa, católica y burguesa en la que su hermano estuvo casado con una mujer de origen magrebí y el propio cineasta convivió con una mujer africana.

Pero lo que ha hecho Philippe de Chauveron es llevar al extremo de una manera brillante la incidencia de estas uniones mixtas en una sola familia. Exagerando al adjudicar al matrimonio protagonista del filme, los Verneuil, cuatro hijas de las cuales tres de ellas no solo se han casado con hombres de orígenes no franceses, sino que cada uno tiene una confesión religiosa diferente. Los yernos de los tradicionales Verneuil son un chino, un judío y un musulmán. Se pueden imaginar que sucede con la cuarta de sus hijas, convertida en la última esperanza de sus padres. ¿A quién eligirá esta última para casarse?

Resulta magnífica la actuación de Christian Clavier y Chantal Lauby, dos figuras francesas de la actuación con una dilatadísima carrera y experiencia en papeles humorísticos. Los reconocidos actores interpretan de manera sobresaliente a este matrimonio de provincias tradicional y católico resignados a ser los patriarcas de una familia que cuando se reúne parece la “asamblea de la ONU”. También merecen una mención los yernos, interpretados por Ary Abittan, Medi Sadoun y Frédéric Chau, que forman un trío hilarante en su conjunto.

Ary Abittan, Medi Sadoun y Frédéric Chau

Ary Abittan, Medi Sadoun y Frédéric Chau en la comedia francesa dirigida por Philippe de Chauveron

Como habréis adivinado, estamos ante una película llena de estereotipos y clichés culturales de todo tipo, pero afortunadamente construidos con mucho humor y buen gusto. Es un “café para todos” entrañable donde nos mondamos de la risa con situaciones delirantes donde no se salvan de ser cariturizados ni los propios franceses. Recientemente pudimos ver en otra comedia francesa, ‘La jaula dorada’, como convertían la trama en un divertido  juego de clichés acerca de la inmigración.

Avalada por más de 12 millones de espectadores que han ido a verla en las salas francesas, sin duda alguna es una comedia que no defraudará al espectador con ganas de simplemente echarse unas risas y pasar un buen rato en su butaca frente a la pantalla.