En la década de los 70 el cine de Hollywood nos deparó grandes películas, entre las que se encuentra ‘El golpe’, dirigida por George Roy Hill. Una historia que nos retrotrae a los años 30 en Estados Unidos para contarnos la vida de Henry Gondorff y Johnny Hooker, dos caraduras que se dedican a timar y llevarse grandes sumas de dinero al bolsillo. Se trata de una esas películas por las que no pasa el tiempo y que siguen entreteniendo a nuevas generaciones. Seguro que todos tenemos razones más que convincentes para volver a ver esta joya del cine.  Aquí van nuestros motivos y estaremos encantados de que participéis explicando por qué merece la pena volver a verla.

La pareja Newman-Redford

Por ver a este tándem de actores juntos ya es de por sí motivo suficiente para disfrutar de esta maravillosa película de George Roy Hill, el mismo que dirigió a Paul Newman y Robert Redford en ‘Dos hombres y un destino’. Aquí la química entre estas dos estrellas del cine traspasa la pantalla. No pudo ser más acertada la elección del reparto y eso se nota en muchas de sus memorables escenas.

La inolvidable banda sonora

Que díficil olvidar una banda sonora como la de ‘El golpe’. Las composiciones para piano de Scott Joplin, ejecutadas por Marvin Hamlisch, contribuyeron a recrear el ambiente de época que tiene la película. Sin The entertainer, una de las canciones más pegadizas de todos los tiempos, la película hubiera sido muy diferente. Un tema musical recordado por todos y que forma parte de la historia del cine.

Ganadora de 7 Oscar

La Academia de Cine de Hollywood reconoció el buen hacer de esta producción estadounidense. No en vano, ganó el Oscar a la mejor película del año, por delante de otros títulos como ‘El Exorcista’, ‘Serpico’ o ‘El último tango en París’, y también le valió a George Roy Hill su único Oscar en la dirección. Además, el filme ganó las estatuilla a mejor guión original, montaje, canción original, dirección artística y vestuario.

Una entretenida película de gángsters

‘El golpe’ es ante todo puro entretenimiento. Estamos ante una película como “las de antes”. La caracterización de los distintos personajes es fantástica, pero también lo es la manera de contarnos la historia. Cine de tintes clásicos que recrea el mundo de los gánsteres del Chicago de los años 30 con escenas magistrales como la partida de póker en el tren o el timo al correo de Lonnegan. Y una constante en las casi dos horas que dura la película: el buen humor que desprende.

Una excelente ambientación

Es de alabar el maravilloso trabajo del equipo encargado de la escenografía y también del director de fotografía Robert Surtees, que colaboró muy estrechamente con el director para aportar a la película los colores y los tonos que tan acertadamente recrean la época de los años 30. El vestuario de Shaw (Newman) y Kelly (Redford) parece sacado del armario del mismísimo Lucky Luciano.