El director francés François Ozon estrena ‘Una nueva amiga’, película optimista sobre el travestismo. La idea de realizar este filme surgió en el director francés hace muchos años leyendo un relato de Ruth Rendell, ‘The New Girlfriend’. Se trata de una historia de una mujer que descubre que el marido de su amiga se trasviste a escondidas. Las ganas de convertir el relato en película no solo no se desvanecieron con el tiempo, sino que la actualidad hizo que el deseo creciera. El director escribió el guión en plena batalla del matrimonio homosexual en Francia, donde las manifestaciones en su contra estaban al orden del día en cualquier punto de la geografía gala. Es por ello que es una película intencionadamente más positiva, luminosa y pedagógica de lo que cabría esperar de una historia sobre esta temática.

El talentoso Ozon acierta de pleno al otorgarle el papel principal a Romain Duris. El actor francés, que comenzara su carrera por accidente, fue descubierto a la salida de clase por un director de casting. Ahora es uno de los actores más laureados de la interpretación gala. Da vida con nota al papel complicado de un hombre con el simple, pero complejo, deseo de vestirse de mujer. Consigue lo más difícil, parecer verosímil dandole el toque justo de feminidad y sofisticación a un personaje que descubre su nueva identidad simplemente travestido, pero que no abandona en ningún momento su verdadero yo.

Romain Duris y Raphaël Personnaz en Una nueva amiga

Romain Duris y Raphaël Personnaz en Una nueva amiga. Fuente: Golem

Siendo fan absoluto del mejor cine de Almodóvar, ‘Una nueva amiga’ me transporta, salvando las distancias, al universo del manchego. Es complicado no establecer paralelismos entre la película y escenas de ‘Tacones lejanos’, ‘Todo sobre mi madre’ o ‘Hable con ella’.  Estos destellos almodovarianos, con mucho menos arte pop y más sobriedad,  se respiran al encontrarnos con una performance, Una mujer contigo de Nicole Croisille, un atropello y hasta la estancia en coma en un hospital.

Estamos ante otra buena película de François Ozon, aunque muy diferente a lo que nos tiene acostumbrados. Desde luego no está a la altura de algunas de sus anteriores películas, como la excelente ‘En la casa’ o la inquietante ‘Jóven y bonita’, pero tiene pequeños detalles que la hacen muy recomendable. Por ejemplo, el flasback inicial que te cuenta en solo diez minutos de metraje 20 años de vida de los personajes. En definitiva, estamos ante una historia de amor en forma de caramelo envuelto en un alegato a la libertad y a la diferenciación. Una película respetuosa y pedagógica que siempre viene a cuento.