El singapurense Anthony Chen produce y dirige su primer largo ‘Retratos de familia’ tras una prolífica actividad como director de cortometrajes. El jóven director ya había dirigido seis cortos entre los que destacan ‘G-23’ o ‘Haze’ o ‘Ah ma’ con los que consiguió entrar en las nominaciones de festivales como el de Chicago o Berlín. Con este su primer largometraje y a sus 31 años ha conseguido hacerse con el premio Cámara de Oro del Festival de Cannes.

La cinta retrata la vida de una familia de Singapur en los albores de la gran crisis económica de finales de los noventa. Ciclos económicos que sacan a relucir los miedos a perder el empleo, el ajustar una acomodada vida diaria a la nueva situación con los obligados recortes e incluso la aparición de oportunistas charlatanes que utilizan la autoayuda para sacar tajada de la situación. El filme refleja cómo el último grupo del escalafón de la cadena productiva, los inmigrantes, sufre aún más su indefensión en estas circunstancias adversas.

Angeli Bayani y Koh Jia Her en Retratos de familia

Angeli Bayani y Koh Jia Her en “Retratos de familia”. Fuente: Good Films

Pero sobre todo la película habla del sistema familiar como centro de interacción dinámica donde cada miembro forma en sí mismo un subsistema muy definido. La madre, interpretada excelentemente por Yeo Yann Yann, sabe qué compañeros de trabajo irán siendo despedidos porque ella misma tiene que escribir sus cartas de despido. Cansada por un embarazo que parece no haber llegado en el mejor momento asiste a cómo el comportamiento de su hijo mayor se torna cada vez más difícil. Las llamadas desde el colegio debido a su mal comportamiento son constantes. El padre, al que da vida Chen Tian Wen no se atreve a destapar que ha sido despedido desde hace tiempo de su cómodo empleo y se busca la vida en trabajos de menor perfil. Y por último, el hijo, a quién da vida Koh Jia Her, que es toda rebeldía como llamada de atención a unos padres ensimismados en sus preocupaciones.

Esta dinámica se ve alterada con la llegada de una criada filipina que viene a encargarse de las tareas domésticas, papel verdaderamente protagonista interpretado por Angelu Bayani. Su irrupción en la familia crea una ruptura de los roles establecidos hasta el momento y es el elemento disruptivo que sacude el sistema familiar ayudando a su recomposición.

Estamos ante una película modesta cuya sencillez atrapa. Le reconocemos el mérito de evitar construir su película en base a momentos especialmente emotivos ayudándose de las difíciles circunstancias por las que atraviesan sus protagonistas. Por el contrario, parece centrarse en una sobria descripción de las circunstancias de cada miembro familiar y sus interrelaciones. Una ópera prima interesante que esperamos preceda a obras de mayor interés.