‘Regresión’ de Alejandro Amenábar supera con creces las malas críticas que habían surgido alrededor de la película previo a su estreno. Sin duda, y nos duele decirlo porque admiramos su filmografía, es lo peor que ha realizado el creador de ‘Tesis’. Una historia mal narrada e incapaz de transmitir de manera certera emoción alguna y que situa a su guión como causante de todos los males. Eso sí, la película desde un punto de vista técnico funciona. Incisiva la banda sonora de Roque Baños, sobria la fotografía de Daniel Aranyó, contención en la colocación de la cámara y puro efectismo en algunas de las escenas. Resulta increíble como la cantidad de productores implicados en la película han dejado que Amenábar se haya lanzado al vacío con este arriesgado proyecto cinematográfico. Que ni Bovaira ni los hermanos Weinstein hayan sido capaces de remediar la falta de talento de un Amenábar en horas bajas no deja por lo menos de sorprendernos.

El principal problema que tiene ‘Regresión‘ es la manera de articular la trama. La idea de contarnos los sucesos acaecidos en la «satánica» Minnesota de los noventa (se rodó en Canadá porque es más barato) a través de una investigación policial convierte la reconstrucción de los hechos en algo realmente tedioso. Tampoco acompaña una interpretación nada notable de un Ethan Hawke sobreactuado que asume un único y monótono registro actoral y una Emma Watson poco creíble en esa dualidad que debe mostrar al final de la película. Cabe destacar por encima de todos ellos los secundarios David Thewlis y David Dencik, ambos con excelentes interpretaciones. La impresión que da lo nuevo de Amenábar es que el cineasta ha escrito un guión nada astuto que lo aleja de la brillantez a la que nos tenía acostumbrado hasta ‘Los Otros’.

escena de Regresión de Alejandro Amenábar

Escena de «Regresión» de Alejandro Amenábar. Fuente: Universal Pictures

Amenábar toma una estrategia narrativa todavía más críptica de lo que en él era frecuente para impregnar este thriller de serie A con elementos de serie B. Alejándose de las lecturas simplistas, aborda emociones a través de regresiones psicológicas que ni resultan oportunas, ni llegan a divertimento macabro. Lástima para una estética donde predomina una oscuridad y penumbra en perfecta consonancia con la temática de la película, pero la abrupta resolución de la historia no puede tener nuestro aplauso debido a la inconsistencia que tiene la trama a lo largo de toda la película. El coqueteo con el género que le vió nacer como director se ha convetido en una desventura americana que debería hacerle reflexionar.

A ‘Regresión’ le falta su sello de identidad y tampoco logra afinar los rasgos del retrato psicológico, así como mantener un pulso firme que resulte convincente. El espectador puede encontrar consuelo en resolver el confuso puzzle de presuntos sospechosos que se plantea, pero ni aún así resulta reconfortante. Amenábar rescata elementos de varias fuentes como Carpenter, Polanski, Hitchcock y Schlesinger, pero no acierta a plasmar su influencia con agudeza.

Uno quisiera compartir las buenas intenciones de su director, pero no resulta fácil. El resultado es un filme arriesgado y fallido que, sin embargo, tiene la virtud de generar algunos interrogantes y elige la opción de nadar contracorriente. Aunque, eso implique saber, de antemano, que no se va a alcanzar la orilla. Recaudación en taquilla no le va a faltar porque nos la están vendiendo como una obra maestra que allá donde va recibe grandes «ovaciones». Ya dijo un famoso productor de Hollywood que se puede engañar al público todo el tiempo si la publicidad es la adecuada y el presupuesto lo suficientemente grande. ¡Hasta el 2021 Mr. Amenábar!