Crítica: Dheepan


Kalieaswari Srinivasan en Dheepan

Dheepan‘, del director francés Jacques Audiard, es un drama sobre la inmigración que retrata la vida de unos refugiados que simularán ser una familia para poder huir del conflicto tamil en Sri Lanka. La película está interpretada por tres actores desconocidos, que además no hablan el francés, pero que aportan a la cinta la naturalidad de ser ellos mismos en algunas de las secuencias. Porque la fuerza de esta película radica en los silencios y en las miradas de estos intérpretes, de manera que nos incitan como espectador a construir lo que no dicen o no nos muestran. Tampoco le falta a los personajes la justa dosis de ingenuidad para satisfacer nuestro humor occidental. Sería justo decir que la Palma de Oro que ganó en Cannes este largometraje se debe en gran medida a ellos.

La idea de una familia falsa que se ve obligada a convivir en su asilo en Francia, hacía de Dheepan’ una propuesta cinematográfica diferente, lástima que a partir de la segunda mitad el filme divague sin acierto. Y es precisamente el punto de inflexión cuando el personaje interpretado por Antonythasan Jesuthasan es extorsionado en territorio francés, en una escena nada creíble, para que aporte dinero a la causa tamil.

Antonythasan Jesuthasan en Dheepan
Antonythasan Jesuthasan en una escena de «Dheepan». Fuente: Vértigo Films

A pesar de mantener un equilibrio con los tópicos que suelen rodear este tipo de películas, se rompe la credibilidad al describirnos un paisaje urbano desolador habitado principalmente por inmigrantes, con problemas de delincuencia y con una ausencia deliberada de policías que pueda poner orden a la violencia callejera que se vive. Tal vez, Jacques Audiard en su empeño por convertir el fingido matrimonio en verdadero pierde la oportunidad de sacar el máximo provecho a la falsedad y la mentira, que a la postre son claves en la trama.

Da que pensar esta película. También hasta que punto se desdibujan los límites entre la realidad y la ficción. No es discutible que se pueden establecer paralelismos que justifiquen narrativamente la violencia cotidiana de una zona en conflicto con un país europeo. Las heridas aún abiertas de la guerra dudo mucho que puedan sangrar de este modo, más cuando el viaje interno de los personajes no está lo suficientemente desarrollado como para pensar lo contrario.

Podría reducirse la nueva propuesta cinematográfica de Audiard en su obstinación por contar la historia de una mujer que quiere irse a vivir a Inglaterra y que el destino le depara una jungla urbana en el extrarradio de una ciudad francesa. Eso sí, de manera brillante en sus comienzos, pero decepcionante en la manera hacia dónde se ha movido la película camino de su happy end.

Artículo anterior Crítica: Un día perfecto
Próximo artículo La cumbre escarlata, el particular homenaje de Guillermo del Toro a la novela gótica

1 comentario

  1. Antonio
    30 octubre, 2015
    Responder

    Crítica bastante acertada.

Déjanos tu opinión...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *