El puente de los espías‘ supone el esperado regreso al cine de Tom Hanks y Steven Spielberg. Esta vez el talento creativo de estos dos grandes del séptimo arte se une en un thriller basado en hechos reales y con un guión firmado, nada más y nada menos que por los hermanos Coen. El telón de fondo de ‘El puente de los espías’ está constituido por una serie de acontecimientos históricos que cuentan la historia de James Donovan (Tom Hanks), un abogado de Brooklyn que se ve súbitamente inmerso en las entrañas de la Guerra Fría cuando la CIA le envía con el encargo casi imposible de negociar la liberación de un piloto de un U-2 americano que ha sido capturado.

Desde los horrores del Holocausto en ‘La lista de Schindler‘ hasta la impresionante invasión de la playa de Omaha en ‘Salvar al soldado Ryan’, el director Steven Spielberg ha abordado diferentes hechos históricos a lo largo de su dilatada carrera cinematográfica. Por lo cual, había curiosidad por ver a Spielberg a los mandos de otra película histórica. Lástima que este tributo a los actos heroicos de James Donovan no se encuentre dentro de lo mejor de su talentosa carrera como director de cine.

El puente de los espías

Tom Hanks en “El Puente de los Espías” de Steven Spielberg. Fuente: Fox

La película sabe captar la esencia de un hombre que lo arriesga todo y refleja con acierto el proceso que sufre a nivel personal. Pero la película se reduce a un correcto thriller de personajes, donde éstos se hallan profundamente integrados en la historia. Quizás este sea el principal logro de la película. Además, contar con actores maravillosos de la talla de Tom Hanks (a la altura ya de un James Stewart) o Alan Alda ha permitido al director sacar lo mejor de este intrigante hecho real.

Cabe pensar que el argumento de ‘El puente de los espías’ imposibilita ir más allá, por lo que la película parece constreñida por la fidelidad a los acontecimientos reales. Por tanto, su resultado no deja de ser muy convencional. Cuenta con un inicio que es una auténtica lección de cine, pero que olvidamos cuando llega un happy end totalmente naif y muy en la línea de la sensibilidad del director de ‘E.T.’ Eso sí, técnicamente perfecta.