Crítica: Mustang


Escena de Mustang

‘Mustang’, escrita y dirigida por Deniz Gamze Ergüven, es una delicada y enérgica mirada sobre la condición femenina en Turquía. La película relata el secuestro de la adolescencia que sufren cinco hermanas huérfanas. Las chicas, que veranean con su abuela y su tío junto al Mar Negro, no tardarán en provocar rumores de inmoralidad y escándalo en un país donde la mujer poco tiene que decir sobre su papel en la sociedad. Esto provocará que sean recluidas todo el verano en la casa familiar mientras van decidiendo el futuro de cada una de ellas a través de matrimonios concertados.

La cámara nos muestra con maravillosos y cuidados planos la rebeldía asociada a la adolescencia con un naturalismo aplastante. A través del emotivo escrutinio de unos cuantos personajes femeninos, la directora de ‘Mustang‘ analiza deseos e impulsos juveniles que luego se convierten en el desencadenante de la acción.

Deniz Gamze Ergüven evita una excesiva dramatización y se limita a dibujar un cuadro preciso sobre la reclusión progresiva de estas jóvenes a cargo de una sociedad patriarcal que bendice las tradiciones. La historia se nos cuenta a través de la mirada y la voz en off de la hermana más joven, la rebelde e irreverente Lale (Günes Sensoy). El carisma de las jóvenes actrices tiene un peso considerable en una película que inevitablemente está impregnada de cierta melancolía.

Mustang de Deniz Gamze Ergüven
«Mustang» de la realizadora turca Deniz Gamze Ergüven. Fuente: A Contracorriente Films

El guión sabe equilibrar los aspectos más oscuros de la película con un optimismo reivindicativo, lo que inyecta un ritmo adecuado a la historia. Quizás se le pueda reprochar una falta de caracterización más profunda de los personajes que nos permita comprenderles mejor. Sin embargo, se agradece que en la película no haya velos, ni rezos, ni fanatismo. Y es quizás ese tono tan comedido lo que conecta enseguida con en el espectador. Ante todo, llama la atención el talento de la directora turca para una puesta en escena tan asfixiante rota por momentos gracias a elementos de la naturaleza como el mar, los bosques o la maravillosa luz del verano.

Que la película suscite por momentos un poco de controversia y adopte una sencillez en su tono de denuncia es una decisión plenamente consciente y efectiva que no podemos más que aplaudir. Con numerosas virtudes y pocos desaciertos, el sello de identidad de esta ópera prima radica en explorar esa crisis de indentidad que vive Turquía, donde se mezcla la religión, la política y la cultura. Una película muy prometedora que destaca por su poderoso mensaje feminista y que ya empieza a ser reconocida en la temporada de premios cinematográficos. Ya es la mejor ópera prima en los premios del cine europeo y podría ganar el Globo de Oro y hasta el Oscar de habla no inglesa.

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