Crítica: Nadie quiere la noche


Juliette Binoche en Nadie quiere la noche

Isabel Coixet vuelve a las pantallas con ‘Nadie quiere la noche‘, un drama de supervivencia basado en personajes reales. La muy interesante directora catalana no deja indiferente a nadie. Personaje controvertido que es capaz de incluir en su filmografía películas tan fantásticas como ‘La vida sin mí‘ a la vez que cintas tan deficientes como ‘Mi otro yo‘.

‘Nadie quiere la noche’ cuenta como principal valor con la gran Juliette Binoche. Interpreta su personaje principal, Josephine Peary, esposa de un explorador empeñado en ser el primer humano que pone su pie en el Polo Norte. Aunque es una señora de la alta sociedad de Washington, es brava y temeraria y su único deseo es estar junto a su marido cuando alcance tal proeza pese a lo peligroso del viaje. Un personaje tan soberbio y altivo que parece dar entender que no solo el amor impulsa su deseo irrefrenable de realizar un arriesgado viaje, sino también ocupar un pequeño lugar en la Historia junto a su esposo, segura de que logrará su proeza.

Juliette Binoche en Nadie quiere la noche
Juliette Binoche en Nadie quiere la noche. Fuente: Filmax

Resulta interesante ver cómo el personaje de Binoche transita desde la seguridad que le da su posición y su valiente determinación a la inestabilidad que le produce verse superada por una naturaleza indomable de tales latitudes, y, sobretodo por una rival no esperada, una esquimal que demuestra estar por encima de ella en muchas cosas, interpretada por la magnífica Rinko Kikuchi. Asimismo, ver como finalmente ambos personajes femeninos se alían contra la tundra en favor de la vida, no solo la propia.

La película también ofrece pinceladas del fuerte etnocentrismo imperante en la sociedad occidental de principios del siglo XX. La supuesta superioridad del hombre blanco frente a los incivilizados esquimales que se preguntan por qué el inconsciente hombre blanco busca pisar el terreno yermo y hostil del Polo Norte poniendo su vida y la de los demás en peligro, cuando de donde vienen lo tienen absolutamente todo.

‘Nadie quiere la noche’ cuenta con la música del imparable Lucas Vidal que acompaña la acción como un guante. Un guión de Miguel Barros que parece haber requerido algún corte en el montaje. Y sobre todo una magnífica realización por parte de Isabel Coixet que, en esta ocasión, convence a muchos en una película cuyo rodaje no tiene que haber sido nada fácil .

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