Entre los años 1964 y 1984, casi todos los países latinoamericanos estaban bajo el yugo de las dictaduras militares. Augusto Pinochet (Chile), Gustavo Rojas Pinilla (Colombia), Jorge Rafael Videla (Argentina), Hugo Banzer (Bolivia), Alfredo Stroessner (Paraguay) y Anastasio Somoza García (Nicaragua) fueron algunos de los dictadores quienes persiguieron, encarcelaron, mataron y desterraron a miles de ciudadanos.

El cine no ha estado ajeno a la realidad política de muchos de estos paises de América Latina y ha plasmado con bastante acierto cómo han sido estos pueblos prisioneros del militarismo y la autocracia. A continuación les presentamos una lista de películas sobre dictaduras latinoamericanas que bien merecen su visionado:

La historia oficial (1985) de Luis Puenzo

La historia oficial

Allá por el año 1983, en los últimos años de la dictadura militar argentina, una acomodada profesora de historia comienza a tomar conciencia de lo ocurrido en ese periodo. Sus sospechas sobre los oscuros asuntos de su marido y una Abuela de Plaza de Mayo que busca a su nieta son los motivos que la llevan a replantearse “la historia oficial”. Se alzó con el Globo de Oro a la mejor película extranjera, no solo por su implacable trama, sino por su firme compromiso político.

Cuatro días de septiembre (1997) de Bruno Barreto

Cuatro días de septiembre

Fernando y Cezar son dos jóvenes idealistas que deciden unirse al Movimiento Revolucionario Ocho de Octubre. Los chicos descubren que unirse a este grupo significa cambiar de identidad y renunciar a vivir con sus familias. Pronto la organización los utilizará para secuestrar al embajador norteamericano en Brasil. Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa se basa en una historia real acaecida en 1969. Estamos ante un interesante thriller político basado en la novela de Fernando Gabeira.

Desaparecido (1982) de Constantin Costa-Gavras

Desaparecido

Un joven e idealista periodista norteamericano desaparece de su domicilio en Santiago de Chile tras el golpe de Estado de Pinochet. Su mujer (Sissy Spacek) y su padre (Jack Lemmon) que se trasladan allí desde los Estados Unidos intentan averiguar su paradero y vivirán una auténtica odisea recorriendo las instituciones diplomáticas norteamericanas y tropezando con infinitas trabas burocráticas. Posiblemente llega a la cumbre del cine polí­tico, duro y directo, pero a la vez emotivo y con una cercaní­a que provoca aún más indignación en el espectador.

Voces inocentes (2004) de Luis Mandoki

Voces inocentes

En un pueblo de la periferia de San Salvador, vive Chava (Carlos Padilla), un niño de 11 años, que se encuentra atrapado entre el ejército y la guerrilla salvadoreña. Cuando su padre abandona a la familia, en plena guerra civil, Chava pasa a ser “el hombre de la casa”. En esta época, el gobierno de El Salvador reclutaba niños de doce años. Así que a Chava sólo le queda un año de escuela antes de ser movilizado. Una mirada descarnada hacia el conflicto bélico salvadoreño que bien merece la pena ver.

Bajo el fuego (1983) de Roger Spottiswoode

Bajo el fuego

Tres periodistas americanos van a Nicaragua en los años ochenta, donde la guerrilla sandinista está a punto de derrocar al dictador Somoza, a pesar de que cuenta con la ayuda de la CIA. Russell Price (Nick Nolte) es un fotógrafo al que la periodista radiofónica Claire (Joanna Cassidy) presiona para que se involucre en la revolución. En una situación similar se encuentra otro colega de profesión (Gene Hackman). Un digno retrato de la vida de los corresponsales de guerra que hubiera merecido mejor consideración cuando se estrenó.

La fiesta del chivo (2006) de Luis Llosa

La fiesta del chivo

Se trata de la adaptación cinematográfica de la novela de Mario Vargas Llosa. Una película  que consigue atrapar la atmósfera histórica del libro. Espeluznante retrato de una oprobiosa dictadura que en la vida real estuvo encarnada por el General Trujillo en la República Dominicana. Tras tres décadas de feroz dictadura, Trujillo es considerado uno de los dictadores más crueles y sanguinarios de América Latina. Una cinta valiente que hizo recordar a los dominicanos que el único camino legítimo hacia el progreso social en libertad es la democracia.

Estado de sitio (1973) de Constantin Costa-Gavras

Estado de sitio

Philip M. Santore es secuestrado junto a dos personalidades: un cónsul y un agregado diplomático. ¿Quién es ese hombre, “experto en comunicaciones”, que ha trabajado en varios países de Iberoamérica, en los que poco después se han producido rebeliones que han llevado al poder a militares extremistas? En torno a las acciones del movimiento Tupamaro en Uruguay es un buen ejemplo de este cine de denuncia, de testimonio y de lucha por la libertad frente a las dictaduras.

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