Crítica: La gran apuesta


Steve Carell y Ryan Gosling en La gran apuesta

Adam McKay se pasa al lado serio del cine con ‘La gran apuesta’. El que fuera conocido principalmente en el mundo de la comedia por sus participaciones en el programa Saturday Night Life y sobre todo por su colaboración con Will Ferrell, en donde dirigió varias películas absurdas de risa fácil, se ocupa en esta ocasión de la dirección de una cinta sobre la crisis económica. Adaptación de la novela de Michael Lewis, inspirada en personajes y hechos reales transcurridos entre 2005 y 2008, donde se inicia la hecatombe global con la caída de Lehman Brothers.

Una película que adopta un ritmo frenético con la cámara, en ocasiones vertiginoso, en contraposición con un desarrollo emocionalmente plano respecto a su trama. Es original su montaje al incluir citas famosas y cameos de personajes célebres, que ayudan a entender el difícil tema que trata de explicar. Entre otros, el chef y estrella mediática Anthony Bourdain, el famoso economista Richard H. Thaler o la chica Disney Selena Gómez. Y este precisamente es el punto flaco del filme, porque cualquier mortal no muy ducho en temas financieros se pierde entre toda la terminología e instituciones participantes en el jaleo de la crisis económica, pese a las célebres explicaciones.

Christian Bale en La gran apuesta
Christian Bale en «La gran apuesta» dirigida por Adam McKay. Fuente: Paramount Pitchers

Pese a lo crudo del tema que trata, sabe combinarlo con buen humor. Los guionistas han sabido introducir pequeñas pinceladas sarcásticas que hacen más amena y llevadera la película. Y de esto se beneficia todo el increíble elenco de actores que forma ‘La gran apuesta’. Steve Carrel vuelve a destacar, como ya hiciera en Foxcatcher, en un papel dramático. En esta ocasión de financiero traumatizado por una tragedia familiar y con ataques de ira.

Christian Bale se lleva el mejor papel, interpretando a un gestor financiero muy peculiar. Interpretación que le sirve para engrosar su lista interminable ya de caracterizaciones curiosas. En esta ocasión un corte de pelo tremendo, una forma peculiar de hablar y hasta un ojo de cristal. Interpretación que le ha valido la nominación a Oscar como mejor secundario. Y por último, destacar a Ryan Goslin que da la talla encarnando a un asesor financiero despiadado. Quien vaya a ver la película por ver a Brad Pitt saldrá decepcionado. Este hace un papel menor muy discreto.

‘La gran apuesta’ pone muy bien en evidencia lo que ya intuimos todos: los hilos de la economía están dirigidos por algunas corporaciones, instituciones y medios, que marcan no solo el ritmo de la economía, sino también el devenir de la opinión pública. Aún cuando su codicia les lleva a cometer errores insostenibles y vergonzantes…ellos ganan siempre y el ciudadano pierde. El filme no está a la altura de otras películas que tratan temas financieros como ‘El lobo del Wall Street‘ o ‘El capital’, pero aunque no debería llevarse el Oscar a mejor película del año merece la pena ir al cine a verla.

Previous Alta Fidelidad, el homenaje a la música pop de Stephen Frears
Next Crítica: Spotlight

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *