Hong Sang-soo a pesar de ser un director de gran prestigio en festivales internacionales, rara vez llega una película suya a nuestras carteleras. La primera en hacerlo fue ‘En otro país‘ en el año 2013 y todo parece indicar que fue gracias a la presencia de la actriz francesa Isabelle Hupert. La segunda en hacerlo es ‘Ahora sí, antes no‘, que de no ser por sus victorias a mejor película en Locarno o Gijón probablemente no estaríamos hablando de ella en esta crítica. Afortunadamente los premios a veces sirven para que lleguen propuestas tan interesantes como la película que nos ocupa.

La filmografía de Hong Sang-soo se caracteriza por siempre tratar los mismos temas. Los protagonistas de sus películas a menudo son directores de cine con problemas personales. Seguramente haya mucho de autobiografía en todas ellas, que es algo que no se oculta en ningún momento, y en esta, incluso llega a reírse de sí mismo.

‘Ahora sí, antes no’ narra el encuentro entre un reconocido director de cine con una pintora. A partir de ahí se entabla una curiosa relación entre ambos. La película se divide en dos partes, de una hora cada una, en las que se cuentan los mismos hechos pero cambiando pequeños detalles que alterarán el orden de las cosas y acabarán desembocando en historias totalmente diferentes entre sí. Sang-soo, como en todo su cine, vuelve aquí a jugar con el tiempo y la estructura narrativa, esta vez quizá de forma más lúcida, ingeniosa y divertida que nunca. Y también resulta un ejercicio más que interesante de dirección de actores, en el que destaca el trabajo de Jeong Jae-yeong, el protagonista, que realiza una interpretación memorable.

Ahora sí, antes no dirigida por Hong Sang-soo

Escena de “Ahora sí, antes no” dirigida por Hong Sang-soo. Fuente: Good Films

No soy un gran admirador del cine de Sang-soo, y tras ver esta, mis ganas de seguir descubriendo su cine tampoco aumentan, pero no cabe duda de que estamos ante una película que merece la pena ser vista. Además, posee algunos momentos de genialidad que son verdaderamente divertidos, que si bien es verdad que se mezclan con otros bastante prescindibles, el conjunto resulta satisfactorio.

En cuanto a la dirección de la película, el estilo del director surcoreano es reconocible desde el primer fotograma. Predominan los planos estáticos que posteriormente adquieren movimiento a través de un leve zoom o un ligero paneo. Un recurso que el coreano introduce en todas sus películas y que se ha convertido en su sello.

En definitiva, nos encontramos ante una película recomendable para todo aquel que busque algo diferente; e imprescindible para aquellos que disfrutan con el cine de Hong Sang-soo. El director firma una obra totalmente fiel a su estilo, pero más cercana y más accesible (y también mejor) que otras como ‘La puerta de la vuelta’ o ‘La mujer es el futuro del hombre’.