Crítica: Corazón gigante (Fúsi)


Ilmur Kristjánsdóttir y Gunnar Jónsson en Corazón gigante

Corazón gigante‘ (Fúsi) está dirigida por Dagur Kári, uno de los directores de cine más conocidos en un país poco prolífico en la producción cinematográfica como es Islandia, y que en 2003 se dio a conocer con la comedia de humor negro, ‘Noi, el albino’. En esta ocasión recrea la vida de Fúsi (Gunnar Jónsson), un cuarentón inadaptado y con sobrepeso que vive con su madre (Margrét Helga Jóhannsdóttir) y que se enamora de Sjöfn (Ilmur Kristjánsdóttir), una chica con problemas psicológicos que conoce en clases de baile. Entre ellos se entrabla una relación un tanto incómoda, llena de malentendidos y de altibajos, que rompen la solitaria vida del protagonista.

Lo que más sorprende de esta película es la extraordinaria sencillez con que se narra la historia y como su personaje es capaz de generar tanta empatía en el espectador. Mecanismos de identificación que se ponen en marcha nada más descubrir la ingenuidad que tiene Fúsi ante como funciona el mundo. Un aprendizaje tardío a la edad adulta donde los miedos e inseguridades incrustados durante su vida salen a relucir. El filme se convierte en un viaje lleno de descubrimientos íntimos, de pequeñas peripecias iniciáticas que transcurren casi sin palabras, a través de una fría fotografía que conecta con el tono de la historia.

Gunnar Jónsson en Fúsi (Virgin Mountain)
Gunnar Jónsson en «Corazón gigante» (Fúsi) dirigida por Dagur Kári. Fuente: Surtsey Films

Dagur Kári tiene una extraordinaria intuición a la hora de filmar los detalles y sabe combinar los elementos costumbristas con los poéticos, a la misma vez que es capaz de crear un mundo propio, el de Fúsi, de una sensibilidad arrebatadora que nos revela aspectos como la bondad del personaje y que hábilmente los enfrenta a una sociedad incapaz de comprender la diferencia.

Aquí no se nos presenta un hombre rudo como en otra maravillosa película islandesa como ‘Rams (El valle de los carneros‘ pero si marcado por otra condición psicologica que determina la personalidad del personaje. La película no necesita indagar en el pasado de Fúsi, ni resaltar ningún transtorno alimenticio a tenor de su físico, sencillamente se limita a explorar su comportamiento ante los demás.

Quizás podría haber tomado otros caminos narrativos, pero la verdadera grandeza de ‘Corazón gigante‘  reside en el hecho de haber marcado con maestría los límites en la historia para no convertirse en un drama retorcido. Avalada por su triunfo en el Festival de Tribeca en 2015 y por el premio a mejor actor para Gunnar Jónsson en la Seminci del mismo año, ‘Corazón gigante’ está llamada a ser recordada como una de las mejores obras de autor que nos ofrece el cine actual.

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