Desde allá‘, dirigida por el director de cine venezolano Lorenzo Vigas, viene avalada por el León de Oro que ganó en la edición de la Mostra de Venecia del 2015. Un reconocimiento insólito, ya que en las 72 ediciones de este prestigioso festival de cine nunca una película latinoamericana había ganado la máxima distinción. Méritos no le faltan a una historia que pone al descubierto lo enfermiza y dependiente que pueden ser las relaciones humanas.

Vigas refleja con acierto la historia de Armando, un hombre de mediana edad que busca, en medio de un espacio en crisis como Caracas, a chicos jóvenes para satisfacer sus fantasías sexuales. En este punto, hay mucho de voyerismo en la película, ya que en todo momento se subraya la importancia que tienen las miradas y el hecho de ver y no ser observado.

El director persigue con la cámara a sus personajes, llegando a filmar con pasión sus miradas, sus miedos, hasta conseguir arrebatarles lo más íntimo a los personajes. La interpretación de Alfredo Castro, memorable como cura en ‘El club’ de Pablo Larraín, es aquí digno de todos lo elogios. También el joven Luis Silva, que logra transmitir con mucha fuerza a ese delincuente callejero carente de afecto, de padre, y que nunca ha tenido cuidados ni amor.

Desde allá dirigida por Lorenzo Vigas

Escena de “Desde allá” dirigida por Lorenzo Vigas. Fuente: Caramel Films

Desde allá‘ analiza los deseos e impulsos de dos personas que luego se convierten en todo lo contrario de lo que anhelaban, no tanto por culpa del azar como de una serie de decisiones irreflexivas que construyen la verdadera razón de la película. Astuta la manera en la que se vale del amor y sus máscaras para presentarnos las contradicciones de Alfredo y Elder.

Por otro lado, se echa en falta que la relación de Armando con su padre no esté lo suficientemente explorada para llegar a identificarnos mejor con el personaje y entender su forma de actuar. Quizás estemos ante la historia de una venganza, pero con un trasfondo que deja muchos vacíos. Aún así, nos adentramos en el universo que nos propone el director y dotamos de credibilidad a una película con algunas zonas opacas. Aunque es evidente que el final por el que se opta no deja de ser de lo más oportunista, el cuál deja entrever las debilidades de un director primerizo.

Una ópera prima que pone en evidencia las fronteras entre deseo, amor y amistad a partir de las necesidades de los propios protagonistas. Con más virtudes que desaciertos, el filme logra transmitir desde una particular visión la sordidez, soledad y desesperación que existen a veces en las relaciones humanas. Para ser su primera película, Lorenzo Vigas apunta maneras. Es inevitable que deseemos ver ya su próximo trabajo, quizás más maduro.