Crítica: Les premiers, les derniers


Les premiers, les derniers de Bouli Lanners

Les premiers, les derniers‘ es una fantástica película francesa dirigida, escrita e interpretada por Bouli Lanners. Durante la 66 edición de la Berlinale, esta peculiar cinta se ha llevado el Label Europa Cinemas que entrega un jurado de exhibidores a la mejor película europea de la sección Panorama.

La trama gira en torno a dos cazadores de recompensas con el encargo de buscar un teléfono móvil robado. La señal de GPS del dispositivo les lleva tras una pareja de enamorados con discapacidad que desean ver a la hija de ella antes de que el mundo acabe. Por el camino aparecerán un vagabundo celestial, un anciano vital, un enterrador y residentes locales muy particulares.

Les premiers, les derniers, dirigido por Bouli Lanners
Escena de «Les premiers, les derniers». Fuente: Wildbunch

Esta atrevida propuesta no hubiera tenido un resultado tan excelente sin sus actores protagonistas. El propio director interpreta a uno de los recompensas que junto a Albert Dupontel forman un dúo perfecto. Lo mismo sucede con los discapacitados a los que dan vida David Murgia y Aurore Broutin. Ambas parejas son deliberadamente dicotómicas. Mientras los cazarrecompensas son cerebrales y experimentados, los discapacitados son inmaduros y sentimentales. La trama enlazara estos diferentes perfiles y perspectivas para que los personajes encuentren un sentido a sus vidas en crisis.

Destaca la cuidada fotografía que convierte las llanuras de La Beauce, al suroeste de París, en un paisaje apocalíptico. Lanners hace mucho uso de las líneas rectas que separan diferentes tonalidades frías de colores. Una atmósfera que junto a la música instrumental y personajes tan curiosos despierta el interés del espectador por el desenlace.

Estamos por lo tanto ante una road movie rural que combina violencia y ternura. Unos personajes que en su constante búsqueda se topan con lo peor y lo mejor del ser humano. Un largometraje ejemplo del buen cine que se hace en Europa.

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