La tarde del sábado y el domingo en el Festival de San Sebastián fueron jornadas bastante variadas, tanto por la diferencia de calidad entre películas, como por temática.

Orpheline (Francia). Dir. Arnaud Des Pallières

En la Sección Oficial, Arnaud Des Pallières fracasa estrepitosamente con su ‘Orpheline’, película que retrata la vida de una mujer en diferentes etapas. Todo resulta confuso, mal hilvanado y peor construido. Un intento absolutamente fallido de descolocar al espectador mediante una historia de lo más convencional. No se entiende nada. Ni el porqué de la propuesta ni qué es lo que realmente quería contar el director.

Además de ser una película que deja entrever machismo en sus formas, está pésimamente realizada. La fotografía es innecesariamente oscura, tanto que parece más un error de corrección de color que las verdaderas intenciones del director. Y el hecho de rodearse de actrices tan prometedoras como Adèle Haenel, Gemma Arterton o Adèle Exarchopoulos tampoco le sirve de nada, cuando todo está tan mal elaborado.

The Oath (Islandia). Dir. Baltasar Kormákur

Y para continuar con la Sección Oficial, la islandesa ‘The Oath’ sobre un padre que haría cualquier cosa por su hija tampoco está a la altura de merecerse un puesto a competición. Empieza como drama familiar pero pronto se desvía al thriller de sobremesa mil veces visto. La película es un recital de lugares comunes, que no aportan nada ni interesan lo más mínimo. A pesar de contar con una realización bastante aceptable a cargo de Baltasar Kormákur, todo se queda en nada debido al pobre y simple guion. Además, se alarga sin necesidad hasta el punto de resultar tediosa.

Una película que si bien no molesta, no se entiende que hace en la sección oficial de un festival. Tremendamente convencional y muy olvidable.

Aquí no ha pasado nada (Chile). Dir. Alejandro Fernández Almendras

Terminamos el día con la chilena ‘Aquí no ha pasado nada’, de Alejandro Fernández Almendras, que narra la historia basada en hechos reales de un grupo de jóvenes que estando borrachos atropellaron a un hombre. El protagonista se convierte en el principal sospechoso de culpable. Con una dirección solvente de planos largos y efectivos, consigue crear tensión de forma potente. Sin embargo, esto solo dura los primeros veinte minutos de película, ya que en cuanto se comete el crimen, todo decae y acaba por resultar reiterativo. No ayuda que el protagonista actúe de una manera tan pasiva frente a un problema así, y tampoco la cantidad de secuencias prescindibles en las que se reincide una y otra vez en lo imbécil que es el personaje.

Fernández Almendras, que sorprendió con la interesante y sombría ‘Matar a un hombre’, no consigue esta vez obtener el buen resultado final de esta. Aunque es innegable que es un director dotado de talento y voz propia al que habrá que seguir su trayectoria. Esperemos que esta solo sea un pequeño bache en su carrera.

Y así terminó la decepcionante jornada del sábado, de la que solo defiendo ‘I am not Madame Bovary’.

Nocturama (Francia). Dir. Bertrand Bonello

El domingo en cambio, se presentó como una día más tranquilo. La primera película a la que asistí fue a la proyección de la esperada nueva película de Bertrand Bonello, ‘Nocturama’, uno de los platos fuertes de la Sección Oficial del Festival de San Sebastián. Se dice que fue rechaza en Cannes debido a su temática, y no es de extrañar. La película sigue a un grupo de jóvenes que deciden poner bombas en París.

Bonello bebe mucho del cine de Gus Van Sant y especialmente de ‘Elephant’ para contar esta historia. Durante la primera media hora, la cámara persigue a estos jóvenes por los pasillos del metro, por las calles de París, etc. Es admirable la capacidad de su director para crear la tensión e introducirnos poco a poco en una atmósfera desasosegante sin dar a penas explicaciones sobre la situación de los personajes.

Nocturama

Fotograma de ‘Nocturama’, de Bertrand Bonello

Es una película que tiene muchas lecturas, ya que trata numerosos temas polémicos sobre la moralidad. Y el hecho de que los protagonistas sean los terroristas y Bonello no los juzgue a la hora de describirlos, es una decisión arriesgadísima, que perfectamente le podría haber salido mal, pero la puesta en escena es lo suficientemente potente como para resultar convincente todo el rato.

De las pocas cosas que le puedo reprochar a la película, es que no siempre mantiene el interés en el mismo punto, y transita por zonas que se hacen un poco cuesta arriba, seguramente debido a su duración. Es una película estilizada, rodada de manera elegante, y contiene algunas secuencias que se quedan grabadas en la memoria, especialmente un momento musical en el que se canta ‘My way’.

‘Nocturama’ va a ser una de las películas más polémicas del festival y que más va a dividir a crítica y público. Yo, aunque solo sea por posicionarse, la recomiendo.

Ma vie de Courgette (Suiza). Dir. Claude Barras

‘Ma vie de Courgette’, película de animación en stop motion candidata al Oscar a mejor película de habla no inglesa por Suiza, es un sensible relato sobre una infancia difícil que nunca cae en lo sensiblero ni en lo tópico. Además, plantea temas realmente serios sin ningún tipo de tapujo, resultando siempre respetuosa y elegante. Claude Barras en su primer largometraje, supera con creces los resultados obtenidos en sus anteriores e interesantes trabajos.

'Ma vie de Courgette' de Claude Barras

‘Ma vie de Courgette’, de Claude Barras

Es un proyecto elaborado con mimo, en el que cada personaje está tratado con enorme sensibilidad, abordando con sutileza y muy buen gusto los problemas de la infancia. La animación está perfectamente elaborada y resulta un soplo de aire fresco su pintoresco diseño de personaje frente a los estándares a los que nos ha acostumbrado gran parte del cine de animación infantil hollywoodiense.

En definitiva, ‘Ma vie de Courgette’ es un producto que merece la pena ser visto, tanto por adultos como por los más pequeños. Muy recomendable.

On The Milky Road (Serbia). Dir. Emir Kusturica

Justo después, a las dos de la tarde, era el primer pase de la esperadísima ‘On The Miky Road’. Hacía siete años desde que Emir Kusturica dirigió su última película. Recién estrenada en el Festival de Venecia, llega a la sección Perlas. Interpretada por el propio Kusturica y por Monica Bellucci, cuenta la historia de un lechero en tiempos de guerra que se va a casar con una lugareña, pero su vida da un cambio completo tras la llegada de una misteriosa mujer italiana.

Comienza presentándonos la naturaleza del pueblo donde se ambienta. Planos de multitud de animales realizando las locuras propias del cine de Kusturica. Nunca dejará de sorpenderme su capacidad para trabajar con tantos animales dado al nivel de dificultad que exigen siempre sus guiones. En ‘On the Milky Road’ aparecen patos bañándose en sangre de cerdo, un aguila bailando entre otras muchas situaciones alocadas.

On The Miky Road

Escena de ‘On The Miky Road’ de Emir Kusturica

El director es fiel a su estilo, palpable desde los primeros minutos, y consigue introducirnos una vez más en un mundo excesivo, extravagante y muy divertido. Su característico poderío visual vuelve a impresionar en esta nueva película, que aun así está condenada a ser un título menor. A pesar de que durante la mayor parte del metraje resulta muy disfrutable y agradable pasar tiempo en este mundo repleto de excesos y fiestas, el tramo final flaquea y se vuelve ligeramente reiterativa.

En cualquier caso, ‘On the Mily Road’ es una película bastante recomendable, especialmente para los que disfrutan del cine del director. La gran química entre Monica Bellucci y Emir Kusturica ayuda a levantar esta arriesgada propuesta.

Que Dios nos perdone (España). Dir. Rodrigo Sorogoyen

Para finalizar el día, la encargada fue ‘Que dios nos perdone‘, la segunda película de Rodrigo Sorogoyen, otro thriller policíaco más del cine español. La trama se centra en dos policías que investigan un caso a partir de que una anciana aparezca brutalmente asesinada y violada.

Sorogoyen cuenta esta historia de manera solvente. Al igual que ‘Stockholm’, da una especial importancia a la ciudad de Madrid, aunque ambas películas se encuentren en puntos opuestos en cuanto a temática. Durante la primera hora, hace una larga introducción de los personajes algo repetitiva. Los dos protagonistas tienen personalidades muy marcadas y son muy diferentes el uno del otro. Antonio De La Torre interpreta a un tartamudo, un hombre inteligente y calculador, que solo habla en los momentos en los que realmente tiene algo importante que decir. En cambio, el personaje de Roberto Álamo es el típico policía macarra que se deja llevar por su temperamento casi siempre. Los actores, pese a ser personajes extremos suelen dar la talla durante toda la película, en especial Álamo.

Sorogoyen, hace un uso del humor que a menudo resulta cansino. Plantea pequeños chistes o situaciones cómicas que más que aportar a la película, lo que hacen es restarle empaque. Tampoco ayuda que la mayoría de secundarios interpreten de manera más que discutible a sus personajes, ni que haya frases en el guion difícil de levantar. Por lo demás, ‘Que dios nos perdone’ funciona mucho mejor durante su segunda hora, en la que se deja ver talento detrás de las cámaras con algunas grandes secuencias, a excepción de un epílogo bastante innecesario.

En general, no considero que sea un thriller que marque la diferencia frente a la enorme cantidad de películas de este género que se están estrenando en España en los últimos años.