Crítica: Historia de una pasión


Historia de una pasión de Terence Davies

Estrenada en la sección Panorama del Festival de Berlín, llega a la sección Zabaltegi-Tabakalera la película ‘Historia de una pasión‘, el nuevo trabajo de Terence Davies que narra la vida de la prestigiosa poetisa americana Emily Dickinson. Para ello, Davies recrea un portentoso cuadro de costumbres ambientado en el siglo XIX. Con ayuda de una excelente dirección artística y diseño de vestuario, nos sumergimos de lleno en el cerrado mundo de la protagonista y en su entorno.

El gran acierto consiste en el personaje de Emily, lleno de matices, muy elaborado y complejo. Y también en dejarlo en manos de Cynthia Nixon. La actriz realiza una impresionante y sentida interpretación, que por momentos conmueve. Tampoco es conveniente obviar el excelente trabajo del resto del reparto en el que sobresalen unos magnéticos Jennifer Ehle y Keith Carradine.

Durante la primera mitad de película, el tono es ligero, amable e incluso cómico. Llega a tener momentos realmente divertidos, gracias a unos diálogos ingeniosos e inteligentes. En cambio, a medida que van pasando los años en la narración, esta se torna mucho más sombría, dejando que los fantasmas de la protagonista inunden cada fotograma hasta convertirse en un drama amargo y muy doloroso. La dirección se vuelve mucho más sobria, y la paleta de colores evoluciona desde los alegres y coloridos tonos iniciales a una escala llena de tonalidades marrones y negras. Y aunque el cambio sea muy notorio desde la primera hora hasta la segunda, es sutil, y evoluciona conforme lo va haciendo Emily.

Cynthia Nixon en 'Historia de una pasión'
Cynthia Nixon en ‘Historia de una pasión’. Fuente: Golem

El título original: ‘A Quiet Passion’, traducido literalmente como ‘Una pasión tranquila’ define a la perfección la personalidad de la poetisa, una persona muy cerrada con sus sentimientos y que sin embargo había algo que le apasionaba y que le motivaba para seguir adelante. Resulta interesante también la relación que mantiene con su familia, a la que estaba muy unida y era el pilar fundamental de su vida.

La película nos muestra a Emily como una persona afable y simpática con la gente, pero que no tenía reparos en dar su opinión y desobedecer el protocolo de lo políticamente correcto. Terence Davies deja entrever que Dickinson tenía ideales feministas, y que a pequeña escala, ella luchaba por defenderlos incluso en una sociedad tan represora y profundamente machista como la del siglo XIX.

Historia de una pasión’ como retrato de un personaje se acerca a la excelencia, por su riqueza en detalles y por la precisión tanto de sus interpretaciones como de su dirección. Davies rueda de manera elegante, y elabora algunas secuencias poderosas. La cámara se mueve con ligeros paneos o sutiles travellings, aunque principalmente se mantiene estática. Sin embargo, se excede demasiado en lo dramático, y el tramo final no está al nivel del resto de película.

Es difícil de justificar la necesidad de mantener un plano de alguien en su lecho de muerte durante tantos segundos, cuando dramáticamente no resulta más potente, sino al contrario. Reincidir en lo mismo varias veces lo único que consigue es agotar al espectador. Pero afortunadamente, la película tiene las suficientes virtudes como para perdonar algunos detalles discutibles. Se trata del mejor trabajo que ha hecho Terence Davies en mucho tiempo, y un ejercicio audiovisual más que interesante.

Zabaltegui

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