Crítica: La chica del tren


Emily Blunt en La chica del tren

El director Tate Taylor dirige la esperada adaptación cinematográfica de ‘La chica del tren‘. La novela de Paula Hawkins ha sido un súper ventas mundial que ayuda a la expectación del filme. Unas altas expectativas que la película no llega a cubrir. Habrá lectores que se queden muy fríos ante el largometraje. Aunque Taylor es ya un experto en llevar a la pantalla grande best-sellers, ya lo hizo con ‘Criadas y señoras’ basándose en la novela de Kathryn Stockett, su última película no generará en comparación tanto halago.

Siempre he pensado que hay libros que difícilmente se pueden llevar al cine. El resultado es que ‘La chica del tren’ cuenta con tantos flashbacks que conforma un collage de historias complicadas de seguir. En el desarrollo de la película se transmiten argumentos vagos y los personajes son difíciles de entender. Espero que Ron Howard lo haga mejor con el magnífico libro ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert‘ de Joël Dicker. Debido a la complejidad de la novela, lo tendrá también complicado.

Haley Bennett en La chica del tren
Haley Bennett en «La chica del tren». Fuente: DeAPlaneta

Emily Blunt simplemente no convence como protagonista. Aunque parece dominar el registro de un papel tan complejo, resulta hierática. Desde luego su interpretación no está a la altura de la que realizó en ‘Sicario‘. Si destaca Haley Bennett que sabe sacarle el máximo partido a un personaje misterioso y atrayente a partes iguales. Por otro lado llama la atención lo tremendamente atractivos que son los principales protagonistas de la cinta. Quizás la mejor manera para conseguir un punto de sofisticación y distraernos de un guión que no hace justicia a la historia.

En definitiva ‘La chica del tren’ es una película cercana a la categoría de telefilme. Nada que ver con auténticos y recientes thrillers de intriga como ‘Perdida‘ de Fincher. Estamos ante una cinta con una trama confusa debido a un guión que no ayuda y unos actores que no destacan. Un buen filme para ver tumbado en el sofá un domingo lluvioso y luego olvidar.

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