Crítica: Doctor Strange


Benedict Cumberbatch en Doctor Strange (Doctor Extraño)

Doctor Strange‘ dirigida por Scott Derrickson es una perfecta demostración del potencial que aún goza el cine de superhéroes, y una expansión atrevida del universo Marvel que abre un frente de fascinantes posibilidades.

Marvel ha construido su universo cinematográfico en el mundo físico, y ha apostado por un acercamiento sci-fi donde la lógica impera por encima de lo intangible e inexplicable. En ‘Thor‘ y ‘Thor: El Mundo Oscuro‘ se permitió ciertas licencias a la hora de ahondar en los conceptos de ‘dios’ y ‘mundo alternativo’. ‘Doctor Strange da un salto de fe y decide abrir una puerta a terreno desconocido. Y consigue triunfar de forma espectacular.

La cinta de Scott Derrickson tiene un primer acto que comparte paralelismos con personajes e historias ya conocidas. Stephen Strange es similar a Tony Stark en su forma de vida, en su actitud para con los demás. No obstante, su comportamiento como doctor recuerda ligeramente al Gregory House de Hugh Laurie. Hombre brillante, condescendiente y ególatra con un interés perpetuo por superarse a sí mismo. Y funciona estupendamente porque el viaje de Stephen Strange es coherente con su personalidad y tragedia personal.

Stephen pierde lo que le hacía destacar frente al resto, y sufre una crisis de identidad. Se siente desorientado, y en su desesperación opta por transitar un camino del que ha desconfiado siempre: el camino de la fe. Su viaje es físico y emocional, y observamos gradualmente cómo dicho viaje le ayuda a comprender que no puede controlar todos los elementos que conforman su vida. Que hay ocasiones en las que debe aprender a dejarse llevar, a ceder el control para triunfar en su objetivo.

Creación de un multiverso

Una de las grandes bazas (y principal riesgo) de ‘Doctor Strange’ es la edificación de una realidad alternativa con reglas propias y posibilidades infinitas. La película necesita suministrar al espectador de conceptos nuevos para comprender el viaje de Stephen y el mundo en el que se ha introducido. Afortunadamente, el guion es sólido y sabe utilizar a los personajes como herramientas expositivas que enriquecen el relato a nivel de trama y personajes.

Tilda Swinton realiza una labor sobresaliente a la hora de dotar de un aura especial a su personaje, y sirve como narradora omnisciente de la historia. Aprendemos conceptos a través de ella y al mismo tiempo que Stephen, creando una conexión directa con el personaje interpretado de forma espléndida por Benedict Cumberbatch.

Sin embargo, uno de los pocos problemas que le encuentro a la primera mitad del filme es su excesiva agilidad narrativa. Siento que el aprendizaje de Stephen es demasiado acelerado debido a un uso de elipsis acertado en pequeñas dosis pero desigual en exceso. La inclusión de dos escenas extra o un montaje encadenado con el desarrollo de las habilidades de Strange habría servido para aportar peso a la trama y al propio viaje del personaje. Afortunadamente es un detalle de poca importancia y no lastra la película.

Doctor Strange (Doctor Extraño)
Rachel McAdams y Benedict Cumberbatch en «Doctor Strange». Fuente: Walt Disney Company

El triunfo de un estilo visual 

‘Doctor Strange’ destaca en numerosos campos, desde la colorida fotografía de Ben Davis hasta la maravillosa banda sonora de Michael Giacchino (de las mejores composiciones del universo Marvel sin lugar a dudas). No obstante, la cinta trascenderá por su atrevido aspecto visual. Derrickson y su equipo han creado un apartado visual riquísimo, inventivo y lleno de ideas bien ejecutadas que consiguen aportar una entidad independiente y personal al filme.

Las secuencias de acción exprimen las posibilidades del multiverso y cada escena se siente fresca y diferenciada de las anteriores. Las ideas de la película se reflejan en la acción, y me parece un acierto total. Las dimensiones tienen sus propias reglas y juegan al servicio de los enfrentamientos entre personajes, y Derrickson nos regala algunas de las escenas más poderosas y espectaculares a nivel visual de todo el universo Marvel. Me gustaría puntualizar que el director de la cinta es brillante cuando aleja la cámara y orienta geográficamente al espectador, pero quizás le achaco un exceso de nerviosismo tras la cámara en los primeros planos de dichas secuencias, ya que la cámara en mano aporta mayor anarquía a la secuencia, pero en un filme tan visual, la limpieza siempre juega a favor del filme.

Cuando la dirección es firme y nos deleita con un “caos organizado”, la cinta gana enteros. Tener a Mads Mikkelsen como villano del filme también ayuda. No es el mejor antagonista de la franquicia, pero funciona de forma digna como contrapunto de Stephen. Además, el carisma de Mikkelsen es arrollador y se le ve implicado en cada escena, en cada plano.

‘Doctor Strange’ es la película más atrevida del universo Marvel, un gustazo para los sentidos, y una propuesta arriesgada que consigue triunfar gracias a una confianza ciega en su propuesta. El cine de superhéroes disfruta de buena salud, y filmes como éste ayudan a expandir las posibilidades de un género que ha venido para quedarse. Aplaudamos la valentía. Disfrutemos de la imaginación. Apoyemos el riesgo.

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