‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos’ nos devuelve al universo de Harry Potter, pero tiene la suficiente personalidad para no aludir a la saga original mediante referencias constantes. Es una historia independiente y expansiva.

J.K. Rowling se enfrenta a su primer guion cinematográfico, y lo hace a partir de un libro escrito por ella misma como adición al universo de la saga. Existían dudas sobre la viabilidad de un proyecto que parecía demasiado superficial en cuanto a contenido. Pero Rowling vuelve a sorprendernos con una historia que expande conceptos de la franquicia de forma rica y coherente. La película introduce numerosos elementos nuevos que incrementan la escala del mundo mágico, pero siempre apelando a la lógica interna de dicho universo.

Expansión sensata

Los animales que pueblan el filme tienen rasgos distintivos, interesantes y proporcionan diferentes características a la cinta que enriquecen la historia. La motivación del protagonista es comprensible, y entendemos su determinación desde el primer momento. Si bien algunas secuencias con animales se sienten como microhistorias que no aportan demasiado al núcleo del filme, otras funcionan como desarrollo de personajes y como defensa de una especie incomprendida y temida por prejuicios y preconcepciones pasadas.

Curiosamente, esta trama puede extrapolarse perfectamente a la eterna lucha entre No-Maj (muggles) y magos. La película analiza en mayor profundidad la división que existe entre la gente no mágica y los magos, y potencia su rechazo con la adición de personajes que profesan el desprecio a la brujería. La cinta no tiene miedo a transitar temas sombríos y nos regala algunas de las subtramas más oscuras de toda la franquicia. A pesar de contener mucho alivio cómico, criaturas adorables y un sentido de la aventura que abraza a todo tipo de público, bajo la superficie se esconde una temática que habla sobre la intolerancia, la injusticia social y el miedo a lo diferente.

Un filme de estas características no funcionaría sin un plantel de personajes tridimensionales con los que empatizar. Afortunadamente, Animales Fantásticos nos regala historias cautivadoras, personajes interesantes y pasados complicados a nivel emocional. Newt Scamander me ha sorprendido para bien porque esperaba un personaje antisocial, lleno de rarezas y con muchos tics, pero resulta ser un chico con numerosas habilidades, una sensibilidad especial para todo ser vivo y unas motivaciones admirables aunque supongan cruzar ciertas líneas poco recomendables. Eddie Redmayne realiza un trabajo sensacional aportando a Newt de un lenguaje corporal definido, una cadencia verbal muy personal y una gran capacidad para empatizar con el resto de personajes.

Fantastic Beasts and Where to Find Them

Eddie Redmayne y Katherine Waterston en «Animales fantásticos y dónde encontrarlos». Fuente: Warner Bros

Katherine Waterston es otra de las grandes bazas de la cinta. Tina es un personaje fuerte y tiene un don para ver la bondad en las personas. Su fortaleza reside en su capacidad para discernir el bien del mal y su valentía a la hora de luchar contra la injusticia e intolerancia. Los ojos de Waterston desprenden luz, y sientes su apoyo firme a toda causa que lo merezca.

Colin Farrell y Alison Sudol cumplen sobradamente con sus roles y aportan sobriedad y calidez respectivamente. No obstante, me gustaría destacar especialmente el trabajo de Dan Fogler. Kowalski es un No-Maj que se ve envuelto en esta aventura de forma accidental, y asistimos a la expansión de este universo a través de sus ojos. Kowalski representa a los espectadores, y me parece una idea acertadísima utilizarle como catalizador de las emociones que la audiencia siente al cruzarse con magia y criaturas de toda clase a lo largo del filme. Es un personaje entrañable y lleno de grandes momentos.

La frescura de los lugares comunes

David Yates vuelve a la saga que le vio nacer como director, y se nota su experiencia tras la cámara. Es un universo que conoce al dedillo, así que utiliza todo lo aprendido en las últimas cuatro entregas de Harry Potter para construir un acercamiento refrescante y alternativo. Yates mantiene su elegancia en la composición de escenas, utiliza mucho más travelling que en anteriores filmes y aprovecha las posibilidades de la ‘aparición’ para dar un estilo visual distintivo a la película.

Animales Fantásticos también se desmarca de la saga anterior en el plano visual, ya que la historia se establece en la Nueva York de los años 20. La fotografía opta por unas tonalidades marrones para las calles de la ciudad, pero evita el contraste que sí poseían las películas anteriores, provocando una sensación de mayor antigüedad. Además, las secuencias de noche y aquellas en las que ciertos personajes sombríos hacen acto de presencia tienen un color desgastado y frío que encaja con la identidad que desean comunicar.

La banda sonora de James Newton Howard le sienta de maravilla a la película, ya que sabe entremezclar las composiciones de John Williams y Alexandre Desplat con un estilo propio que la vuelve singular dentro del marco de la saga. Howard aprovecha las posibilidades que le proporcionan las criaturas para establecer distintas armonías para cada animal con peso en la cinta. Pero también consigue aportar de peso dramático y emocional a la película con temas de mayor calado. Por momentos me ha recordado al mejor Danny Elfman con el uso de coros e instrumentos de cuerda que le aportan mucha elegancia al filme.

Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos‘ supone la vuelta a un mundo que nos acompañó a lo largo de una década, pero ante todo se siente única e independiente. Las referencias a la saga pasada son inevitables e incluso pertinentes, pero no capitaliza su uso de manera excesiva. Entretenimiento de primer nivel y un dignísimo inicio de otra franquicia que, si el éxito de taquilla se lo permite, nos acompañará a lo largo de cinco películas.