Mildred y Richard Loving se casaron en el estado de Washington por culpa de las leyes segregacionistas aún vigentes en el estado de Virginia -donde vivían-, durante finales de los años 50 que impedían el matrimonio interracial (ella era negra, él era blanco). Cuando volvieron a su estado natal para comenzar una vida de casados, fueron arrestados y obligados a exiliarse si querían seguir juntos. Durante diez años, la pareja estuvo luchando por su derecho de regresar a casa. Pero fue una lucha silenciosa, acorde con el carácter de los Loving, y así lo retrata Jeff Nichols, con una sutileza asombrosa.

El material del que partía era muy dado a caer en sentimentalismos baratos y en el territorio del telefilme de sobremesa. Sin embargo, en manos de Nichols, se convierte en una de las historias de amor más bonitas, emocionantes y a la vez contenidas que nos ha dado el cine americano en los últimos años. Lo que hace grande a ‘Loving‘ es esa huida absoluta de caer en el melodrama sentimental, en el academicismo rancio que tanto le gusta premiar a la Academia de Hollywood. Nichols, fiel a su estilo y retratando la vida rural norteamericana como ya había hecho en sus anteriores y estupendas películas, propone un sobrio ejercicio de contención y elegancia que nunca se pierde en subtramas ni en sucesos irrelevantes.

En ‘Loving’ todo sucede desde la calma, desde el profundo respeto y cariño que transmiten Mildred y Richard el uno hacia el otro, y también desde el del propio Nichols hacia ellos. Son dos personajes memorables ya desde el guion, pues están escritos con inteligencia y verosimilitud, y están realzados por dos interpretaciones maravillosas. Joel Edgerton nunca ha estado mejor como en la piel de Richard Loving. Su presencia es arrolladora, pura contención e introspección en un personaje que tiene que ser complejo y simple a la vez. El actor realiza una de las mejores y más olvidadas interpretaciones del año. Su compañera de reparto, Ruth Negga también está a la altura de cualquier elogio en una actuación silente pero poderosa, en la que sus miradas dicen más que sus palabras.

Loving dirigida por Jeff Nichols

Escena de “Loving” dirigida por Jeff Nichols. Fuente: Vértigo Films

Jeff Nichols se proclama como uno de los directores más interesantes en activo, demostrando ser capaz de arrimarse a cualquier género sin perder un ápice su propia voz. ‘Loving’ probablemente sea su obra más clásica y formalmente puede que la menos arriesgada, pero muestra una madurez que hasta ahora no habíamos visto en su cine. La película decide no ser un drama judicial ni racial, simplemente se empeña en plasmar la injusticia que sufrieron dos personas maltratadas por el hecho de quererse, y lo hace a través de una narración sin estridencias. Las dificultades de la pareja viviendo en una gran ciudad como Washington alejados de su familia y de su entorno rural se muestran en pantalla de la forma menos exhibicionista posible, algo digno de agradecer.

Loving‘ es un ejercicio de cine potente y frágil, que no fuerza la lágrima al espectador ni busca conmover a toda costa con burdos recursos, sino que se gana su empatía y comprensión a través de una puesta en escena en la que todo rezuma buen gusto y calidad cinematográfica. Emocionante, contenida y sutil; una de las mejores películas de 2016.