Siempre después de la entrega de los premios Goya, y ya van 31 galas desde 1986, hay opiniones para todos los gustos. Algo que, a partir de comienzos de esta década, se ha acentuado de manera notable gracias a la manera tan efectiva con la que se amplifican las conversaciones en redes sociales. Hay quiénes siguen pensando, con razón o sin razón, que el presentador o presentadora de turno sigue sin estar a la altura. Otros que la realización televisiva sigue teniendo muchos errores técnicos o que el guión de la gala no es nada divertido ni entretenido. También los hay que están muy pendientes de la moda y dictaminan quiénes son los mejores y peores vestidos. Y qué me dicen de los que piden el boicot a los premios. Eso sí, todos en estado de alerta (los datos del share apuntan este año a un 23,1% de espectadores) para si vemos cualquier contratiempo hacer leña del árbol caído ipso facto.

Pero ahora no vamos a hablar de la gala de los Goya, sino del premio a mejor dirección novel que se otorga desde 1989. Raúl Arévalo ha sido el último en conseguirlo por su brillante trabajo detrás de las cámaras en ‘Tarde para la ira‘. Pero en los 31 años de historia de estos premios (muy jóvenes todavía en comparación con los Cesar franceses y que decir con los BAFTA británicos) solo cuatro directores noveles han conseguido que sus trabajos ganen el Goya a mejor película y sacarle los colores a cineastas de la talla de Álex de la Iglesia, Pilar Miró, José Luis Borau y Juan Antonio Bayona. Aquí lo pueden comprobar:

X edición (1995) entregados en 1996

  • Mejor película: Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto
  • Mejor director: Alex de la Iglesia por “El día de la bestia”
  • Mejor director novel: Agustín Díaz Yanez por “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”

XI edición (1996) entregados en 1997

  • Mejor película: Tesis
  • Mejor director: Pilar Miró por “El perro del Hortelano”
  • Mejor director novel: Alejandro Amenábar por “Tesis”

XV edición (2000) entregados en 2001

  • Mejor película: El bola
  • Mejor director: Jose Luis Borau por “Leo”
  • Mejor director novel: Achero Mañas por “El bola”

XXXI edición (2016) entregados en 2017

  • Mejor película: Tarde para la ira
  • Mejor director: Juan Antonio Bayona por “Un monstruo viene a verme”
  • Mejor director novel: Raúl Arévalo por “Tarde para la ira”

premios Goya

Ahora ha llegado el momento de plantearse qué estatuilla tiene más peso. ¿Dirección o dirección novel? ¿Por qué discriminar en este aspecto si no se hace con las categorías interpretativas ni con ninguna otra? ¿Se entrega acaso el Goya a mejor montador, guionista o director de fotografía novel?

¿Realmente es necesario otorgar el Goya a mejor director novel?. Esta categoría no existe en los Oscar. Los académicos deberían plantearse premiar la mejor dirección sin hacer distinciones. En un intento para comprenderlo entiendo que se hará para impulsar la carrera de jóvenes cineastas, pero sinceramente no es necesario si su dirección, tanto actoral como técnica, es brillante, ya que optarán en igualdad de condiciones al premio de “mejor dirección”. No olvidemos que una ópera prima puede estar a la misma altura que la tercera o la vigésima película de un director consagrado. Solo hay que ahondar un poco en la historia del cine para que nos asista la razón.

En esta última edición Bayona ha sido coronado como el mejor director en los Goya cuando no se lo merecía. Su cuestionable “monstruo” no es ni por asomo su mejor película y mucho menos su mejor dirección. Por tanto no me cabe más que decir que pese a quién le pese ‘Tarde para la ira‘ será recordada como la mejor película española del 2016 y su director Raúl Arévalo como el mejor director “a secas”. Quizás, si no existiera esta absurda distinción entre “novel” y “senior” se acabarían estos agravios comparativos muy propensos por otro lado a interpretaciones un tanto capciosas.

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