La tercera jornada de la Berlinale comenzó con la esperanza de que se pudiera ver una gran película, algo que hasta el momento, no habíamos hecho (la que más se acercaba es la ya comentada en la primera crónica, ‘On Body And Soul’).

Félicité (Senegal). Dir. Alain Gomis

El día comenzó con la película senegalesa ‘Félicité’ dirigida por Alain Gomis y con esa esperanza de ver algo grande. Algo, que a los pocos minutos de metraje ya dimos por perdido. El filme retrata la dificultad de Felicité, una mujer que trabaja como cantante en un pequeño establecimiento, para pagar la operación a la que debe someterse su hijo tras haber sido atropellado por una moto. Con este planteamiento, Gomis sitúa la cámara durante casi todos los minutos de las dos horas que dura en el rostro de la –solvente- actriz Véro Tshanda Beya Mputu, y plasma de manera obvia y rutinaria su lucha.

La película se puede dividir en dos partes claramente diferenciadas: la primera, donde el cineasta ofrece un discurso convencional y nada interesante; y una segunda en la que aparece un lirismo impostado. Las buenas intenciones y el honesto tratamiento de los personajes consiguen que al menos no genere rechazo, solamente indiferencia.

Vazante (Brasil). Dir. Daniela Thomas

Y cuando la esperanza estaba perdida, llegó ‘Vazante’, dirigida por la brasileña Daniela Thomas. Con una fotografía en blanco y negro espectacular, refleja la esclavitud en el Brasil del siglo XIX introduciendo además el drama de una adolescente obligada a casarse con el que era el marido de su tía, que quedó viudo tras el fallecimiento de su mujer y su hijo en el parto de este.

Vazante dirigida por Daniela Thomas. Berlinale 2017

Escena de “Vazante” dirigida por Daniela Thomas

Thomas mediante un ritmo pausado, lleno de silencios e imágenes preciosas va creando con delicadeza y enorme precisión narrativa un poderoso ejercicio de cine. Su estilo clásico y sobrio realza una propuesta formalmente impecable y de sólida narración, que se apodera poco a poco del espectador, hasta llegar a un final tenso y cargado que explota. ‘Vazante’ es hasta ahora la mayor sorpresa del festival, una joya escondida en la sección Panorama pero que debería competir por el Oso de Oro.

God’s Own Country (Reino Unido). Dir. Francis Lee

En la misma sección Panorama y desde Sundance (llevándose el premio a la mejor dirección en la competición internacional del certamen), se presentó esta película británica que narra la vida de un joven solitario y tremendamente infeliz que trabaja como agricultor en la granja de sus padres, empleando su escaso tiempo libre en tener encuentros casuales con hombres y en emborracharse. La llegada de un trabajador rumano al negocio familiar cambiará la vida y la forma de enfrentarse al mundo del protagonista.

God's Own Country dirigida por Francis Lee. Berlinale 2017

Escena de “God’s Own Country” dirigida por Francis Lee

La ópera prima de Francis Lee pese a no estar exenta de algunos clichés en su planteamiento, supone otro bienvenido acercamiento a la masculinidad (como ya comentamos recientemente en la crítica a ‘Moonlight’ o en la anterior crónica del festival con ‘The Wound’) y a romper con los tabúes que existen con ella. Lee bajo una mirada intimista y sensible capta con gran destreza la vida interior de sus personajes, no haciendo de ellos meros títeres, sino aportándoles profundidad. Las interpretaciones ayudan a esto, y sobre todo lo hace un excelente Josh O’Connor, que ofrece un auténtico recital interpretativo.

Aun con sus defectos, ‘God’s Own Country’ es una película especial, llena de ternura y dureza; de amor y rabia.

Honeygiver Among the Dogs (Bután). Dir. Dechen Roder

La película butanesa ‘Honeygiver Among the Dogs’ plantea una trama detectivesca en la que un investigador busca a una líder religiosa, acusada de un crimen. Las leyendas que se cuentan de ella hacen que el policía sienta cada vez más curiosidad por la sospechosa.

Utilizando en ocasiones el realismo mágico, la directora Dechen Roder durante la primera hora de su película entrega un interesante thriller policíaco con tintes místicos. Sin embargo, la irregularidad de la propuesta no deja al espectador involucrarse y mantener el interés hacia lo que cuenta, llegando al final agotado.

Wild Mouse (Austria). Dir. Josef Hader

En la sección oficial, la película ‘Wild Mouse’ del actor y ahora director austríaco Josef Hader, narra la vida de un hombre rondando los cincuenta que pierde su trabajo de crítico musical, lo que le llevará a comportarse de manera infantil, vengándose de su (ex)jefe por las noches rayándole o rompiéndole el coche. A su vez, la relación con su mujer tampoco se encuentra en el mejor momento ya que no pueden tener un hijo, que es el mayor deseo de ella, y él cree que ya es demasiado mayor como para ser padre.

Esta comedia dramática sobre la mediana edad ha sido de lejos lo peor que he visto hasta ahora en la Berlinale 2017. Se parece mucho tanto en forma como en la manera de abordar su contenido a cualquier comedia televisiva cochambrosa. Con un humor caducado y sin un ápice de gracia, pretende abordar también temas dramáticos y profundos en un intento fallido y patético.

Todavía me sigo preguntando por qué este producto se presenta en la sección oficial de un festival como el que nos encontramos.