En la cuarta jornada de la Berlinale seguíamos buscando un gran título en la sección oficial, que hasta ahora no estaba resultando demasiado potente. Parece que por fin se ha visto una película que ha generado unanimidad positiva. Por otro lado, el festival sigue su curso, y el ritmo por momentos se hace difícil de llevar. En el cuarto día de festival ha sido necesario rebajar un poco el ritmo y ver tan solo tres películas. Esto se debe a una mezcla de incompatibilidades de horarios, aforos o simple saturación. Las películas escogidas fueron ‘Spoor’, ‘Una mujer fantástica’ y ‘Le jeune Karl Marx’.

Spoor (Polonia). Dir. Agnieszka Holland

Comenzamos la mañana con ‘Spoor’, el último largometraje de la veterana cineasta polaca Agnieszka Holland sobre una mujer amante de los animales que vive en un pueblo en las montañas dedicado a la caza. Un día sus perras desaparecen misteriosamente, y nunca regresan. Tiempo más tarde aparece el cadáver de un cazador furtivo, por lo que se comienza una investigación, siendo la protagonista la principal sospechosa.

Holland maneja durante su comienzo de forma admirable la interesante historia que quiere plasmar. El problema viene de su errático tono, cambiante a lo largo de todo el metraje, sin saber bien por dónde va a salir la película, siendo totalmente desconcertante (y no en el buen sentido). El personaje principal está bien elaborado, y muy bien interpretado, y en parte, eso hace que la película funcione en según qué tramos.

‘Spoor’ es un filme irregular, que en ocasiones engancha, y en otras no sabes si estás viendo una comedia, un drama, un thriller, todo a la vez o nada directamente.

Una mujer fantástica (Chile). Dir. Sebastián Lelio

A esta película es a la que me refería cuando hablaba líneas atrás de recuperar la fe en la hasta ahora floja sección oficial. La nueva película del chileno Sebastián Lelio, director de la aclamada en este mismo certamen ‘Gloria’. En esta ocasión, vuelve a situar en el centro de su historia a una mujer. A Marina, una mujer transexual.

Una mujer fantástica dirigida por Sebastián Lelio

Daniela Vega en “Una mujer fantástica” dirigida por Sebastián Lelio

La película comienza desde el punto de vista de Orlando, un hombre de cincuenta y siete años divorciado que vive con Marina, su pareja, en un apartamento en Santiago de Chile. Una noche, mientras duermen, Orlando tiene una crisis y es acompañado por ella al hospital, donde al poco tiempo termina falleciendo. A partir de ese momento, será Marina a quien seguiremos desde su punto de vista, que debe enfrentarse a la familia de él y asumir su pérdida.

Lelio ofrece un estudio íntimo y elaborado retrato de un personaje, y aprovecha para denunciar la intolerancia a la que se exponen diariamente las personas transexuales, víctimas de todo tipo de prejuicios y fobias estúpidas. Sin embargo, la película opta por ser en palabras de su actriz principal en la rueda de prensa, “una película sobre dos personas que son separadas por la muerte, no una sobre la transexualidad”. Quizá el mayor acierto de los muchos que tiene el filme, es la interpretación de una extraordinaria y fantástica, haciendo honor a título y personaje, Daniela Vega, ovacionada en la mencionada rueda de prensa después de la proyección.

Una mujer fantástica’ es una de las grandes películas que se podrán ver en esta edición, y probablemente de las que más den que hablar en los próximos meses. Una pequeña maravilla.

Le jeune Karl Marx (Francia). Dir. Raoul Peck

Con doble presencia en esta edición de la Berlinale, el director hatiano Raoul Peck presentaba en la sección Forum el último de sus trabajos, una película histórica sobre los orígenes del comunismo centrada en la figura de Karl Marx.

Bajo una dirección artística y ambientación primorosas, Peck confecciona una narración de corte clásico pero en absoluto gastada, ofreciendo una película de gran interés. Si bien es cierto que durante sus primeros minutos, adentrarse en sus imágenes no resulta tan fácil como quizá debería ser. Una vez se consigue la inmersión (a la que cuesta llegar), supone un desarrollo sugestivo de los acontecimientos.

Le jeune Karl Marx’ además cuenta con un trabajo de dirección admirable en el que destaca un uso elegante y sutil de los movimientos de cámara.