Entramos ya en la segunda mitad de la Berlinale 2017 en la que la sexta y la séptima jornada se presentaron para quien escribe esto algo más tranquilas que las anteriores. El cansancio ya empieza a ser cada vez más difícil de controlar, así que mejor bajar un poco el ritmo para poder seguir disfrutando del festival como hasta ahora. En estos dos días se presentaron las últimas películas de directores como Aki Kaurismäki, o Teresa Villaverde, con dos formas muy diferentes de abordar el cine social.

The Other Side of Hope (Finlandia). Dir. Aki Kaurismäki

El Berlinale Palast se llenó como hasta ahora no lo había hecho en un pase de prensa con la nueva película del finlandés Kaurismäki, uno de los directores más importantes y personales del cine actual. En su nueva obra, al igual que en ‘El Havre’, el tema principal es la inmigración. En este caso, nos narra la historia de Khaled, un inmigrante sirio que llega a Finlandia. A pesar de haberle sido renegada su solicitud de asilo, decide quedarse en el país y será encontrado por Wikhström, un hombre de cincuenta años, en la puerta de su restaurante que le ofrecerá ayuda.

The Other Side of Hope dirigida por Aki Kaurismäki

Escena de “The Other Side of Hope” dirigida por Aki Kaurismäki

The Other Side Of Hope’ es una película que lleva indudablemente el sello de su autor. Con su particular sentido del humor, Kaurismäki firma una comedia dramática, que aunque no logre llegar al nivel de maestría y ternura demostrada en ‘Un hombre sin pasado’, sí que contiene destellos propios de un genio. Resulta interesante la plasmación en pantalla de la (no) reacción de Europa ante un conflicto tan serio como el de los refugiados. El cineasta consigue una mezcla eficaz entre drama y comedia, consiguiendo una vez más, abarcar con profundidad temas complejos sin perder nunca el sentido del humor. Es cierto que no es una película redonda, ni alcanza la brillantez en su conjunto que en determinados momentos se intuye, pero no deja de ser una obra recomendable.

Beuys (Alemania). Dir. Andres Veiel

También en el Berlinale Palast, se pudo ver el único documental que hay este año en la sección oficial. No es otro que ‘Beuys’, de Andres Veiel sobre el polémico artista alemán Joseph Beuys, que en los años setenta supuso toda una revelación con sus atrevidas formas de creación del arte y un referente en el mundo de las performances.

A pesar de contar la historia de un hombre fascinante, el documental se muestra incapaz de recrear esta fascinación hacia él por culpa de una narración caótica y desordenada. Veiel intenta trascender pero en realidad su película está formada por una estructura que, por querer alejarse de lo convencional, acaba siendo un acercamiento mal enfocado. Durante sus primeros minutos es realmente difícil introducirse en el universo que quiere retratar. El uso de las imágenes de archivo simplemente agota. ‘Beuys’ tiene buenas intenciones, y quiere hacer un retrato fiel y alejado de la fórmula clásica (haciendo honor al propio Beuys), pero no sabe cómo organizar el material con el que cuenta, por lo que las casi dos horas de metraje se hacen eternas.

Colo (Portugal). Dir. Teresa Villaverde

El esperado nuevo filme de la portuguesa Teresa Villaverde se presentaba en la séptima jornada ofreciendo otra muestra de cine social pero absolutamente propio. El característico estilo de la cineasta refleja en esta ocasión una familia disgregada. La crisis económica ha destrozado cualquier indicio de esperanza, y así se plasma en las dos almas perdidas (el padre y la hija) que protagonizan la película.

En el apartado visual, es probable que nos encontremos ante la más depurada y pulcra de las películas de Villaverde. Filmada de manera sobria, manteniendo una distancia prudencial entre la cámara y los personajes, propone una reflexión sobre la soledad más absoluta. En la rueda de prensa, la cineasta ha reincidido en que lo más importante que ocurre en una película es aquello que no se dice, por eso ‘Colo’ emplea el silencio como su más potente aliado. Se dicen muchas más cosas cuando no se dice nada.

Soberbiamente interpretada y con algunas de las secuencias más deslumbrantes que hemos visto en el certamen (la escena en la azotea o la del mar, por ejemplo) se ve ligeramente lastrada por una subtrama que quizá exigía algo más de desarrollo. Sin embargo, la película es toda una lección de cómo hacer cine social sin maniqueísmos, sin buenos ni malos. Es un brutal canto a la desesperanza, que se clava como un puñal en la retina del espectador. Se tarda en procesar, y con el paso del tiempo, sus imperfecciones van disminuyendo en comparación con sus crecientes virtudes.

The Lost City of Z (USA). Dir. James Gray

Tuvo su estreno mundial en el Festival de Nueva York, pero la nueva película de Gray no ha podido verse en ningún otro sitio más hasta ahora. El festival programó su premiere internacional en la sección Berlinale Special. El filme supone el primer acercamiento del cineasta al cine de aventuras, una temática muy alejada de todo lo que había hecho hasta ahora. ‘The Lost City Of Z’ se sitúa en los primeros años del siglo XX y se centra en la figura del británico Percy Fawcett, quien realizó numerosas expediciones a la selva del Amazonas en busca de una civilización perdida.

The Lost City of Z dirigida por James Gray

Escena de “The Lost City of Z” dirigida por James Gray

James Gray sorprende y enamora con este acercamiento al cine clásico de aventuras, con una narrativa como la de las grandes películas producidas por los estudios de Hollywood en la década de los sesenta. El gran riesgo que corría era la posibilidad que existía de ser una película pasada de moda, pero por fortuna, el cineasta revive el cine de esa época con una agilidad pasmosa. Consigue transmitir emoción con ética, ser preciosa y cruel. Todo a la vez.

Desde una puesta en escena espectacular, donde cada detalle está delicadamente cuidado, a unas interpretaciones excelentes, todo funciona a la perfección en la elaborada, magnética y extraordinaria ‘The Lost City Of Z’. Una película difícil de olvidar. Un trabajo que rebosa clasicismo, pero también muestra la personal sensibilidad de uno de los grandes directores americanos en activo.

Return to Montauk (Alemania). Dir. Volker Schlöndorff

La tercera y última de las películas alemanas en estrenarse a competición oficial era ‘Return to Montauk’ de Volker Schlöndorff, un drama sobre un escritor que aunque casado con una mujer a la que quiere, es incapaz de olvidar a la que fue su gran amor de joven. Con la excusa de la presentación de su nuevo libro, volverá a ponerse en contacto con ella.

Se trata de uno de los más fallidos filmes que han pasado por la Berlinale 2017. Es cursi e inverosímil cuando pretende ser profunda y lírica. Un auténtico pastel indigerible que además de alejarte a cada minuto de la historia que cuenta, tiene una incoherencia narrativa irrisoria (los dos protagonistas son alemanes, pero se pasan toda la película hablando en inglés con acento alemán, ¿por qué?). Nina Hoss y Stellan Skarsgård ofrecen buenas interpretaciones, pero ese amor tan intenso que supuestamente sienten el uno hacia el otro no está en la película. No hay nada de química. Los demás integrantes del reparto están preocupantemente mal. Supongo que había que cubrir la cuota de cine alemán a concurso, pero me sorprende que no hubiera nada mejor que esto.

El mar nos mira de lejos (España). Dir. Manuel Muñoz Rivas

La ópera prima del español Manuel Muñóz Rivas, ‘El mar nos mira de lejos’, tuvo hoy su pase de prensa en el marco de la sección Forum. En este documental experimental sobre una leyenda de una ciudad perdida en algún lugar de lo que es ahora Andalucia (Tartessos, considerada la primera civilización occidental, supuestamente enterrada bajo las dunas) se mezcla con la actualidad de los habitantes de este pueblo de pescadores.

Muñóz Rivas en su debut, intenta acercarse a ese mito milenario mediante una narración pausada y contemplativa. Un ejercicio de cine (de investigación o descubrimiento también) muy interesante, que posee imágenes bellamente fotografiadas por Mauro Herce acompañadas de una lírica voz en off.