En la octava jornada de la Berlinale 2017 pudimos recuperar el ritmo que habíamos perdido en los días anteriores con tan solo tres películas por día. En esta ocasión fueron cinco: tres de ellas de sección oficial, una de Panorama y otra de Forum. Dos de los títulos más esperados de la competición como ‘On The Beach At Night Alone’ y ‘Joaquim’ se pudieron ver por la mañana, mientras que la tarde estuvo marcada por una gran variedad de estilos y temáticas pero de poca calidad cinematográfica.

On the beach at night alone (Corea del Sur). Dir. Hong Sang-Soo

La esperada nueva película del prolífico director surcoreano Hong Sang-Soo movió en masa a los acreditados al Berlinale Palast a la sesión de las 9 de la mañana. Expectación máxima para ver la primera de las dos películas que estrenará este año. En ‘On The Beach At Night Alone’, Sang-soo cuenta la historia de una actriz tras su ruptura con un hombre casado.

El cineasta, siempre fiel a su estilo, vuelve a ofrecer una película llena de diálogos y situaciones divertidas pero con un poso dramático. La actriz Kim Minhee se convierte en el centro de la narración en una interpretación muy completa. Sang-soo se sitúa del lado de las mujeres para crear este retrato femenino en el que hay mucho de autocrítica (hacia los hombres) y sentido del humor. Como es habitual en todo su cine, la puesta en escena es sencilla, y la cámara apenas se mueve salvo por sus característicos zooms.

La película supone un ejercicio de cine interesante marca de la casa, que enamorará a los aficionados del director.

On the beach at night alone dirigido por Hong Sang-Soo. Berlinale 2017

Escena de “On the beach at night alone” dirigido por Hong Sang-Soo

Joaquim (Brasil). Dir. Marcelo Gomes

El brasileño Marcelo Gomes presentaba en la lucha por el Oso de Oro una película basada en la figura de Joaquim José da Silva Xavier, también conocido como Tiradentes, un teniente brasileño que en el siglo XVIII buscaba oro y piedras preciosas.

Gomes demuestra ser un cineasta con un gran talento visual, capaz de aprovechar con habilidad los espacios en los que rueda. En ese aspecto nada se le puede reprochar a ‘Joaquim’. En cambio, la manera de acercarnos a este episodio histórico es confusa, distante y por momentos, tediosa. Se aprecia el intento de hacer algo diferente, pero no termina de funcionar como podría haberlo hecho. Una película que apuesta muy alto pero que finalmente no sabe permanecer en esa altura, por lo que a medida que avanza la película, va cayendo en picado la narración hasta perder el interés hacia lo que nos cuenta. Una pena.

Tamaroz (Irán). Dir. Abed Abest

Aquí una de las propuestas más radicales que se han visto este festival, y también de las más desastrosas. La ópera prima del iraní Abed Abest propone un juego con el lenguaje y la narrativa cinematográfica, haciendo que la acción suceda en su totalidad en un plató negro sin apenas decoración, adornado ligeramente con elementos verdes como una puerta, un sofá, etc.

En un principio sorprende y parece interesante lo que el cineasta propone con su obra, sin embargo, al poco tiempo todo se vuelve insoportable, haciendo un uso de movimientos de cámara y estilos meramente estéticos y diálogos vacíos. El filme es toda una prueba de paciencia, que al octavo día de festival a quien escribe estas líneas, no ha podido soportar.

El bar (España). Dir. Álex de la Iglesia

Aunque fuera de competición, el español Álex de la Iglesia estrenó en la sección oficial su nueva película, que se sitúa en un bar en el que un grupo de personas de lo más heterogéneo no podrá salir debido a unos asesinatos que se han producido a la salida y a los que las autoridades no parecen reaccionar.

El bar dirigido por Álex de la Iglesia. Berlinale 2017

Escena de “El bar” dirigido por Álex de la Iglesia

Se trata de otro filme excesivo, característico del cineasta, que a quienes disfruten con su cine probablemente les gustará, pero quienes no lo hacemos sufriremos considerablemente. Desde un principio un tono histriónico invade la propuesta y no te suelta hasta terminar. Conforme avanza, cada vez se va haciendo más y más agotadora. Un festival de excesos y situaciones grotescas sin gracia que se alarga hasta alcanzar un clímax al cual el espectador llega exhausto.

Las interpretaciones son irregulares. Algunos miembros del reparto sí mantienen el nivel todo el metraje, y el que más destaca es sin duda Mario Casas. Otros como Secun de la Rosa, Carmen Machi o Blanca Suárez van de menos más.

Fluidø (Alemania). Dir. Shu Lea Cheang

Hablando a título personal, probablemente sea la peor película que he visto en mi vida. La más ridícula, falsamente transgresora y provocadora en la que la vergüenza ajena te invade desde el primer segundo. Secuencias de veinte minutos de hombres masturbándose en fila y eyaculando en primer plano; un hombre y una mujer haciendo grafitis con su orina y unas cuantas más tonterías aparecen en pantalla en este lamentable proyecto de ciencia ficción lowcost.

La película se sitúa en el año 2060 en una sociedad en la que ya se ha erradicado el SIDA pero que ha mutado en un gen mediante el cual se crea la droga más importante del siglo XXI. Nadie daba crédito en la sala. Una experiencia inolvidable en el peor de los sentidos, claro está.