Soy amante del cine de superhéroes desde pequeño. La evolución ha sido gradual y, salvo honrosas excepciones, este último lustro parece habernos regalado historias más atrevidas y nuevos caminos que recorrer. No obstante, considero que no todas las películas necesitan cambiar las reglas para funcionar. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 transita lugares comunes y apuesta por continuar el camino iniciado por su predecesora en 2014. Sin embargo, el filme de James Gunn no se olvida de expandir su universo y proporcionar nuevas ideas, personajes y mundos que enriquezcan una saga con personalidad propia.

La película toma una decisión importante desde el primer momento: va a concentrar todos sus esfuerzos en el desarrollo de personajes, y serán ellos los que dictarán la trama, aunque ésta no tenga la misma solidez que esfuerzos anteriores. Cada personaje tiene un arco definido, marcado por un conflicto que superar o unos sentimientos con los que lidiar, y los grandes favorecidos son todos aquellos con peso específico en esta película. Gunn nos retrotrae al pasado de cada personaje y los vuelve tridimensionales, cercanos, tangibles.

Mi problema en este sentido no es el ‘qué’, sino el ‘cómo’. El director decide contarnos el pasado de los protagonistas así como sus frustraciones a través de diálogos explicativos que son verbalizados por los propios personajes. Este aspecto no sería un problema de no ser porque repite la misma fórmula con todos ellos. En la sección central de la película, un personaje está acompañado por otro, y decide abrirse al otro explicando cómo ha llegado a convertirse en la persona que es, qué cosas le motivan o aterran. La cinta realiza una transición hacia otro lugar, otro personaje, y vuelve a repetirse dicha situación. Mi sensación mientras veía esta sección de la película es que Gunn ha optado por una opción algo tosca en su afán por dar una presencia igualitaria a sus personajes, y lo hace con soliloquios aislados que se enlazan de manera consecutiva, volviendo la película algo reiterativa en dicha sección.

Otro problema que me ha surgido con la película: algunas decisiones de montaje. En varias ocasiones, una secuencia ha alcanzado un punto emocional o dramático relevante en la trama, pero cuando cierto personaje va a reaccionar o esperar una respuesta de su receptor, la película salta a otra trama paralela y la desarrolla durante un tiempo determinado para volver a recuperar la secuencia anterior usando una breve elipsis o simplemente continuando la secuencia donde quedó aparcada. Me parece una herramienta bastante anticuada y en mi caso específico rompe el momentum que la escena en cuestión había construido. Cuando una película tiene varias líneas de acción simultáneas, puedes tomar distintas decisiones que permitan dar fluidez narrativa sin congelar en el tiempo alguna de ellas o evitar escenas catárticas con una simple elipsis.

Groot en Guardianes de la Galaxia vol. 2

Groot en «Guardianes de la Galaxia vol. 2». Fuente: Disney

Por otra parte, hay algo digno de admirar en el trabajo de James Gunn como director y guionista de la película: tiene una idea muy clara de cómo perfilar sus personajes y cuál es el tono y estilo de la historia. Su personalidad es arrolladora, y en esta secuela Gunn se ha desatado en todos los sentidos. La composición cromática de la película es brutal, el humor es una versión hipervitaminada de la primera entrega, y la actitud aventurera del filme te transporta a un mundo donde todo parece posible. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 valida su propia existencia por todos estos motivos.

Y quizás por todos estos motivos la película cae en excesos que se vuelven contraproducentes. Esta secuela tropieza en un terreno bastante común en los blockbusters: “bigger, louder, longer”. La cinta es visualmente más ambiciosa, está sobrecargada con el humor tan característico de la original e intenta abarcar mayor número de personajes buscando cierto equilibrio. Pero no lo consigue del todo. Creo que la película no me ha afectado tanto como otras del género porque la dinámica de grupo se diluye. La interacción entre personajes se ve reducida en este filme, y muchas de las conversaciones se suelen reducir a dos personas. Creo que pierde la oportunidad de mostrarnos a una familia disfuncional y opta por alejarlos físicamente, provocando que la conexión emocional que sí sentí en la entrega anterior se vea entorpecida por una historia fragmentada.

Hablemos del humor y la ambición visual que he mencionado anteriormente. El humor de la película funciona el 85% del tiempo, y en más de una ocasión me arrancó carcajadas. James Gunn domina este tipo de humor con maestría y sabe plantar semillas con anterioridad para retomarlas a posteriori y crea un gag cómico de excelente ejecución. Pero siento que exprime algunos de sus personajes hasta la extenuación, y cierto personaje roza la caricatura por acumulación. Además, Gunn había demostrado que sabía entremezclar la comicidad con el drama de manera espléndida, pero en esta cinta el exceso de gags diluye la escala dramática de la historia y momentos que deberían haberme atravesado el corazón me dejaron algo indiferente, y es una sensación frustrante.

En el plano visual la cinta luce de maravilla y es probablemente una de las películas más hermosas de Marvel. El uso del color es acertadísimo, las texturas destacan con intensidad y la luz aporta un contraste que yo personalmente disfruto mucho como espectador. Sin embargo, la película se siente más sobrecargada que nunca debido a un uso excesivo de efectos visuales, destrucción y pantalla verde que por momentos domina algunas escenas y se convierte en un batiburrillo de colores. La batalla final nada tiene que envidiar a lo visto en el desenlace de ‘El Hombre de Acero’ (Zack Snyder, 2013), y no exagero. Comprendo que el villano de pie a una destrucción a gran escala, pero no era necesario alcanzar tales niveles, en mi opinión.

Y ya que lo he mencionado, el villano de la película me ha gustado mucho. No pienso dar detalles sobre dicho personaje porque su construcción dramática está bien realizada y prefiero que lo disfrutéis sin apenas información, pero creo que es uno de los villanos más interesantes del MCU (Marvel Cinematic Universe). Su historia evoluciona de forma sólida y la película va bifurcando por caminos inesperados, por lo que el impacto emocional del tercio final se multiplica y resulta satisfactorio. Es un personaje atípico, con unas motivaciones gigantescas y un origen poco convencional, lo cual resulta refrescante. Su intérprete realiza una interpretación notable y pulsa las teclas adecuadas para que el espectador sufra desconcierto y angustia.

Guardianes de la Galaxia Vol. 2 es una digna aunque inferior secuela de la extraordinaria cinta original, con numerosas virtudes que implementan el potencial que atesora, pero tropieza en momentos puntuales de su estructura y en su ambición por regalarnos una aglomeración de características que, en una dosis adecuada, funcionarían con brillantez, pero se tambalea por su abuso.