Esta reseña de Prometheus no va a transitar los lugares comunes de las anteriores. Mi visceral reacción a este segundo visionado de la cinta ha provocado un deseo de mostraros mi descontento con la película y todos aquellos detalles que considero incoherentes y exasperantes a lo largo del filme. Haré SPOILERS de la película, así que os recomiendo verla antes de leer esta reseña porque contaré detalles relevantes de la trama. Es una excepción que he querido hacer esta vez, pero no será la norma, así que podéis estar tranquilos/as.

Sólo había visto Prometheus en una ocasión. Fue en su estreno (hace ya cinco años) y no había tenido interés por revisionarla hasta que decidí hacer este repaso a la saga Alien. Mi primera reacción al filme fue fría, ya que no entendí su acercamiento narrativo ni muchas de las motivaciones y reacciones de ciertos personajes. Me resultó un hermoso envoltorio carente de un contenido apetecible.

Cinco años después, me he enfrentado a mi revisionado con receptividad y cierto interés por comprobar si mi reacción sería similar o cambiaría radicalmente. Debo decir que no sólo he reforzado mi opinión inicial, sino que me ha gustado incluso menos. He tomado notas a lo largo de la película y tengo tres páginas de apuntes, informaciones y divagaciones sobre la inconsistencia de la trama y la estupidez de los protagonistas. Intentaré explicaros de la forma más clara posible por qué considero a ‘Prometheus’ una película fallida en intención y ejecución.

Inconsistencia y estupidez humana

Una película necesita tener una serie de normas que cumplir, una lógica interna que consiga suspender la incredulidad en el espectador y nos meta de lleno en la historia. Si la película es incoherente, creará rechazo en el espectador. ‘Prometheus’ me ha provocado precisamente eso en varias ocasiones a lo largo de su visionado. Os voy a nombrar algunas secuencias y situaciones que carecen de sentido para mí y que frustran mi visionado de la película por pura torpeza.

A los 30 minutos de filme, cuando el grupo de protagonistas investiga una superficie circular y se introduce en la profundidad de dicha estructura, observan un mural que se encuentra en una de las paredes. En dicho mural puede apreciarse claramente la figura de un xenomorfo. Este detalle es una incongruencia narrativa, ya que los xenomorfos aún no existen porque son el resultado de una mutación provocada por la combinación de distintas especies, y este hecho se produce al final de la película.

Poco después de esta escena, comprobamos que dos de los personajes principales se han perdido en su vuelta a la nave, Fifield y Millburn. Fifield es un geólogo que tiene en su posesión unos objetos que analizan la geografía del lugar y envían señales a un aparato que forma parte de su propio traje. Me pregunto cómo demonios puede perderse precisamente este personaje, teniendo las herramientas para encontrar el camino de vuelta.

Tras volver a la nave, David (Michael Fassbender) introduce una gota del líquido negro que encontró en la expedición en la bebida de Charlie (Logan Marshall-Green). Sabemos que las intenciones de David son cuanto menos desconcertantes, pero en ningún momento se nos dice que David sepa exactamente qué es dicho líquido, para que sirve y por qué lo echa en la bebida de Charlie específicamente. David no sabe qué consecuencias desencadenará en Charlie una vez beba de ella. Parece más un experimento aleatorio que una decisión basada en lo mostrado anteriormente. Este hecho lo usan como mera herramienta limitada a crear un mini conflicto a mitad de película y mostrar el dolor de su pérdida en el personaje de Elizabeth Shaw (Noomi Rapace). Incomprensible.

Sin embargo, todas estas situaciones incongruentes quedan ensombrecidas por la estupidez de casi todos los personajes que pueblan la película. Y nuevamente os voy a poner un par de ejemplos que ayudan a comprender el ridículo que alcanza la trama en busca de conflictos risibles.

Cuando Fifield y Millburn se pierden, el capitán de la nave (Idris Elba) observa la aparición de otro punto en el mapa. Dicho punto puede ser otro ser humano o una criatura. Ellos no lo saben, pero la aparición de dicha marca es verbalizada por los personajes. Poco después, la marca desaparece y el capitán se marcha a dormir diciendo lo siguiente: “Must be a glitch (debe haber sido un fallo técnico).” Fifield y Millburn están muy preocupados pero para que la trama avance y asistamos a una secuencia grotesca de asesinato, los guionistas deciden que el capitán no piense ni por un instante en la integridad de su tripulación. Me parece demencial.

Un par de escenas después, estos mismos personajes se encuentran a la criatura no identificada. Se trata de una especie de serpiente que se abre antes de atacar como si de una cobra se tratase. Fifield muestra miedo, pero Millburn la trata como una mascota, y no sólo se acerca a ella sino que intenta tocarla, hasta que le acaba mordiendo el brazo. Están en un planeta desconocido, han ocurrido situaciones extrañas desde su llegada, se encuentran a una criatura de la que no poseen ningún tipo de información y se acercan a ella como si fuera un perrito. Estas cosas me cabrean muchísimo. No sólo siento que los guionistas se están riendo de los personajes que han escrito, sino de los propios espectadores.

Prometheus (2012) dirigida por Ridley Scott

Imágenes de «Prometheus» (2012) dirigida por Ridley Scott

Termino con otro ejemplo. Charlie comienza a sentirse mal, y tras mirarse al espejo ve literalmente cómo una especie de gusano casi imperceptible se mueve dentro de su propio ojo. Se asusta unos tres segundos y luego hace como si nada y vuelve con la tripulación a la zona de investigación. Esto ya es frustrante cuanto menos. Un maldito bicho se ha movido dentro de tu ojo, ojo que se ha vuelto de un color rojizo bastante alarmante, pero el personaje ignora el peligro que puede entrañar para su vida porque necesitamos que vaya a la expedición y cree otro conflicto tres escenas después.

Increíble. Y la cosa empeora, porque su pareja, Elizabeth, se da cuenta que se encuentra mal, le dice que está enfermo, y él dice que está bien, que no pasa nada. Hasta que finalmente Charlie comienza a sentir miedo y le pide que le mire los ojos porque siente que está infectado. Ella está de acuerdo con dicho diagnóstico, y cuando lo va a incorporar para llevarlo de vuelta a la nave, Charlie vuelve a insistir en que no pasa nada, que se encuentra bien. Luego morirá, Elizabeth gritará de forma desoladora, y harán una elipsis porque no hay tiempo para lloriqueos. La necesitamos recuperada emocionalmente para seguir la misión inmediatamente. En serio, flipo con esta película y con su guion.

Oportunismo y azar 

Hemos hablado de incoherencia y estupidez. Hablemos de coincidencia. ‘Prometheus’ no avanza porque los personajes tengan roles activos que impulsen la trama, lo hace porque le han proporcionado explicaciones y herramientas durante su investigación que casualmente ayudan a mover la trama y a explicar la historia de forma conveniente.

Los hologramas que aparecen en la nave “alienígena” aparecen por pura casualidad, no porque los personajes hayan desentrañado cómo hacerlos funcionar. Además, dichos hologramas explican exactamente cuál es el siguiente paso que los personajes tienen que dar para recibir más respuestas. David sabe cómo operar en dicha nave porque se le ha mostrado previamente en el holograma. Me parece de una apatía narrativa muy triste.

Hacia el final del segundo acto, como ya os comenté antes, se forma una expedición para volver a la estructura y encontrar a Fifield y Millburn. El capitán lleva toda la misión en la nave. Es más, en un momento dado Elizabeth le dice al capitán: “All you do is fly the ship (lo único que haces es pilotar la nave).” La salida de la nave del capitán no tiene lógica, la usan simplemente para la vuelta del grupo, porque Vickers (Theron) no quiere abrir la puerta, y luego amenaza con un lanzallamas al resto. Si el capitán estuviera en la nave se opondría a esa decisión, abriría la puerta y permitiría la entrada de Charlie, pero necesitaba que él se encontrara fuera para crear otro mini conflicto que realmente no sirve para nada.

Al comienzo del tercer acto, Elizabeth necesita cirugía estomacal para sacar de su vientre a la criatura que lo habita, y se introduce en una camilla con la tecnología necesaria para ese tipo de situaciones. La secuencia en sí es poderosa a nivel visual (como casi toda la película), y creo que está ejecutada de forma notable. El problema es que Elizabeth se marcha CORRIENDO de la habitación tras atrapar a la criatura dentro. Le acaba de practicar una cesárea de urgencia, y a pesar de todo es capaz de correr por los pasillos con apenas un leve dolor. Es imposible que conecte con los personajes y el peligro que corren sus vidas si no puedo empatizar con ellos, si no me creo lo que están sufriendo.

Pero volvamos al oportunismo. En una conversación del tercio final de película, Janek (el capitán de la nave) aparece para hablar con Elizabeth, y éste le cuenta que sabe exactamente qué está pasando y asistimos a un diálogo expositivo absolutamente vergonzoso. El capitán sólo tiene una misión: pilotar la nave. No es científico, no entiende la parte compleja de la investigación, y en ningún momento vemos que alguien le haya dado esa información o la haya descubierto por sí mismo. Desconocemos de dónde saca esas conclusiones, sólo sirve para resolver de forma mediocre una de las múltiples preguntas que permanecen en el aire, y saltamos directamente a otra escena que nos lleve al clímax de la cinta. Absurdo.

Para rematar la faena, asistimos a uno de los momentos más hilarantes de la película. Vickers parece haber escapado justo a tiempo. Se introduce en una cápsula que la permite abandonar la nave, y sólo necesita acercarse a la nave de menor tamaño para escapar del planeta. Pero no lo hace, permanece en el lugar de aterrizaje de la cápsula observando cómo la nave alienígena y la Prometheus chocan en el aire. La nave alienígena tiene una forma circular y comienza a rodar sobre sí misma por el suelo. Vickers ve cómo la nave se aproxima hacia ella, pero en vez de correr hacia los lados, ya que así evitaría fácilmente la trayectoria de dicha nave, corre en línea recta. Lo repito: corre en línea recta intentando escapar. Finalmente tropieza y muere aplastada por la nave. I can’t even

Llevo más de 1700 palabras divagando sobre ‘Prometheus’ y apenas he comentado sus virtudes. Podría profundizar en la espléndida interpretación de Michael Fassbender, en el hermoso apartado técnico del filme y en su brillante diseño de producción. Incluso podría destacar la labor de Ridley Scott, que es incapaz de dirigir una película que luzca fea. Pero honestamente, me siento exhausto. Porque las películas se edifican a partir de un guion sólido que funcione como los cimientos de la historia. Pero los cimientos son tan frágiles y están tan repletos de errores que el proyecto entero se viene abajo de forma inevitable.

Habría sido sencillo escribir una reseña convencional que analice virtudes y defectos de la forma que habitualmente suelo hacer. Pero mis problemas con este filme son tan grandes que me resulta imposible acercarme a ella de esa manera. Prometheus es una película preciosa a nivel visual, con alguna interpretación inspirada y una dirección casi intachable, pero con unos problemas de guion, fallos de montaje y un desarrollo tan tramposo y torpe que no he podido ni querido escribir de otro modo. Si habéis alcanzado estas líneas, os felicito. He acabado esta reseña con cansancio, pero al menos me siento más aliviado.