Crítica: Testigo


Testigo dirigida por Thomas Kruithof

Testigo‘ es un thriller político escrito y dirigido por Thomas Kruithof y protagonizado por François Cluzet. La historia nos muestra a Duval, un hombre corriente que tras superar un problema de alcoholismo, motivo por el que está en el paro y separado, trata de reincorporarse al mundo laboral.

Y es en ese proceso de búsqueda de empleo cuando Duval  recibe una oferta de trabajo para transcribir escuchas telefónicas. Un trabajo muy específico con unas normas muy estrictas por parte de un hombre muy misterioso, que terminará por involucrar a nuestro protagonista en una inquietante trama política. La película recuerda a algunos de los grandes clásicos del género como ‘Todos los hombres del presidente’ pero también puede recordar a algunos ejemplos más actuales como ‘Los idus de marzo’.

François Cluzet, conocido principalmente por su papel en ‘Intocable’, su ópera prima, cambia de registro en esta ocasión, y es agradable comprobar que la comedia no es el único género en el que puede sobresalir. Hace una buena actuación y eso que, en un película como esta en la que toda la tensión argumental recae sobre el peso de un personaje, es difícil mantener el interés vivo, pero él lo consigue.

Testigo dirigida por Thomas Kruithof
Escena de «Testigo» dirigida por Thomas Kruithof. Fuente: Surtsey Films

Una de las mejores cosas que tiene la película es ver la evolución del personaje. De un hombre muy normal, solitario y pasivo, que parece estar viviendo simplemente por el hecho de que tiene que hacerlo, a alguien que, aunque sea forzado por las circunstancias atenuantes en las que se ha visto involucrado, comienza a tomar acción en su vida y decidir por si mismo. Lo único que hay que achacarle al personaje es quizás, el haber sido más ingenuo de lo que debiera al comienzo de la historia.

Muy al estilo del Christopher Nolan de ‘El caballero Oscuro’ u ‘Origen’, a esta última recuerda hasta en el propio cartel de la película. La estética del filme acompaña completamente al género creando una atmósfera que genera intriga por si sola. La oscuridad, presente en todo momento y los colores fríos que componen la tonalidad general de la película actúan como un personaje más, un elemento que se cierne sobre los personajes, como un aviso de lo que está por llegar.

Testigo‘ es una buena lección moral sobre cómo nuestras debilidades pueden llevarnos a verdaderos problemas si dejamos que sean ellas las que actúen en nuestro nombre. Y un recordatorio de que siempre habrá alguien dispuesto a utilizarlas a su favor.

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