El Origen del Planeta de los Simios, creer en una idea


El Origen del Planeta de los Simios dirigido por Rupert Wyatt
[Atención: Spoilers muy leves]  El Origen del Planeta de los Simios viene precedido de una saga icónica consolidada en los años 70 y un remake fallido a principios de siglo dirigido por Tim Burton. Una década después de la decepcionante recepción del remake de Burton, Fox decidió relanzar la franquicia con un reboot que serviría como precuela de la saga original, y focalizaría su atención en el personaje de César. Muchos no auguraban nada bueno a este proyecto en pleno apogeo del reboot/remake como estrategia comercial en Hollywood. Y la película sorprendió a propios y extraños.

Dos luchas

‘El Origen del Planeta de los Simios’ tiene una idea muy clara y la protege en todo momento: el corazón de la historia es César, y su arco dramático es el núcleo de la cinta. El simio es presentado a los 10 minutos de metraje y desde ese momento comparte protagonismo con Will Rodman (James Franco). Me parece un gran acierto dividir la historia en dos segmentos diferenciados para abarcar ambos puntos de vista, ya que enriquece la historia y discurrimos por terrenos grises sin olvidar a quién apoyamos.

Will es el ancla emocional de los humanos que pueblan la cinta, ya que los simios se ven rodeados en su mayoría por la hostilidad de nuestra especie, así que Will es el contrapunto que mantiene cierto equilibrio en la historia. Entendemos perfectamente su motivación y disfrutamos de sus logros cuando observamos los resultados del virus. El único aspecto débil de su arco es su relación con Caroline (Freida Pinto), la cual es forzada en la trama a través de breves secuencias y elipsis que ayudan al ritmo de la historia pero no al desarrollo de su romance. Afortunadamente se trata de una subtrama que tiene poco impacto global en la cinta y no molesta al aparecer en pequeñas dosis.

La otra cara de la moneda es César, auténtico líder de la historia. El desarrollo de su personaje es extraordinario, ya que nunca tiene prisa por buscar el conflicto, todo lo contrario. La película va sembrando semillas constantemente que aportan tridimensionalidad a César y ayudan al espectador a empatizar con el simio y su conflicto. César no es un chimpancé normal y corriente, ya que posee el ADN de su madre y ha heredado las habilidades de ésta debido al virus que Will desarrolló. Sus capacidades cognitivas son asombrosas y observamos su evolución gracias al uso de travellings, elipsis y la voz en off de Will que informan al espectador del potencial de César. Cada escena en la que aparece el simio aporta información que ahonda en sus miedos, en su incapacidad para encontrar una identidad definida.

Una brillante secuencia de la cinta muestra a César volviendo del bosque atado con correa como si de una mascota se tratase. César es lo suficientemente inteligente para atar cabos y, tras observar a una pareja paseando a su perro también con correa, su frustración aumenta y siente que no forma parte de ningún grupo concreto, creándole una sensación de soledad. Otra escena nos enseña cómo César malinterpreta un gesto de amenaza en el vecino de al lado y, al sentir que Charles están en peligro, su instinto animal le domina y ataca sin piedad a dicho vecino. Sólo cuando Charles le pide que pare, César sale de su trance y se da cuenta de lo que ha hecho, provocando en él un enorme sentimiento de culpa. Estos detalles son los que alzan el filme y al propio personaje interpretado por Andy Serkis.

Tres actos

Un largometraje suele caracterizarse por el uso de tres actos definidos: presentación, nudo y desenlace. El primer acto nos introduce a los personajes, nos aporta contexto y sienta las bases de la historia, generalmente cerrando dicho acto con el conflicto que impulsará el segundo acto de la cinta. El nudo desarrolla el conflicto, subvierte situaciones previas y deconstruye al protagonista para que tenga que luchar y sobreponerse a las adversidades. Finalmente, el desenlace intenta restaurar el orden abarcando el clímax de la historia y la resolución de los conflictos (para bien o para mal). Y os preguntaréis por qué os cuento algo que muchos sabéis. Sencillo: ‘El Origen del Planeta de los Simios’ hace un uso absolutamente perfecto de esta estructura.

Durante los primeros 35 minutos de película, observamos la evolución de César, los avances en la investigación de Will y aprendemos qué los motiva y define. En el segundo acto asistimos al conflicto de César y su transformación, y cierra con una secuencia descomunal en la que el simio demuestra que su inteligencia va más allá de toda preconcepción previa. Finalmente, el desenlace nos muestra la colisión de dos especies en una guerra inevitable que ha sido edificada en los dos actos anteriores con solidez y criterio. La película está medida al milímetro y sabe plantear conflictos y secuencias de tensión en los momentos adecuados para que el in crescendo sea creíble y emocionante. Es un brillante ejemplo de cómo utilizar las bases del cine para beneficiar la historia a través del encadenamiento de pasos lógicos.

Además, a pesar de tratarse de una estructura “convencional”, la transición entre escenas siempre es fluida y todas funcionan como consecuencia de causas acontecidas con anterioridad. Creo que la película no da ningún paso en falso y siempre permanece firme en su objetivo de explorar la doble naturaleza de César y enriquecerla con los personajes de Will y Charles.

El Origen del Planeta de los Simios dirigido por Rupert Wyatt
Imágenes de «El Origen del Planeta de los Simios» (2011) dirigida por Rupert Wyatt

Cuatro héroes

Era tremendamente sencillo tropezar con este reboot. La anterior entrega fue recibida con frialdad y es recordada con indiferencia. Por este motivo, la responsabilidad de Rupert Wyatt, Amanda Silver y Rick Jaffa era enorme. Wyatt se unió al proyecto con un bagaje bastante limitado, ya que sólo había dirigido dos cortometrajes, un mediometraje y debutó en la dirección de largometrajes con ‘The Escapist’ en 2008 (cinta británica de bajo presupuesto). Sin embargo, este hecho no supuso ningún tipo de inconveniente para el cineasta británico, ya que demuestra desde el primer fotograma una personalidad arrolladora y un extraordinario sentido de la geografía y el tempo de cada escena.

El Origen del Planeta de los Simios’ posee una identidad clara gracias al trabajo de Wyatt, principalmente por su dominio del travelling, el uso de la cámara en mano y su capacidad para filmar secuencias a las que luego se les incorporarían simios realizados enteramente en CGI. Es un auténtico gustazo observar a César trepar por árboles y moverse por la casa de Will sin perder en ningún instante la suspensión de la incredulidad, y mucho de ello se debe principalmente al trabajo de Wyatt, que está apoyado de forma espléndida por el montaje de Conrad Buff y Mark Goldblatt. Destaco especialmente una escena impresionante en la que César escala un enorme árbol y usan las ramas para crear elipsis, mostrando el crecimiento del propio César y el paso del tiempo en un único plano que persigue al personaje hasta su llegada a la copa del árbol. Una de las mejores transiciones que he visto en un blockbuster reciente.

El trabajo de Wyatt no saldría tan bien parado de no ser por el trabajo de guion de Silver y Jaffa, los cuales dejan a un lado el artificio para focalizar su atención en los personajes, en la construcción de conflictos veraces y un desarrollo coherente. Desgraciadamente, no es habitual asistir a un blockbuster de 100 millones de dólares y encontrarnos con una película que respira pasión por su protagonista y es capaz de articular debates morales de manera incisiva y usar su trama como vehículo de ideas más complejas y materia social. Es la típica película que te acompaña a casa una vez sales del cine.

El cuarto héroe es Patrick Doyle, y creo que merece un par de líneas. Doyle ha demostrado su versatilidad en el pasado componiendo bandas sonoras para filmes tales como ‘Harry Potter y el Cáliz de Fuego‘, ‘Atrapado por su Pasado’ o ‘Bridget Jones’. En esta película corrobora su capacidad para adaptarse a cualquier género y aporta matices a cada secuencia con elegancia y emoción. Hay temas más salvajes y anárquicos para secuencias ruidosas lideradas por los simios, y otros emocionantes y épicos para momentos de catarsis o drama. ‘Off You Go’ me parece un tema absolutamente espectacular, y la banda sonora completa de esta película es una de mis favoritas de la última década en terreno de superproducciones.

Andy Serkis

El castillo de naipes se erige con majestuosidad, ya que cada carta realiza su función de manera sólida. Pero podría haberse venido abajo si su protagonista no estuviera bien representado. Esta película es la primera de la franquicia en utilizar simios realizados por ordenador, y dicho movimiento era arriesgado. Acostumbrados a los simios hechos con maquillaje y prótesis que cubren el cuerpo del intérprete, apoyar toda una historia en el uso de efectos visuales podría haber sido un error. Pero la película abraza su acercamiento con seguridad y eficiencia, y la decisión de contar con Andy Serkis para interpretar a César es uno de los mayores aciertos de casting de los últimos 15 años.

Serkis ya tenía experiencia certificada en cintas como ‘King Kong’ o la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’. Sin embargo, la diferencia principal de esta interpretación respecto al resto es su cantidad de minutos liderando la cinta. César es dueño y señor de la película durante varios segmentos de la película, convirtiéndose en protagonista absoluto en el último acto. Y Serkis aporta una intensidad increíble en cada plano. Es tremendamente fácil quitarle mérito a su interpretación ya que él no aparece en pantalla, pero si observamos vídeos sobre cómo se hizo la película, cada matiz y cada gesto de Serkis se ve en la película a través de César. Serkis construye un personaje empático y bondadoso a la par que frustrado y atormentado. César es uno de los personajes más fascinantes que he tenido el placer de disfrutar en la gran pantalla, y le estaré eternamente agradecido a Andy Serkis su entrega y trabajo para exprimir la tecnología en favor del arte.

El Origen del Planeta de los Simios’ es un reboot extraordinario, repleto de aciertos que trascienden el género al que pertenece, y capaz de sortear sus carencias con un convencimiento abrumador. Sus defectos quedan ahogados bajo un océano de virtudes incontestables que engrandecen una franquicia herida de muerte y sientan las bases de un nuevo amanecer. El amanecer del planeta de los simios.

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