Crítica: Un minuto de gloria


Un minuto de gloria (Slava Glory) dirigida por Kristina Grozeva y Petar Valchanov

Después de que el festival de Gijón se rindiera a sus pies, llega triunfante Un minuto de gloria, lo mejor que se ha visto, junto con la nueva película de Kaurismäki, en el festival de cine de Las Palmas 2017.

Kristina Grozeva y Petar Valchanov dirigen un agudo drama que toma como punto de partida un suceso real que apareció en la prensa búlgara: un empleado de mantenimiento de ferrocarriles alerta a las autoridades tras encontrar una gran cantidad de dinero tirado en las vías del tren. Esa buena acción le convertirá (aquí empieza la ficción) en el héroe del momento, susceptible de ser manipulado en beneficio de las corruptas estructuras de poder.

Magistral como funde el drama social con el cine político. Ingeniosa la manera de construir a los personajes y darles vida en un guión no exento de mucha dureza. Respecto al reparto, Stefan Denolyubov está extraordinario dando vida a Tzanko Petrov, así como Margita Gosheva en la piel de Staykova. Aunque el exceso de protagonismo de esta última respecto a su vida personal sobra porque el personaje ya estaba suficientemente caracterizado desde las primeras escenas. Excepto esta reiteración el resto de la historia funciona a la perfección.

Un minuto de gloria (Slava Glory) dirigida por Kristina Grozeva y Petar Valchanov
«Un minuto de gloria» (Slava Glory) dirigida por Kristina Grozeva y Petar Valchanov

El reloj, a modo de macguffin obtiene la excusa argumental perfecta en la película. También el hecho de presentarnos a Tzanko como un tartamudo ayuda a que empaticemos, si cabe más con el personaje para acabar justificando el grandioso, perverso y único final que podía tener la película. Un fascinante ‘unhappy ending’ que te obliga a reflexionar, pero que a pesar de su gran carga dramática te hace sonreírEn pocos segundos llegas a la conclusión de haber presenciado el mejor final posible. Sublime.

Deseamos que se estrene pronto porque seguro tendrá muy buena acogida por parte de los espectadores. Por películas como esta hay que apostar, no solo por la asombrosa capacidad que tiene para entretener, sino también para denunciar y sacudir conciencias con una inteligencia fuera de lo común.

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