Crítica: Spider-Man: Homecoming


Spider-Man: Homecoming dirigida por Jon Watts

Tenemos que remontarnos al año 2002 para recordar la primera adaptación cinematográfica del hombre araña en la gran pantalla. La película de Sam Raimi sentó las bases de un género en pleno resurgimiento (Blade, X-Men) y supuso el paso definitivo para abrazar el cine de superhéroes como un género independiente de gran rentabilidad y mucho potencial.

15 años después hemos vivido dos reinvenciones del personaje. The Amazing Spiderman 1-2 fueron fruto de los problemas sufridos en la pre-producción de Spiderman 4 (que nunca llegó a buen puerto) y la mediocre recepción de Spiderman 3, que por otra parte se convirtió en un gran éxito de taquilla. Sin embargo, las dos películas de Marc Webb fueron recibidas con frialdad, ya que no sólo copiaba elementos de los filmes de Raimi, sino que las nuevas tramas que había introducido en su universo particular eran una mera excusa para consolidar un universo cinematográfico al estilo MCU.

‘The Amazing Spiderman 2’ tuvo una recepción mediocre por parte de público y crítica, y los 708 millones mundiales que acumuló estaban muy lejos de las expectativas del estudio. Sony estaba desesperada, y no podía permitir que su baluarte muriera en la orilla. Entonces se produce uno de los acuerdos más sorprendentes de la última década: Sony comparte los derechos de Spiderman con Marvel, la cual introduce al personaje en su universo. La primera aparición de Peter Parker/Spiderman se produjo en ‘Captain America: Civil War‘, y la opinión general no pudo ser más prometedora. Numerosos halagos al personaje y al propio Tom Holland, y una luz de esperanza al final del túnel brillaba con más fuerza que nunca.

Este fin de semana se ha estrenado Spider-Man: Homecoming en España, y las expectativas generales eran muy altas. ¿Ha sido una reinvención digna y satisfactoria? Bajo mi punto de vista sí, pero con matices.

Un nuevo camino

Uno de los aspectos que más llaman la atención en ‘Spider-Man: Homecoming’ es la vuelta de Peter al instituto y la juventud de los personajes que pueblan la película. Al contrario que los filmes de Raimi y Webb, Peter es un chico de 15 años que aparenta dicha edad y se comporta como tal. Es un adolescente con conflictos que encajan con su etapa vital y este acercamiento aporta frescura a la película.

Peter se mueve por sus ganas de impresionar a Tony Stark, por demostrar su valía como héroe pero también por aspectos más terrenales como la amistad, el amor y la búsqueda de identidad propia. Intenta balancearse (je) entre dos vidas muy distintas y difíciles de complementar, ya que su inmadurez le impide abrazar su naturaleza con la responsabilidad que ésta requiere. En este sentido, creo que la película circula por los derroteros adecuados y enfatiza los errores de Peter para volverlo más humano y cercano, pero también para destacar sus triunfos.

La historia nunca posee una gran escala, ya que concentra sus esfuerzos en regalarnos a un superhéroe en directa relación con las víctimas a las que ayuda. Spiderman se balancea por las calles de Queens siempre que es posible, pero también corre y salta por lugares que le impiden usar sus cartuchos de telaraña. No tiran de épica salvo alguna excepción y la sensación general es que estamos ante un superhéroe en pleno aprendizaje. Sus pequeñas victorias le motivan pero sus errores suponen una dosis de realidad que pesan como una losa. Sin lugar a dudas, su doble vida y el encadenamiento de errores y aciertos son dos de las mayores virtudes de la película.

Por otra parte, su vuelta al instituto proporciona mucho material nuevo con el que jugar, desde la fragmentación de responsabilidades escolares y heroicas hasta el baile de bienvenida, pasando por actividades extraescolares y vida social (o ausencia de ella). Kevin Feige dijo en alguna entrevista que su objetivo era regalarnos un filme de Spiderman que tuviera alma ochentera y cercana al cine de John Hughes (‘El Club de los Cinco’), y creo que a cierto nivel lo consigue.

No obstante, la película abusa de herramientas que resultan excesivas por pura acumulación. Ned, amigo de Peter, es el típico ‘sidekick’ que sigue a su amigo por todas partes y le apoya/ayuda en todo momento. Pero también es el alivio cómico, y a ratos se vuelve cuesta arriba observar su energía constante, lo redundante que supone ver cómo reacciona de la misma forma a muchos eventos. Lo mismo ocurre con el resto de jóvenes. Tienen un objetivo específico, y no hacen más que repetir su actitud constantemente. Flash debe ser capullo bocazas, Michelle debe ser sarcástica, Liz debe ser adorable y hermosa, etcétera. No hay variedad de comportamientos, riqueza en su forma de ser, y es una verdadera lástima.

Personajes y personalidad

Tom Holland en Spider-Man: Homecoming
Tom Holland en «Spider-Man: Homecoming». Fuente: Sony Pictures

Spider-Man: Homecoming tiene un amplio reparto de personajes, pero la mayoría dista mucho de poseer personalidad. Excepto Peter Parker y, en menor medida, el Buitre (un gran Michael Keaton) ningún personaje de la película posee un arco dramático, unas motivaciones claras, un conflicto definido. Happy Hogan (Jon Favreau) es el alivio cómico que conecta Spiderman al MCU, ya he hablado de los compañeros de instituto de Peter, y los secuaces que acompañan al Buitre son meros arquetipos. Y os reconozco algo: a pesar de que no aparece tanto como esperaba, la presencia de Tony Stark se come media película y toda opción de individualidad en el MCU.

Cada vez que aparece Tony Stark, Peter queda en un segundo plano y el foco se desvirtúa, quitando empaque a la construcción del personaje principal. Entiendo que Tony es una figura paterna a la par que mentor de Peter y que debe guiarle por el camino correcto, pero hay 2-3 breves escenas que realmente no aportan nada especial, que sirven como mero nexo de unión entre Spiderman y el universo al que acaba de unirse. Hubiera preferido una participación más reducida de Stark y mayor reflexión por parte del propio Peter. Hay una escena preciosa entre Peter y tía May (Marisa Tomei) en la que por un momento te olvidas que estamos en una película Marvel, y entras en un drama adolescente con corazón. Me gusta más esa película que la mezcla que termina siendo.

Sin embargo, el elemento crucial de la cinta, el aspecto que la alza en cada plano y la llena de vitalidad es la interpretación de Tom Holland. Absolutamente entregado al papel, Holland te hace olvidar que se trata de un actor, y sólo ves al personaje. Aporta fuerza emocional en las secuencias intimistas y más dramáticas, sus virtudes físicas le permiten participar en escenas de acción y brillar en ellas, y además tiene un timing cómico excelente. Holland es el Peter Parker/Spiderman que llevamos 15 años esperando, y si bien las dos primeras películas de Raimi son maravillosas y bastante superiores a Homecoming, este filme contiene al mejor Peter/Spidey hasta la fecha. Sólo su interpretación de ambos roles merece el precio de la entrada y estoy deseando verle en futuras entregas.

Me gustaría cerrar este apartado hablando de la falta de personalidad que tiene esta película a nivel técnico. Si bien Spiderman luce muy bien en general y hay escenas inspiradas, creo que Jon Watts ha sido una herramienta al servicio de Feige y no ha sabido proporcionar suficiente material para notar una mínima personalidad propia. Se le ve cómodo en las secuencias del instituto y en los diálogos más recogidos, pero la película se vuelve muy convencional y nada inspirada en las grandes escenas de acción y combate. La secuencia del barco no está nada mal, pero el enfrentamiento final y algún que otro breve combate cuerpo a cuerpo no tienen claridad, su geografía es confusa y vuelven a tirar de la noche para ocultar carencias. No existe ni una escena de acción en la película que trascienda. No hay un rescate de ciudadanos al estilo Spiderman (2002), no hay una escena del tren (Spiderman 2), no hay un combate en el aire al nivel de Spiderman 3 (que es un filme terrible pero en materia de acción era notable). En definitiva, la película carece de personalidad en sus momentos más (in)tensos.

Además, creo que la banda sonora de Michael Giacchino es olvidable y cortada por un patrón arquetípico de blockbuster. En La Guerra del Planeta de los Simios, Giacchino demostró una personalidad arrolladora y nos regaló una de sus mejores composiciones. En Homecoming no le he sentido ni visto por ninguna parte. Y la fotografía de la película destaca cuando muestra amaneceres y atardeceres, cuando hay mucha luz en dicha escena, pero flojea muchísimo en casi todas las escenas de noche. Hay momentos en los que cuesta distinguir figuras y saber dónde se encuentra cierto personaje. Espero y deseo que Marvel cambie al director de fotografía y al director para la secuela y podamos tener una cinta con más personalidad y fuerza tras la cámara.

En definitiva, Spider-Man: Homecoming es una digna película del trepamuros, una refrescante revisión del personaje y un filme notable cuando ignora distracciones en forma de personajes y subtramas y se focaliza en su personaje principal y en su doble vida. Hay 2-3 escenas realmente brillantes, pero los clichés y poca inspiración en el acto final dejan un sabor de boca agridulce. Es una mejora enorme respecto a las cintas de Marc Webb, pero ni se acerca a las dos primeras películas de Raimi. Lo cual es a todas luces injusto, ya que Spiderman 2 es una de las mejores películas de superhéroes de la historia. El margen de mejora es amplio, pero lo más importante ya se ha conseguido. Ahora toca pulir errores y refinar estilo.

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