Esta semana, el festival Cineuropa 2017 ha otorgado tres premios honoríficos a personalidades tales como el actor Leonardo Sbaraglia, el director Costa-Gravas y Carla Simón, directora de ‘Verano 1993‘, mientras que la anterior semana lo hacía con Manuel Martín Cuenca, quien presentó su nueva película, ‘El autor’.

Por nuestra parte, hemos asistido a las proyecciones de las nuevas películas de Robin Campillo, Claire Denis, Michael Haneke y Hong Sang-soo.

120 pulsaciones por minuto (Francia). Dir. Robin Campillo

Ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes 2017, ‘120 pulsaciones por minuto’ nos traslada al París de los años 90 donde un grupo de activistas, Act Up, intentaba crear conciencia sobre la epidemia del SIDA. Aunque la película se plantea de forma coral termina centrándose en Sean (Nahuel Pérez Biscayart) y Nathan (Arnaud Valois).

La película formula una crítica a los intereses de los políticos y de las industrias farmacéuticas que se anteponen a la salud de los afectados por el virus. A partir de su segunda mitad, somos partícipes del dolor de Sean, acompañándolo en la degradación, tanto física como material de su cuerpo. Lo más brillante es que el filme no cae en sentimentalismos baratos, al contrario, opta por mostrarlo con naturalidad haciendo que cada uno de los planos desprenda angustia. Angustia que se metaforiza visualmente en esas aguas teñidas de rojo del río Sena.

Si hay algo que resulta verdaderamente innovador es el planteamiento de los flashbacks, donde aunque cambie el tiempo de la acción, el espacio sigue siendo el mismo. El primer encuentro sexual entre la pareja protagonista es una brillante ejemplo de esto.

120 pulsaciones por minuto dirigida por Robin Campillo

Escena de “120 pulsaciones por minuto” dirigida por Robin Campillo.

Pero hablando de espacios resulta imposible no mencionar la discoteca. Ese lugar donde parece que los personajes son transportados a otra dimensión donde impera la música electrónica y el mundo se detiene, y con él, sus problemas.

La abundancia de primeros y primerísimos planos hace que seamos partícipes de cada uno de los movimientos tanto del grupo activista como de los protagonistas. Personajes con los que empatizaremos rápidamente y que nos harán partícipes de su sufrimiento como comentábamos antes.

La lucha, la enfermedad y el amor se articulan en la obra maestra que firma Robin Campillo. Días después seguimos siendo incapaces de quitarnos de la cabeza su excelente banda sonora y sus honestas (y duras) imágenes.

Happy end (Francia). Dir. Michael Haneke

Cineuropa 2017 proyectó ‘Happy end’, la nueva propuesta del austriaco Michael Haneke. Pese a los abucheos que sufrió por su paso por Cannes, se nos antoja una película muy interesante y que todo seguidor de Haneke debería de ver.

Los títulos de crédito iniciales se entrelazan con tres vídeos grabados en vertical donde vemos como espían a una persona a la vez que en la pantalla van apareciendo mensajes de quien la graba. La mujer filmada no se encuentra bien. Aun así, quien está grabando no dejará de hacerlo por ayudarla. Se plantea así, desde los primeros minutos, la mala utilización que, como sociedad, hacemos de las redes sociales. Se volverá a incidir en esta idea en una escena donde vemos una conversación, mediante una plataforma de mensajes instantáneos, donde los personajes se denigran a sí mismos a través de conversaciones sexuales. Todo llevado a sus últimas consecuencias en la escena final del filme.

Otro eje fundamental de la película es la exploración de la familia, y en concreto, de su disgregación. Eve Laurent (Fantine Harduin), cuya madre ha intentado suicidarse, se mudará a la mansión donde vive su padre (Mathieu Kassovitz), donde además vive el resto de su familia. A través de los ojos de la niña, iremos descubriendo el egoísmo, los fetichismos y los deseos de la familia burguesa de los Laurent. El filme, por otra parte, también tiene un foco social a través de la trama de los refugiados.

Después de que sus dos películas anteriores, ‘La cinta blanca’ (2009) y ‘Amor‘ (2012), ganasen la Palma de Oro, este año, como decíamos, Haneke se fue con las manos vacías del festival francés. Es cierto que no es la mejor película del director, pero no por ello deja de ser un ejercicio muy estimulante e interesante.

Un sol interior (Francia). Dir. Claire Denis

Claire Denis, cineasta francesa de renombre, estrena este año ‘Un sol interior’. Acostumbrada a moverse en el terreno del drama, nos regala esta incursión en la comedia que se centra en la vida amorosa de Isabelle (Juliette Binoche), mujer divorciada y con una hija, que tan solo encuentra infelicidad en las relaciones que mantiene.

Isabelle está intentando mantener una relación sentimental con varios hombres, uno detrás de otro. Ya en la primera escena veremos a la protagonista no disfrutar del sexo con otra persona. Esa incapacidad de conectar con la otra persona será el leitmotiv del filme y se nos presenta de manera sutil en los primeros minutos.

Un sol interior dirigido por Claire Denis

Juliette Binoche en “Un sol interior” dirigida por Claire Denis.

La inseguridad y la soledad que sufrirá a lo largo de la cinta viene dada en parte por las parejas que tiene: las dos primeras son hombres casados que no van a dejar a sus respectivas mujeres, y que utilizan a Isabelle como segundo plato. Ella, por su parte, intenta encontrar al amor de su vida lo más rápido que puede, pareciendo no tener mucho criterio a la hora de conocer a alguien. Se subraya de esta manera la dificultad de entablar relaciones duraderas en pos de encuentros fugaces que no tienen un verdadero significado emocional.

La película de la cineasta francesa hace así una disección de la sociedad actual, donde cada vez predominan más los encuentros superficiales, abandonando y dejando de lado el compromiso. Narrada en clave de humor, no deja de ser una pieza totalmente disfrutable con una magnífica Juliette Binoche y una brillante dirección por parte de Claire Denis.

La cámara de Claire (Corea del Sur). Dir. Hong Sang-soo

La cámara de Claire’ es la segunda película que vemos de Hong Sang-soo en Cineuropa 2017. Como fanáticos del director surcoreano, nos sentimos realmente afortunados con los tres filmes que estrena este año. En este caso, la trama gira en torno a Manhee (Kim Min-hee), quien en un viaje de negocios al festival de Cannes es despedida por su jefa, pero entabla una relación con Claire (Isabelle Huppert), una mujer francesa que tiene una cámara Polaroid.

Abruma pensar la sencillez con la que parece estar construido el filme, donde todo funciona, cuidando especialmente el apartado visual. La precisión en cada uno de los planos es la herramienta mediante la cual el cineasta surcoreano hace una radiografía de la ciudad de Cannes. Contrastando con ‘The day after’ (2017)- grabada en blanco y negro-, aquí, el uso de los diversos colores en la composición, crea un perfecto equilibro en cada uno de los encuadres.

Los temas centrales que recorren la cinta vuelven a ser las relaciones amorosas, los cambios personales (simbolizados en la cámara de Claire) y la mirada cara al pasado, temáticas ya abordadas en películas anteriores de Hong Sang-soo. Por su parte, Isabelle Huppert y Kim Min-hee están formidables, enamorando al espectador con sus magníficas interpretaciones. Sólo nos queda saber que nos depara el surcoreano con ‘En la playa sola de noche’ (2017).