La cita anual para los cinéfilos compostelanos, Cineuropa, va tocando a su fin: una edición en la que se han podido admirar las propuestas de Michael Haneke, Robert Östlund, Carla Simón, Amanda Kernell, Andrey Zvyagintsev, Lynne Ramsay, y un largo etcétera. Pero todavía quedaba el tradicional maratón, donde una multitud toma el teatro Principal con la poco sana intención de renunciar al sueño, y disfrutar de siete películas seguidas. Se permite comer, reírse a carcajadas, aplaudir, o echarse una cabezada entre título y título. Y el abajo firmante, sin haberlo meditado detenidamente, se sumó al gran ritual cinematográfico del mes, y les trae una suerte de crónica adulterada todavía por la falta de sueño.

Bajo el nombre de Maratón Fantastique, la noche comenzó conEscarabana (Sara Casasnovas, 2017), con presentación de la misma directora como coloquio inaugural del evento. Una pieza de temática fantástica de poco más de diez minutos, que atrae cierto interés pero que igualmente deja con ganas de más. Su principal atractivo es la fotografía, sobre todo las hermosas escenas de la costa gallega. Puedes ver el tráiler aquí.

Mom and Dad (USA), una divertidísima comedia

Seguimos con ‘Mom and Dad‘, la última película de Brian Taylor, protagonizada por el tándem Selma Blair-Nicolas Cage (a quien Taylor ya había dirigido en la secuela de Ghost Rider). Una divertidísima y sangrienta comedia, en la que una extraña afección provoca el deseo de los padres por asesinar a sus hijos de manera violenta. La sátira permite hablar sobre las relaciones familiares, los sacrificios que hacen los progenitores por el bienestar de los vástagos, e incluso de la frustración personal en la mediana edad, pero todo eso te dará bastante igual porque estarás embobado por las estupendas escenas de acción y el frenético montaje. Será difícil de superar un inicio tan bueno.

Como anotación a título estrictamente personal, estar presente cuando un teatro entero aplaude al ver al bueno de Cage en pantalla es una experiencia fascinante.

Selma Blair y Nicolas Cage en 'Mom and dad'

Selma Blair y Nicolas Cage en «Mom and dad» dirigida por Brian Taylor.

As boas maneiras (Brasil), cine social con toques fantásticos

Ahora toca una coproducción brasileña-francesa, As boas maneiras (Juliana Rojas y Marco Dutra). Éste es un filme que sabe sorprenderte, y a lo largo del visionado romperá tus esquemas unas cuantas veces, adelantándose a las cavilaciones: cuando piensas que hablará de las diferencias sociales y económicas en la ciudad de Sao Paulo, te saca una historia de amor que funciona mayormente por la química entre las dos actrices, Isabél Zuaa y Marjorie Estiano. Luego se transmuta al terror fantástico, para seguir con temas compartidos con la película previa: las relaciones (no siempre fáciles) entre padres e hijos, las acciones que llevan a cabo los primeros para proteger a los segundos, etc.

La primera parte fue magnífica, pero va perdiendo fuerza progresivamente. La originalidad y la capacidad de trastocar se pierde, y cae en algunos clichés de historias similares (no diré cuales, para evitar el terreno del spoiler). ¿Mereció el sueño perdido? Sí, pero no fue la experiencia más satisfactoria de la noche.

Ya eran las dos de la madrugada, y la situación es la que sigue: las provisiones de alimentos se habían agotado, las bebidas también (a esas alturas ya hacía bastante calor en aquel teatro), y pese a que el cuerpo no reclamaba todavía su descanso, urgía una inyección de energía. Y la recibimos con ‘Revenge‘, de Coralie Fargeat, la historia de supervivencia de una joven para no caer en las garras de unos ricachones desalmados, en medio del desierto.

Revenge (Francia), gamberrismo gore en el desierto

Su estructura es más simple que un ocho, la trama es bastante predecible, y tienes la permanente sensación de estar frente a una imitadora de Tarantino. Pero la dirección es puro nervio, te ata a la silla con los ojos muy abiertos, estímulo tras estímulo. Compensa sus debilidades con mucho carisma y un carácter propio, además de una fotografía impresionante que pone mucho para transformar al paisaje en un personaje más. La volvería a ver dos, tres, cinco veces, y posiblemente no me cansaría. Recomendable.

Jen (Matilda Anna Ingrid Lutz) en "Revenge"

Jen (Matilda Anna Ingrid Lutz) en «Revenge» dirigida por Coralie Fargeat.

La maldición de la llorona (México), terror involuntariamente divertido

Tras una breve parada al 24 horas más cercano en busca de Red Bull, volví justo a tiempo a Cineuropa para ver empezada La maldición de la llorona‘ (Rafael Baledón, 1963), probablemente la película de terror más involuntariamente divertida que haya visto en mi vida. La leyenda folcklórica de La Llorona, con referencias a los aztecas y al pasado colonial español, se deja de lado para crear un concepto extraño, que dio pie a una repetición del esquema «gente va a mansión abandonada por motivos x-se encuentran con seres siniestros-pasan cosas», que se acerca más a bodrios como ‘Manos: The Hands of Fate’ que a ‘Drácula’, el molde original. Los amantes del cine de monstruos clásico la disfrutarán, supongo.

Dos sorpresas agradables vinieron después: el reparto gratuito de chocolate caliente con churros (ya eran las seis de la madrugada, la mejor hora para tomarlos), y el siguiente filme. Agradable, porque da gusto que en un género tan trillado como el de zombies haya propuestas frescas. Cuando algo está sobreexplotado, tienes dos opciones: o consigues que tu película disimule los clichés con una buena ejecución y cierto carácter (Train to Busan‘), o inventas algo nuevo (‘Dead Set’).

Les Affamés (Cánada), nueva identidad al cine de muertos

Robin Aubert mezcló ambos recursos en ‘Les Affamés‘: hay rasgos conocidos del cine de muertos vivientes, pero al mismo tiempo les confiere una nueva identidad, dando como resultado imágenes sorprendentes. ¿Quién diría que alguien, a la altura de 2017, podría volver misteriosos a los zombies? ¿Que unos seres tan asociados al gore y a lo bombástico, pudiesen originar escenas de carácter casi onírico? Por no hablar de otro elemento que me llamó la atención, la enorme importancia del paisaje. Los bosques del Québec pasan de ser una escena bucólica, de postal, a considerarse el lugar donde habita el horror. Laberintos de árboles, sombras confundidas entre la niebla, y el silencio amenazado constantemente por los temidos aullidos de los famélicos.

Posee el desasosiego de ’28 días después’ y los momentos de humor de ‘Zombieland’ (pero mucho más dosificados, y con una finalidad narrativa muy concreta), pero al mismo tiempo ha conservado una identidad propia y reconocible. Quizá de las mejores en su género, al menos recientemente.

Brigitte Poupart en "Les Affamés"

Brigitte Poupart en «Les Affamés» dirigida por Robin Aubert.

Liberami (Italia), exorcismos reales

Pasemos a algo un poco más ligero: ‘Liberami’ (Federica Di Giacomo, 2016). Por primera vez, un documental registra prácticas exorcistas en el sur de Italia. Y no, no tienen nada que ver con las películas de terror, tratándose más bien de una suerte de espectáculo pivotante entre lo grotesco y lo  inverosímil. Independientemente de si eres creyente o no, la visión de tantas personas con aparentes problemas psicológicos y emocionales buscando ayuda en una suerte de rituales, muy alejados de lo que podemos ver habitualmente en una iglesia corriente, es sobrecogedor para el espectador. Absolutamente inclasificable. Perturbador, sí, pero fascinante también.

Homenaje a Tobe Hooper en Cineuropa

La habitual película sorpresa del maratón de Cineuropa (‘Under the Skin’ en 2014, ‘The Wicker Man’ en 2011…) y el último filme de la sesión fueron sendas creaciones del director americano Tobe Hooper, fallecido en agosto de este año. Primero el clásico de 1976 ‘Trampa mortal‘, traducción española del título mucho menos ambiguo ‘Eaten Alive!’. Un perturbado regenta un motel (no, no se apellida Bates), y un caimán asesino se pasea por el lugar. Atmósfera asfixiante, estética cuidada, personajes grotescos, lo típico.

Neville Brand en "Trampa mortal".

Neville Brand en «Trampa mortal» dirigida por Tobe Hooper.

A continuación, uno de los capítulos que dirigió para la serie Masters of Horror, donde grandes nombres  como Takashi Miike o John Landis daban rienda suelta a su imaginación. La historia de Hooper, ‘La cosa maldita’, narraba una serie de asesinatos relacionados con una extraña presencia en forma de manchas oscuras, y supuso el punto y final.

Y las luces se encendieron, el teatro se vació, y la mañana compostelana recibió a los participantes de aquella locura anual. Una ecléctica sucesión de títulos, más de diez horas de cine, una noche de vigilia por el séptimo arte. Menos mal que es anual, o nos volveríamos todos locos. ?