Cineuropa 2017: crónica 3


Cineuropa 2017 - 31ª edición del Festival de Cine de Santiago de Compostela.

En la recta final del festival Cineuropa 2017 han tenido lugar dos de las sesiones más emblemáticas de cada edición: Por un lado, el maratón, que este año propuso nueve piezas dedicadas al género fantástico y de terror. Y por otra lado, la película sorpresa, que ha resultado ser la ópera prima de Taylor Sheridan, ‘Wind River’ (2017), guionista de títulos como ‘Sicario’ (Dennis Villeneuve, 2015) y ‘Comanchería’ (David Mackenzie, 2016).

Después de tres semanas y la proyección de 264 películas nos toca despedirnos de la 31 edición de Cineuropa, un ejemplo de festival no competitivo que ha acercado las mejores propuestas del cine de autor e independiente del momento a Santiago de Compostela enriqueciendo su ya importante vida cultural. Aunque no hay palmarés como tal, sí se anunciarán hoy, último día del festival, los premios del Xurado Novo, que tendrá en sus manos premiar con carácter honorífico a la mejor película, director, guión, actor y actriz de Cineuropa.

Para esta tercera y última crónica hemos visto las nuevas películas de Mathieu Amalric, Constantin Popescu, Xavier Legrand y nuestro ya conocido Hong Sang-soo.

Barbara (Francia). Dir. Mathieu Amalric

‘Barbara’ (Mathieu Amalric, 2017) conforma su historia a través de dos personajes. Por un lado, un director de cine (el propio Amalric) que quiere hacer un biopic sobre la cantante francesa Bárbara, y por otro lado, Brigitte (Jeanne Balibar), la actriz que interpretará a la músico.

La línea que hay entre la actriz y el personaje que interpreta no se establecerá en ningún momento de la película. ¿A quién estamos viendo? ¿A Brigitte? ¿A Barbara? Se invita así a la reflexión sobre hasta qué punto un actor o actriz llega a apoderarse de una personalidad ajena.

Barbara dirigida por Mathieu Amalric
Escena de «Barbara» dirigida por Mathieu Amalric.

Pero a esto hay que sumarle más elementos. El filme plantea tres dimensiones: En primer lugar, videos de archivo de Barbara; en segundo lugar, la película que nosotros, como espectadores, vemos; y en tercer lugar, fragmentos del biopic que los protagonistas filman. La frontera entre cada una de estas realidades vuelve a estar desdibujada. El espectador, en muchos momentos del transcurso de la película, no sabrá que está viendo exactamente. Es una forma innovadora y original de trasladar una biografía al cine.

La puesta en común que la película hace en todo momento de estas tres dimensiones nos hace preguntarnos en dónde se encuentra la línea que separa la realidad del arte cinematográfico.

Aunque su estilo, que le valió el premio de Mejor narrativa poética en el pasado Cannes, se convierta en algo excesivo en determinadas ocasiones, no debemos de quitarle mérito a una cinta que nos propone la biografía de una de las cantantes francesas más famosas de todos los tiempos de una forma tan novedosa.

Pororoca (Rumanía). Dir. Constantin Popescu

‘Pororoca’, presentada en la 65º edición del festival de San Sebastián, pertenece a esa clase de películas que hacen que el espectador se revuelva en la butaca. Trata sobre la vida de un matrimonio feliz, Tudor (Bogdan Dumitrache) y Cristina (Iulia Lumânare), quienes viven con sus dos hijos. Todo cambiará drásticamente el día en que su hija desaparece en un parque.

Constatin Popescu sabe jugar el con el ritmo de manera magistral. La larga secuencia de la desaparición se abarca casi en toda su integridad en un único plano que sigue los movimientos de Tudor, padre de la muchacha, que atiende más al móvil a que su propia hija. Este recurso, que hace que el público se meta de lleno en la acción, se repetirá a lo largo del filme.

Pero si hay algo que nos conmueve de esta cinta, es su discurso. Discurso que cada vez se vuelve menos esperanzador. A cada minuto que pasa, el espectador tiene menos fe en que la situación de los protagonistas mejore. En ese aspecto y salvando las distancias, nos recuerda a ‘Requiem por un sueño’ (Darren Aronofsky, 2000) y ‘Seven’ (David Fincher, 1995). El público sabe, después de todo lo que ha visto, que nada puede terminar bien.

En definitiva, Popescu ha firmado una obra maestra que hace un análisis exhaustivo del dolor a través de la pérdida de un hijo. Resulta devastadora emocionalmente para el espectador y lo peor es la constante incertidumbre en la que viven sus personajes, sin saber si su hija sigue viva o no. El cine rumano, con películas como ésta o ‘Sieranevada’ (Cristi Puiu, 2016), se está convirtiendo en uno de los frentes cinematográficos más a tener en consideración. Sin duda, una de los filmes clave de Cineuropa 2017.

Custodia compartida (Francia). Dir. Xavier Legrand

Se estrena en Cineuropa 2017 la ganadora del León de Venecia, ‘Custodia compartida’. Ópera prima de Xavier Legrand que tuvo su pase por San Sebastián, donde cosechó el Premio del Público al Mejor film europeo y el Premio TVE “Otra mirada”. La cantidad de galardones en festivales de renombre sirve para hacerse una idea de que estamos ante un filme realmente estimulante.

Miriam (Léa Drucker) y Antoine Besson (Denis Ménochet) son un matrimonio que se ha divorciado y que se disputan el tiempo de custodia de su hijo menor de edad, Julien (Thomas Gioria). Su madre quiere la custodia completa porque afirma que su marido tiene un carácter violento, aunque él lo niegue en todo momento. Toda esta información queda perfectamente asentada en la escena inicial donde los padres tienen una vista ante la jueza que lleva el caso.

El punto de vista del espectador se identifica con el de Julien, quien tiene que pasar uno de cada dos fines de semana con su padre Antoine. Aunque al principio de la cinta pudiésemos tener dudas acerca de su inocencia, no tardaremos en darnos cuenta de que es un maltratador, tanto físico como psicológico, que incluso utiliza a su propio hijo para infligir daño a su mujer.

Custodia Compartida dirigida por Xavier Legrand
Escena de «Custodia Compartida» dirigida por Xavier Legrand.

Las óperas primas suelen ser muy interesantes porque es la primera vez que un director/a condensa en un filme todo lo que lleva queriendo decir durante mucho tiempo. Ésta es una propuesta que nos habla del miedo y del sufrimiento que tienen que soportar las familias que conviven con acosadores y maltratadores, y la inutilidad, en muchas ocasiones, que los poderes judiciales tienen a la hora de intervenir en casos de este tipo.

Secuencias como las del test de embarazo, la fiesta de cumpleaños y las que tienen lugar en el coche entre Julien y su padre, ponen de manifiesto la agilidad y el brillante estilo personal del cineasta francés a la hora de dirigir. Mismamente, los veinte minutos finales son un puro ejercicio de suspense que ponen los pelos de punta.

En definitiva, Xavier Legrand dirige y escribe uno de los mejores dramas del año que en ciertos pasajes bien podría funcionar como una película de terror. Los actores están tan bien en sus papeles que es imposible no ponernos en su piel y sufrir con ellos, olvidándonos de que simplemente somos espectadores en una sala de cine.

En LA playa sola de noche (Corea del Sur). Dir. Hong Sang-Soo

‘En la playa sola de noche’, la tercera película del prolífico Hong Sang-soo que se estrena este año,  vuelve a tener como tema central el amor. Divida en dos episodios, sigue las vivencias de Younghee (Kim Min-hee) y sus constante dudas acerca del mundo laboral, el lugar donde quiere asentarse para vivir y las relaciones personales.

Destaca la habilidad del director surcoreano para pasar de momentos excesivamente dramáticos a momentos más de carácter cómico. Además, los actores y actrices del filme suelen ser reparto habitual de las películas de Sang-soo, lo que lleva a que los seguidores de su cine esbocemos una sonrisa con tan solo ver a Kon Hae-hyo Kim Min-hee, quienes están realmente genial. Cabe destacar las autoreferencias que hace a sus propios filmes mediante los diálogos, e incluso a través de los personajes, como el del director.

En el plano técnico vuelven a destacar los planos de larga duración en los que asistimos a conversaciones donde los personajes hablan durante minutos. Nunca se corta el plano, sino que la cámara reajusta los encuadres mediante pequeñas panorámicas y ligeros zooms. Es de especial importancia darse cuenta de que a través de esta técnica la realidad se inmiscuye en cada escena.

Hong San-soo nos ha regalado este año tres películas (véase ‘La cámara de Claire‘) realmente interesantes, al igual que el resto de su filmografía. Sentimos una gran curiosidad por ver como su estilo se irá desenvolviendo a lo largo de los años siguientes, y si en alguna ocasión explorará en profundidad otros temas además del amor. Solo queda esperar. Con ganas, eso sí.

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