Hedy Lamarr, la gran diva del cine, nació en 1914 en la Viena del Imperio Austrohúngaro. Hija de un banquero ucraniano y una pianista húngara formaban parte de la burguesía judía vienesa. Estudió ingeniería hasta que su vocación por la interpretación se impuso. Desde jóven destacó por su inteligencia, belleza y valentía, atributos que marcaron para bien y para mal la vida de esta fascinante mujer.

Con 16 años rueda ‘Éxtasis‘, de Gustav Machatý, donde protagoniza el primer orgasmo de la historia del cine y el primer desnudo en una película comercial. Película censurada por el papa Pío XI y hasta prohibida por Hitler, Hedy Lamarr se convirtió en famosa inmediatamente. En aquella época, sus padres acordaron su matrimonio con un magnate armamentístico vienés, 14 años mayor, muy conectado a Mussolini. Celoso y paranoico, su ya marido intenta en vano comprar todas las copias de la exitosa película. Hedy escapa, literalmente, de ese matrimonio ejemplo de lo que llamamos una ‘jaula dorada’.

En su huída recala en Londres donde tiene la oportunidad de coincidir con Louis B. Mayer de la Metro Goldwyn Mayer que buscaba actores y actrices europeos que escapaban de los nazis. No era el altruismo lo que movía a Mayer, en realidad simplemente buscaba personas talentosas en apuros que pudieran trabajar a bajo precio en Estados Unidos. Pese a no saber apenas inglés, Hedy deslumbró a Mayer y consiguió su primer contrato. Con su primera interpretación en Hollywood, gracias a ‘Argel‘ de John Cromwell, se convirtió inmediatamente en una estrella.

Homenaje de Google a Hedy Lamarr

Doodle en homenaje al 101º aniversario del nacimiento de la actriz Hedy Lamarr en 2015.

Su segundo matrimonio con el guionista y productor Gene Markey no duró más de un año. Un fracaso parejo a los malos papeles que llegaban a sus manos en aquel tiempo. Afortunadamente consiguió un papel en ‘Fruto Dorado’ (1940) de Jack Conway y volvió a estar en lo más alto durante aquella década. Su película de mayor repercusión fue ‘Sansón y Dalila‘ (1949), una de las grandes superproducciones de Cecil B. DeMille. A partir de entonces su carrera experimentó un rápido declive, hasta su retirada en 1957. Su vida amorosa tampoco se estabilizó, se casó y divorció hasta en cuatro ocasiones más.

Hedy Lamarr, la inventora de Hollywood

Mucho más interesante que su innegable belleza es su capacidad  inventiva. Entre rodaje y rodaje se le ocurrió una pastilla disolvente en agua que convertía el líquido en Coca-Cola (invento fracasado porque la pastilla solo se disolvía en agua con una densidad concreta). Incluso ayudó al famoso Howard Hughes en su deseo de construir el avión más rápido del mundo. Estudiando la morfología de pájaros y peces le aconsejó modificar el diseño de los aviones de su compañía TWA.

Pero por lo que realmente pasará a la Historia Hedy, más que por su paso por el cine, será por su contribución para la creación de un sistema de comunicaciones secreto. Junto a su amigo George Antheil, un excéntrico pianista y compositor, pasó horas diseñando la tecnología de salto de frecuencia que ayudara a derrotar a los alemanes. En 1942 Estados Unidos les concedió la patente, para meses después apropiarse de ella al ser propiedad de un enemigo extranjero (Hedy aún no era ciudadana estadounidense). El invento de Hedy Lamarr es la base de la seguridad en dispositivos WIFI, Bluetooth, GPS, telefónos móviles y tecnología militar. Nunca recibió un centavo por el invento, ni siquiera el debido reconocimiento científico.

Según la Ley de Patentes de Estados Unidos, un inventor dispone de los seis años posteriores al vencimiento de su patente para reclamar su compensación económica. Hedy no lo sabía.

Los publicistas de la Metro-Goldwyn-Mayer impulsaron sus comienzos como ‘la mujer más bella del mundo‘, pero en sus últimos días esa belleza se había esfumado por culpa de su adicción a la cirugía plástica. Prácticamente sin dinero, dejó de aparecer en público. Su inteligencia, belleza y rebeldía marcaron su vida drásticamente. Una vida digna de llevarse a la gran pantalla. De momento contamos con el documental producido por Susan Sarandon ‘Bombshell: The Hedy Lamarr Story‘.