En 2008 se estrenó la película ‘Cloverfield’, traducida como ‘Monstruoso’ por estos lares, y que llamó la atención por dos motivos: su campaña de marketing viral, que alimentó numerosas especulaciones sobre su posible temática, y su formato de found footage (metraje encontrado), siendo de hecho una de sus máximas representantes, junto con ‘El proyecto de la Bruja de Blair’ (Daniel Myrick & Eduardo Sánchez, 1999) y ‘REC‘ (Paco Plaza & Jaume Balagueró, 2007).

Presentándose como una grabación de vídeo, el filme muestra las peripecias de cuatro jóvenes por la ciudad de Nueva York, que está siendo arrasada por un ente misterioso y gigantesco. Los dos artífices del proyecto fueron el productor J. J. Abrams, y el director Matt Reeves (director de dos tercios de la nueva saga del Planeta de los Simios). Las críticas, mayoritariamente positivas, valoraron su originalidad, efectos especiales, y lo entretenido de su trama.

Ocho años después, casi por sorpresa, llegó ‘Calle Cloverfield 10’, definida por el propio Abrams como una “pariente de sangre” de la primera Cloverfield, cambió el found footage por un thriller psicológico en un espacio cerrado y claustrofóbico; tres personas (interpretadas por Mary Elizabeth Winstead, John Gallagher Jr. y John Goodman) en un búnker, evitando una supuesta amenaza exterior. Repite Abrams como productor, repiten las buenas críticas y la publicidad viral, y de nuevo hay un prometedor director al mando, Dan Trachtenberg. Un nuevo universo cinematográfico parece estar surgiendo, basados en guiones de ciencia ficción “rescatados” por Bad Robot y Paramount, unidos por algunos elementos comunes y guiños (como la bebida Slusho!).

Aunque se conocía de su existencia desde 2012, la nueva película de la marca Cloverfield se dio a conocer en un tráiler en la Superbowl LII (enero de 2018), donde además anunciaban que la película podría verse en Netflix una vez terminase el partido. ‘God Particle’, ahora llamada ‘The Cloverfield Paradox‘, está dirigida por Julius Onah, prácticamente un primerizo, y producida de nuevo por Bad Robot y Abrams. El reparto es una constelación de actores internacionales, como Daniel Brühl (‘Malditos Bastardos’), Gugu Mbatha-Raw (‘Black Mirror: San Junipero’), David Oyelowo (‘Selma’), Zhang Ziyi (‘Tigre y dragón’), entre otros.

The Cloverfield Paradox dirigida por Julius Onah

Zhang Ziyi y Daniel Brühl en “The Cloverfield Paradox”. Fuente: Netflix

The Cloverfield Paradox: casi, pero no 

Un grupo de científicos investiga en órbita una nueva forma de energía que podría impedir una guerra a escala mundial, y la cosa sale mal. Una premisa aparentemente interesante, pero que durante toda la película no llega a carburar, debatiéndose en un thriller sin sabor y una subtrama terrestre forzada para introducir a la película en el universo Cloverfield. Por hacer una comparación con otras producciones espaciales; no posee ni el carisma de ‘Life’, ni los efectos especiales de ‘Gravity‘, ni la ambición de ‘Interstellar‘.

De hecho, ‘The Cloverfield Paradox sale peor parada si la ponemos junto a sus hermanas de marca. Porque puede que la primera sea prácticamente un mago de un solo truco, cuya fórmula con el tiempo se haya visto superada, y es posible que los últimos minutos de la segunda no estén a la altura del resto del conjunto, pero al menos ambas son los suficientemente originales y entretenidas para que el cómputo global sea positivo.

Pero vamos a ser justos; esta tercera entrega es la más floja, pero al mismo tiempo es la que más aporta a su propio universo, en el sentido de que le otorga una lógica interna, que en vistas a futuras producciones puede beneficiarlo. La mayoría de ambigüedades y sucesos sin explicación de las películas previas llegan a aclararse de manera más o menos coherente con los sucesos de ‘The Cloverfield Paradox’ (otra cosa es que la aclaración resulte satisfactoria, claro). Pero más allá de esto y su curioso estreno, además del aceptable trabajo actoral, el filme no es más que una aventura de ciencia-ficción descafeinada y sin encanto, y sinceramente espero que no suponga una tendencia en el “universo Slusho”.

No dejes de leer