‘Black Panther’ es una película relevante por numerosos motivos. El más obvio: tratarse del primer filme de superhéroes dirigido y protagonizado en su gran mayoría por un reparto de raza negra. Se trata de un dato importante ya que Hollywood siempre ha puesto al frente de este tipo de producciones al hombre blanco heterosexual, y la visibilidad de otras razas y culturas era pobre cuanto menos (en muchas ocasiones, inexistente). La película de Ryan Coogler (Fruitvale Station, Creed) no sólo trasciende por el continente, sino también por su contenido. Es una película con mensaje poderoso, nunca aleccionador, pero siempre muy claro. Y ante todo, Black Panther es una película estimable porque rebosa amor por sus personajes y el universo que habitan. Es una historia atemporal enmarcada en el género de superhéroes y, en general, aprueba con nota en ambos aspectos.

Grandes triunfos

La película es, ante todo, una historia sobre la búsqueda del camino correcto, sobre avanzar a pesar de errores pasados y afianzar una identidad propia. T’Challa (Chadwick Boseman) es el nuevo rey de Wakanda y no sólo hereda título y corona, sino un pasado convulso y una responsabilidad para con su gente y, a cierto nivel, para el resto del mundo. Su conflicto tiene diferentes vertientes que complican su camino pero en todo momento sirven para que el personaje evolucione y su arco sea rico. No se limitan a mostrarnos un rey que se ve amenazado por un villano megalomaníaco al que debe derrotar. T’Challa reflexiona en todo momento, asiste a una serie de acontecimientos que provocan un conflicto moral en sí mismo, y requiere de un análisis profundo y de la construcción de una ética marcada para la tranquilidad de su conciencia y el bienestar de su gente. Me parece un acercamiento muy acertado y ejecutado de forma notable.

A otro nivel nos encontramos al villano de la película. Killmonger (Michael B. Jordan) es uno de los mejores villanos del MCU porque su conflicto es coherente y comprensible. Su odio y su plan se basan en situaciones acontecidas en su vida, las cuales le han convertido en lo que es, y dichas situaciones le proporcionan herramientas para que su voz no se ahogue en la prepotencia más obvia, sino en la furia de un animal herido. Killmonger consigue la empatía del espectador porque tiene razones dignas de ser escuchadas, y su arco dramático está perfectamente perfilado en la película. Si a eso le unimos el excepcional trabajo de Michael B. Jordan, es normal que su personaje trascienda en un universo de 18 películas, porque Marvel ha tropezado en numerosas ocasiones con sus villanos, pero ha aprendido a proporcionarles mayor mimo y un mejor recorrido (Zemo, Ego, Buitre y Hela son algunos de los mejores villanos de Marvel, y “casualmente” todos pertenecen a las últimas películas estrenadas de la franquicia).

Por otra parte, en el plano narrativo y estilístico, Black Panther’ opta por un acercamiento que entremezcla el cine de espías y el drama sociopolítico con la fórmula Marvel. No todos los actos del filme funcionan de igual manera, pero cuando la película funciona, es un misil. La sección de Corea del Sur es una micro película de James Bond con unas secuencias de acción fantásticas y un ritmo estupendo. Coogler se permite sacar su arsenal de herramientas audiovisuales en este fragmento y dirige la acción con gran gusto visual, planos largos y cercanía en las luchas cuerpo a cuerpo con la cámara en constante movimiento. Aquí brilla el Coogler de ‘Creed’ y le veo en su salsa, libre de ataduras.

Black Panther dirigida por Ryan Coogler

T’Challa/Black Panther (Chadwick Boseman) y Erik Killmonger (Michael B. Jordan). Fuente: Walt Disney

En el plano narrativo, el director se preocupa por todos sus personajes y triunfa especialmente a la hora de crear conexiones emocionales entre ellos y permitir que todos se alimenten entre sí para que su relación no sólo sea veraz, sino que tenga un peso dramático más efectivo. La química de Boseman con Letitia Wright es tan buena como la que tiene con B. Jordan y Lupita Nyong’o, pero en ausencia de Boseman, la historia no pierde un ápice de fuerza porque todos los intérpretes están dejándose la piel en cada plano. Quiero destacar especialmente el trabajo de Danai Gurira, ya que no sólo tiene un rango interpretativo espectacular, sino una presencia en pantalla imponente y sus escenas de acción son de lo mejor del filme.

Coogler busca que todos los personajes tengan conflicto propio, y nunca se vean reducidos a meras herramientas de guion. Al proporcionar arcos a todo el reparto, la película desprende más intensidad y su poso dramático es mayor. La historia quiere que los personajes se cuestionen a sí mismos, que duden, tropiecen y encuentren su camino de vuelta o de no retorno. Todos circulan a través de obstáculos y decisiones trascendentales, y la trama funciona tan bien en muchos momentos precisamente por este aspecto. Que un filme de superhéroes cuide tanto los matices morales y emocionales de los personajes y los rete constantemente demuestra que estamos ante un género en plena evolución y con un futuro lleno de posibilidades.

Pequeños tropiezos

Si bien es cierto que la película funciona muy bien durante gran parte de su metraje, existen detalles concretos que diluyen sus extraordinarias virtudes, creando una sensación de cierta frustración porque tenía todas las herramientas para ser algo incluso mayor.

En el plano audiovisual, ‘Black Panther‘ es un paso atrás en el MCU en cuanto a equilibrio. Algunas secuencias tienen un poderío visual arrollador, pero otras adolecen de un exceso de oscuridad que, unido a la existencia de numerosas escenas nocturnas y los planos cerrados de Coogler, impiden observar con claridad lo que acontece en pantalla. Rachel Morrison (directora de fotografía de la película) enfatiza el uso de los tonos violetas con brillantez y aporta mucha calidez en espacios cerrados, pero en las secuencias de noche en el exterior existe menor variación cromática y contraste, creando confusión en la acción y cierta frustración a la hora de diferenciar personajes y asimilar la geografía del escenario.

Por otro lado, los efectos visuales no ayudan ni en las secuencias nocturnas ni en las diurnas. En momentos puntuales, el CGI cumple con nota o al menos no molesta lo suficiente para sacarme de la película, pero en otros muchos, su calidad es discutible y me sorprende especialmente la física de los personajes. Mientras los personajes no se esconden bajo sus disfraces y armaduras, la física y el peso de sus movimientos es coherente y realista. Sin embargo, en el instante que los personajes son reemplazados por monigotes CGI, asistimos a un festival de efectos más cercanos a un videojuego caduco que a una superproducción norteamericana. Este aspecto me molestó especialmente en la batalla final de la película. La pantalla verde se nota de forma bastante evidente, las texturas no parecen estar finalizadas y algunos personajes parecen haber salido de una película de hace 10 años (hay un plano casi calcado a una escena de ‘Spiderman 3’, y os garantizo que visualmente no se diferencian demasiado). Marvel necesita trabajar en la física del personaje de ‘Black Panther’ y no abusar del CGI. Los movimientos felinos y las piruetas pueden ser realizadas perfectamente por un doble de acción, y el trabajo con cables siempre es una opción para planos más complejos. Honestamente prefiero esta opción a ver CGI mal renderizado por el que no siento empatía alguna.

Otro aspecto que me creó un sabor agridulce en el filme es lo diferente que parece la película según el punto del metraje en el que te encuentres. Sus primeros 15 minutos así como la sección en Corea del Sur parecen un filme de James Bond, mientras que otra sección en la parte central tiende más hacia la épica con comentario sociopolítico, para terminar con el blockbuster más convencional y menos inspirado. Mientras que la película parece tener una idea muy clara a nivel narrativo, a nivel estructural se siente algo dispersa y con tonos/estilos que no parecen empastar de la mejor forma. No es un defecto que mate la película, pero sí la hiere en el plano global.

Por último, una de las mayores bazas de la película está a punto de convertirse en un intento frustrado debido a la administración de dicha trama. Killmonger aparece con gran fuerza en la película para luego desaparecer durante un largo periodo, y resta impacto a su viaje y reaparición. Precisamente por esto, aunque su conflicto es poderoso y B. Jordan es una bestia parda que eleva cada plano en el que aparece, creo que el personaje es empujado hacia el extremo porque su reaparición es tardía y hay que poner las cartas sobre la mesa inmediatamente para que el clímax de la película no se retrase demasiado. Creo que una mejor distribución del personaje y cierto in crescendo en su plan final le habrían convertido en el mejor villano del MCU y la cinta habría sido más redonda.

Termino. ‘Black Panther‘ es una película que cala hondo por su mensaje, sus ganas de contar algo necesario de forma efectiva y con los personajes por bandera, y su relevancia es totalmente lógica no sólo por lo que cuenta sino por los integrantes de este proyecto y el nivel de implicación que todos demuestran. Es una película con problemas menores que minimizan su impacto a nivel cinematográfico, pero trasciende por derecho propio y es, junto a Wonder Woman, un grito ensordecedor al Hollywood más conservador. ‘Black Panther’ demuestra que una película con negros y sobre negros puede ser uno de los mayores éxitos de taquilla de la historia y un filme aclamado por público y crítica de medio planeta por méritos propios. No hay agendas ocultas, sólo el talento de un sector imprescindible de Hollywood que merece mayor respeto. En definitiva, igualdad de oportunidades.

“El hombre sabio crea puentes. El necio, construye barreras.”

T’Challa (Black Panther, 2018).

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