Febrero tacha otro domingo del calendario, lo que significa que la carrera ha avanzado site días más y ahora realiza el último pit stop si se usase terminología automovilística. El motivo de que hoy sea una fecha donde la carrera realiza una parada es que hoy se celebran los Premios BAFTA, los galardones que otorga La Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión y que desde hace 16 años, cuando se movió su fecha de celebración de entre los meses de abril y mayo a febrero, suponen el último peldaño antes de coronar la cima que tiene como meta la gala de los Oscars. Uno de los premios más interesantes es el de Mejor actor protagonista, que este año no sólo en la categoría masculina, sino también en la femenina, esconden una inquietante carencia de fiabilidad a la hora de declarar un favorito unánime, si bien hay datos suficientes para clarear la figura de Gary Oldman como frontrunner de la categoría.

Gary Oldman tiene una mano perfecta. No sólo por completar la mejor carrera de los cinco candidatos, ganando el Globo de Oro, el SAG y el Critics’ Choice más 23 premios de la crítica americana, sino porque su papel es tan académico que muchos le dieron como ganador absoluto cuando salió la primera imagen oficial como el icónico Winston Churchill. A eso se le suma que la actuación es extraordinaria, que hay un sacrificio físico en la caracterización del personaje, que a sus 59 años sólo ha estado nominado una vez (‘El Topo’, 2011) y que probablemente gane hoy el BAFTA por jugar en casa (es natural de New Cross, Londres). Oldman parece reunir las mejores cartas para llevarse la victoria, pero tiene probablemente el peor enemigo para alzarse con su primer Oscar, y no es otra que un monstruo de la interpretación como es Daniel Day-Lewis. La amenaza es tan real y está tan a la sombra que parece muy posible.

Cuando Daniel Day-Lewis ganó su última estatuilla en el año 2012 por encarnar a Abraham Lincoln, era el favorito indiscutible desde que Spielberg le fichó para encarnar al presidente más famoso de la historia americana. Esta vez no es el favorito, aunque hablando de Daniel Day-Lewis esto pueda parecer insultante. Es el actor con más Oscars de la historia junto a Walter Brennan y Jack Nicholson, concretamente con tres, y además es el único que lo ha hecho siempre por un personaje principal. El respeto mayúsculo que supone su nombre para La Academia (le han nominado seis veces), que también sea británico y pueda ganar hoy su quinto BAFTA y que además haya anunciado que se retira de la actuación profesional después de esta película son factores determinantes para predecir una posible victoria suya. Además ‘El hilo invisible’ ha encantado a los académicos. Da igual que sólo haya ganado cuatro premios de la crítica y Oldman le haya ganado en las citas claves, la despedida de Daniel Day-Lewis es demasiado tentadora.

Nominados a mejor actor protagonista en los Oscars 2018. Gary Oldman favorito.

Nominados a mejor actor protagonista en los Oscars 2018

Timothée Chalamet ha llegado para quedarse. A sus 22 años, lidera junto a Saoirse Ronan (con la que comparte película pues también aparece en ‘Lady Bird’) esa generación cohete que cuenta con una trayectoria corta pero espectacular. Sus comienzos en la estupenda ‘Homeland’ o su aparición en la odisea espacial de Christopher Nolan llamada ‘Interstellar‘, hitos nada desdeñables, son hoy cenizas del ave fénix en el que se ha convertido el actor neoyorkino. Su inolvidable interpretación de Elio en la preciosa ‘Call Me By Your Name‘ le han marcado un rumbo ilusionante y ahora toda la industria quiere subirse a su barco. La crítica se ha acordado de él durante la temporada y ha estado presente en todos los premios importantes, pero la lucha de gigantes que protagonizan Gary Oldman y Daniel Day-Lewis le ponen en un segundo plano, el cual no debe desprestigiar pues estar en una terna de semejante categoría es un premio incontestable a un actor ya de presente más que de futuro. La primera de muchas, Timmy.

La nominación de Daniel Kaluuya es el ejemplo perfecto que define el fenómeno ‘Get Out‘. La película se estrenó en enero en Sundance (siendo la principal y ya habitual aportación del festival de cine independiente a la carrera), un mes más tarde en los cines americanos y en mayo en los países de habla hispana, y aun así ha superado todas las barreras impuestas por críticos que la han defenestrado y por cinéfilos que se han mofado de ella, y estará con suma importancia en la gala del 4 de marzo. Kaluuya sufrió el efecto arrastre de ‘Get Out’ y firmó una de las cuatro nominaciones con las que cuenta la cinta. Su papel como Chris Washington bebe bastante de aquella bestialidad que se marcó con el 1×02 de ‘Black Mirror’, la serie de Charlie Brooker donde Kaluuya se dio a conocer, y se ha plantado en la terna de nominados con bastante mérito. No tiene opciones de victoria aunque haya estado presente siempre en la carrera, pero Kaluuya primero necesitaba visibilidad y escaparate, y a los 28 años por fin lo ha conseguido.

Con Timothée Chalamet y Daniel Kaluuya rellenando el hueco de los novatos de esta edición, quedaba un lugar para a priori la divertida aventura de James Franco como Tommy Wiseau en ‘The Disaster Artist‘, hasta que varias acusaciones sexuales sepultaron su carrera al Oscar (o no). Tom Hanks, doble ganador del Oscar, Andy Serkis, en lo que hubiese sido un detallazo de La Academia a la especialidad interpretativa del motion capture, y hasta James McAvoy con la actuación de seguro más brutal y versatil del año, se disputaban la plaza, pero como pasara hace seis años con ‘El Vuelo’, Denzel Washington ha convencido de nuevo a La Academia. Esta vez el ser un abogado peculiar que se mete en problemas en ‘Roman J. Israel, Esq.‘ le supone nada más y nada menos que su octava nominación, además de la segunda consecutiva después de estar el año pasado nominado por ‘Fences’. Su presencia es testimonial, pero que Denzel esté siempre tiñe la categoría de jerarquía. Su tercer Oscar tendrá que esperar.

Desde la triunfal victoria de Leonardo DiCaprio por ‘El Renacido‘, la temática de tener ganadores bastante claros en las categorías principales era habitual, pero este año la cosa parece haber cambiado, sobre todo en la categoría masculina, donde los académicos tiene una decisión profundamente complicada: o bien darle el primer Oscar a una interpretación que encaja a la perfección en sus esquemas y que premiaría por fin la carrera de un actor más que consagrado o bien despedir a uno de los que la industria en su totalidad considera uno de los mejores actores vivos con el que sería el cuarto Oscar de su carrera, declarando su figura como la del Dios de los Oscars. Gary Oldman como el primer ministro más eterno del Reino Unido o Daniel Day-Lewis como el modista más arrogante y perfeccionista del Londres de los años 50. Winston Churchill o Reynolds Woodcock. La decisión, sea cual sea, será de una justicia poética sin parangón.  Los BAFTA deciden hoy, los Oscars en 15 días. La suerte está echada.

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