‘Iron Man 2’ es la tercera entrega del Marvel Cinematic Universe, y la primera que abraza de forma más obvia el universo compartido. La película tiene una historia independiente en la que se concentra, pero hay elementos periféricos que sientan las bases del futuro de la franquicia, principalmente el cierre de la Fase 1 del MCU: Los Vengadores.

Jon Favreau repite como director tras la exitosa Iron Man, y nos presenta un filme con algunos aciertos que quedan ensombrecidos por un acercamiento convencional y el uso del manido estereotipo «más grande y más ruidosa» en las superproducciones de Hollywood.

Promesas sin rumbo

En los primeros 15 minutos de película, Jon Favreau y Justin Theroux (guionista del filme) construyen diversos conflictos que irán confluyendo a lo largo de la trama. Por una parte, el villano. Ivan Vanko (Mickey Rourke) es un físico ruso que odia a la familia Stark porque su padre fue deportado de Estados Unidos tras trabajar con Howard Stark, padre de Tony. Entiendes su motivación y su interés por demostrar su valía frente a Stark, y creo que la base del personaje está bien perfilada.

Por otra parte tenemos la fragilidad física de Tony Stark. La toxicidad de su sangre aumenta de forma alarmante, y todo ello es debido al Paladio que introduce en su cuerpo para impedir que los fragmentos de explosivo que casi lo matan en la primera entrega puedan alcanzar su corazón. Es interesante porque el elemento que le mantiene con vida se la está quitando lentamente. Además, existen dos subtramas conectadas directamente con el villano y el propio Tony: Justin Hammer (Sam Rockwell) y James Rhodes (Don Cheadle). Hammer es un reflejo menos triunfante de Tony Stark, un rival que busca desesperadamente superar a una figura que admira y odia a partes iguales. En el caso de Rhodey, la película intenta profundizar en las pinceladas de conflicto que parecían mostrarse en la anterior película, y nos presentan a un amigo  apegado a sus raíces militares y su patriotismo le lleva por un camino distinto al de Tony, el cual está convencido y seguro de su nueva senda lejos de las armas.

El problema reside en la ejecución de esta base prometedora. Los elementos están ahí, pero son desarrollados de forma torpe, obvia y poco inspirada. Ivan Vanko tiene un rol pasivo en gran parte del filme (especialmente en la segunda mitad) y sólo despierta miedo y respeto en una escena concreta (Mónaco). El resto del tiempo permanece recluido en un almacén gigante y participando en la batalla final desde la distancia excepto en su clímax. Theroux y Favreau son incapaces de aprovechar el personaje y se diluye tras las pantallas de ordenadores y el hardware de sus robots. Resulta especialmente ridículo que el propio Vanko haya creado una armadura para sí mismo (armadura que no aparece en todo el filme ni se la nombra) y su duelo contra Iron Man y War Machine (Rhodey) dure apenas un minuto (literalmente).

En el caso de Tony Stark y su enfermedad, la película tiene escenas que profundizan en su miedo, le vemos con dudas, atrapado entre su nuevo rumbo e inercias pasadas que no ha conseguido desprender de su actitud actual. Sin embargo, sólo algunas de estas escenas funcionan. Una secuencia que podría haber tenido mucho impacto en el filme y no lo consigue es aquella en la que Tony se emborracha y dispara a botellas con su traje de Iron Man. Esta escena debería haber sido el punto más bajo de Tony, el patetismo más absoluto y desolador, pero el tono de la escena es demasiado ligero y el conflicto con Rhodey y posterior pelea no tiene la fuerza que debería tener. Era una ocasión perfecta para introducir en el filme «El Demonio en una botella«, una historia icónica del personaje en el cómic en la que Tony Stark tiene que enfrentarse a su alcoholismo. Pero en ‘Iron Man 2’ pasan de puntillas por este tema y queda más como una anécdota que como un evento que cambie a Tony o trascienda en su vida.

Iron Man 2 (2010) dirigida por Jon Favreau

Imágenes de Iron Man 2 (2010) dirigida por Jon Favreau

Por otro lado tenemos a Justin Hammer, un personaje que es presentado como rival de Tony Stark pero sólo sirve para engrandecer a Tony y crear un conflicto artificial. Teóricamente, este antagonismo empuja a Hammer a aliarse con Ivan Vanko, pero se siente forzado e incongruente porque el odio que Hammer puede sentir por Stark no es ni remotamente parecido al que Vanko siente. Es una unión mal construida y no me creo la sonrisa que Hammer dibuja cuando Vanko ataca a Tony en Mónaco y se encuentra al borde de la muerte. El personaje no está bien edificado y circula por una línea que roza la parodia. Es irritante, no tiene peso y funciona como un cliché andante: adversario menos exitoso y que cae en el lado oscuro en busca de superar a su rival. El cierre de su «arco» es pobrísimo y el recuerdo en la mente del espectador se diluye como un azucarillo. Es una lástima, porque Sam Rockwell es un grandísimo actor (y reciente ganador del Oscar), pero aquí tiene poco con lo que jugar.

James Rhodes funciona mejor porque desde el primer instante nos han mostrado su lealtad al plano militar y no ve con buenos ojos el desapego total de Tony respecto al apoyo militar que sí mostraba en el pasado. Rhodey es un hombre pragmático y patriótico y el cambio de Tony, aunque lo respeta y admira lo que hace, no lo termina de aceptar. Por eso tras su pelea se lleva una de las armaduras y buscan implementarla para el combate. El problema surge cuando «se alía» con Justin Hammer para que éste realice las mejoras de la armadura. Rhodey siempre ha sido fiel a Tony y no se entiende que acuda a su rival directo de forma tan natural. Lo dicho: creo que la película tiene buenas intenciones pero no sabe cómo encajarlas para que la trama se sienta fluida y coherente.

Universo en ciernes

Una parte secundaria pero importante en la película es la presencia de Nick Fury (Samuel L. Jackson) y Natasha Romanoff (Scarlett Johansson). Natasha hace su primera aparición en el MCU con un personaje dual, como nos tiene acostumbrados. Aparenta ser algo que no es, en este caso una asistenta que trabaja codo con codo con Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), sobre todo tras el ascenso de Potts en Stark Industries. Su rol es decepcionante de primeras porque durante media película es cosificada y mostrada como interés amoroso/sexual de Tony Stark. Los planos están concebidos para realzar su figura y facciones y está a punto de matar el personaje por completo. Afortunadamente, cuando Natasha se pone su uniforme oficial representando quién es en realidad, su personaje mejora y podemos disfrutarla en lo que mejor se le da: ser inteligente y un portento en la lucha cuerpo a cuerpo. Su personaje crece muchísimo en posteriores películas, pero es verdad que en Iron Man 2′ vemos un potencial sin explotar aún.

Robert Downey Jr. en Iron Man 2 (2010)

Robert Downey Jr. en una escena de «Iron Man 2» (2010)

Nick Fury sigue de cerca los pasos de Tony porque lo ve como una pieza esencial en su iniciativa Vengadores, pero necesita realizar un estudio sobre su personalidad dentro y fuera de la armadura, y dicho trabajo es realizado por Natasha. Las apariciones de Fury son breves, no rompen el ritmo de la trama principal y establecen de forma más clara la intención de Marvel de cara al crossover que veríamos años después, pero me sigue pareciendo algo forzado porque precisamente Tony es un personaje difícil de convencer, y su actitud arrogante y narcisista son barreras que generan problemas a corto y largo plazo. La conversación final entre Fury y Tony me gusta y funciona porque alcanza una conclusión lógica: Iron Man merece pertenecer a los Vengadores, pero Tony Stark no. Es una manera de reiterar los problemas de actitud que posee Tony a la par que abre una puerta hacia su futura adición al equipo si su cambio hacia el camino correcto no sólo se produce en el plano empresarial sino también en el personal.

Por último, quería comentar algo sobre Howard Stark. En esta película, Howard es el catalizador de la cura de Tony y funciona como engranaje emocional del personaje, lo cual despierta su creatividad y su humanidad (aunque está todo muy cogido por los pelos). No dedican demasiado tiempo a ello, pero me parece una sección interesante vista en perspectiva porque sirve como base para los acontecimientos que se producirán en ‘Capitán América: Civil War‘.

En resumen, ‘Iron Man 2’ es una desigual película que cae en muchos estereotipos de las secuelas de blockbusters, y no sabe aprovechar sus buenas ideas de partida en su favor. El resultado es un filme «correcto» a ratos pero demasiado a gusto con el terreno convencional por el que circula. Una de las cintas más flojas del MCU sin llegar a ser un desastre absoluto. Hay detalles y escenas rescatables, y Robert Downey Jr. siempre cumple, pero tras la estupenda primera entrega, debemos exigir mucho más que una secuela servicial y facilona.